Blogs

Amar

Los políticos se aman más a sí mismo que al prójimo. O quizá sólo se aman a sí mismos.

-¿No son cristianos?

La política es el catecismo de la ideología, cuyo primer mandamiento es el amor al poder sobre todas las cosas. Con la ideología, juegan al yo-yo (aquel juego de nuestros padres): “yo prometo”, “yo soy el cambio”, “yo soy la regeneración”, “nadie como yo”. Más o menos.

Son, en efecto, el cambio. Albert Rivera, que le ha dado calabazas a la socialdemocracia para contraer nuevas nupcias con el liberalismo progresista, dice que “el liberalismo es lo más importante para combatir el populismo”.

-El político, pues, como la materia, se transforma.

Arturo Mas. Otro travestí. Dice hoy que los catalanes deben subirse a su tren, que es, naturalmente, el tren del secesionismo.

-Cataluña, para mí y los catalanes que piensan como yo.

Esa es su cantinela.

¿Le ocupa y le preocupa a este halcón del nacionalismo lo que realmente preocupa y ocupa al pueblo soberano catalán de urna y papeleta (salud, paro y bienestar social)?

-La verdad es que de todo eso habla poco.

Salud, dinero y amor: he aquí la esencia –sin casi- de la felicidad. ¿Qué es el fútbol? También salud (títulos), amor (a los colores) y dinero (para los jugadores).

-Los entrenadores –dice Simeone comentando los goles Fernando Torres al Leganés- necesitamos goles.

Frase mensaje nada enigmática del argentino a Torres. El gol, viene a decirle, es el oxígeno tanto del entrenador como del jugador. O sea:

-Si tú, Fernando, haces goles, oxigenas a la vez mi continuidad y la tuya. A ti te interesa seguir en el Atlético, que te renueven un año más, luego sigue haciendo goles. Pues yo, no lo olvides, dependo de ti en igual medida que tú dependes de mí.

Sencillamente, la política realista de la vida. La vida es política. El fútbol es política y la política es fútbol. Así es la vida. Torres quiere seguir. Torres tiene el amor de la afición. Torres es al Atlético lo que en su día fue Raúl al Real Madrid, los bien amados.

-¡Torres, te queremos! – clamaban sus miles de fans en el Calderón tras su segundo gol al Leganés.

Si Torres es un buen político, no como Más, y le da al pueblo soberano rojiblanco y a Simeone (pensando, naturalmente, en su bienestar político) lo que le piden, goles, Cerezo y Gil, ni se dude, le renovarán la continuidad.

Comparte el post:
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • TwitThis

Deja tu comentario