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Ecclestone

¿Qué es la nada?

-Nada, hombre.

Metafóricamente, también aristotélicamente, la nada es algo, la nada tiene entidad. Dios, según la tradición judeo cristiana, creó la Tierra.

-¡Bah!

Casi de la nada, Amancio Ortega, el señor de Zara, es la primera fortuna del mundo (dixit la revista Forbes). Y Bernie Ecclestone, el señor de la Fórmula 1, hijo de un pescador, apenas sin estudios, es otra fortuna, máxime desde hace unos días en que una empresa americana ha comprado todo el tinglado del negocio de la F1.

¿Qué ganancia le supone a Ecclestone esa venta?

Muchos millones. ¿600 millones de dólares?

-Eso, más o menos.

Lo importante para uno, con ser eso importante, es la figura, es la capacidad de gestión, es la humanidad, es el talento de Ecclestone. Pretendieron herirle una vez:

-Es usted bajito, mide usted menos de un metro, sesenta.

-Si el hombre –replicó- es la medida de todas las cosas, usted mide mucho menos que yo. ¿Qué mide usted, 1,90? El entrevistado soy yo, usted vive de entrevistar a gente como yo. Es obvio que para el mundo, usted es más enano que yo.

Ecclestone, como todos los que salen de la nada, como todos los que gesta y pare la nada, puede decir: “He vivido y sigo viviendo”.

-De joven, al volante –cuenta- me jugué la vida varias veces.

En los negocios, también. Bernie Ecclestone, como Amancio Ortega, son seres “especiales”, como Florentino Pérez, cuya empresa de construcción es, creo, la primera del mundo.

La Fórmula 1, desde hace años, es la gestión, gestionando los derechos televisivos, de este hombre cuya estatura y anchura cerebral admiran también los nuevos “amos” de la F1 (Liberty Media, la voraz empresa de televisión americana), pues va a seguir con ellos como “ejecutivo experto y negociador inigualable”.

-A pesar de mis años, no me he cansado de vivir.

Prescindible la aclaración, que diría Pedro Sánchez, en las antípodas de Ecclestone por su obvia estatura.

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