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Deleite

La fascinación del fútbol, la fascinación de la política. Hay quien juega al fútbol y hay quien juega a la política:

-La política es otro deporte –que me dijo una vez aquel gallego vivaz e ingenioso que en vida se llamó Pío Cabanillas.- En el mundo de la política - argumentó-, como en el del fútbol, hay que saber regatear, hay que saber tirar a gol (contra el adversario, naturalmente) y hay que saber replegarse. Fascinantes ambas cosas. La vida es jugar.

Así pensaba, así veía la política, así veía el fútbol.

-¿Comparte usted ese paralelismo?

-Por supuesto. ¿Qué es la urna? Una portería? ¿Qué es la papeleta? Un gol.

Antes, cuando la tradicional fiesta nacional (en extinción política) , se decía: “Tarde de toros”. Ahora, como vivimos tiempo de populismo y tiempo de chorras, “la tarde de toros” ha sido sustituida por la tarde/noche de fútbol.

-Es más cívico patear un balón que desangrar y engañar a un pobre animal con cuernos.

Bueno. Quien lo dijo es populista, político, vaya. Hay que respetar a todos, piensen como piensen y crean en lo que crean.

-¿Aunque irriten?

-La democracia, a veces, es eso: enojar.

Dos partidos me he tragado la tarde/noche de fútbol de ayer. Dos golazos. Soberbios. El gol es el tribunal supremo del fútbol: decide, sentencia, al margen de cómo haya sido el partido (feo, aburrido, divertido). El golazo de Aspas será uno de los golazos de 2016.

-De acuerdo con usted.

-Celebro el “consenso”, eso de que tanto hablan los políticos y tan poco practican.

El otro golazo, el de Messi, de falta, a Colombia Cuando elogio aquí, en esta columna a Messi, hay quien, por cierto, se enfada mucho conmigo:

-Pareces –me escupen- forofo del Barça.

Hay quien, en efecto, fusiona admiración con forofismo.

Inglaterra, en fútbol, es más lo que fue, que lo que es actualmente. Vive, en punto a prestigio, de lo que fue. Hoy su fútbol es esforzado y voluntarioso, y poco estético. No obstante, casi gana a España: a punto estuvo. Pero como el fútbol es como es, caja formidable de sorpresas, España, gracias a la furia (el honor es furia, el honor es no entregarse, el honor es creer hasta en lo imposible hasta el final) empató en el santiamén de los últimos minutos con el golazo de Aspas y el no menos precioso de Isco en el último segundo.

Deleite, pues, de una tarde/noche de fútbol: dos golazos.

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