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Difuntos con botas

Jueves, 26 Febrero 2015

Hay Partidos en los que los jugadores no saben por dónde pasar ni a quien pasar. Lo del Atlético de Madrid en Leverkusen. El Bayer le trituró todo: el orden, la serenidad, la máquina de pensar El peor partido del Atlético de la era Simeone, quien, sin embargo, al final del partido declaró que estaba contento: “Me da la sensación de que tenemos vida”.

El Atlético, ciertamente, estuvo en Leverkusen, pero no existió. Existió, eso sí, para lucimiento del Bayer, para que el Bayer, insólitamente, pareciese el Bayer de Simeone y el Atlético, el Atlético de Schmidt (nombre del entrenador del Bayer).

José Luis Coll, una noche, en una cena del Club de Medios de Luis María Anson y del que uno es vicepresidente, dijo:

-Si el fútbol, de pronto, cobrase forma de mujer, sería puta. Nada tan tornadizo y desleal como el puto fútbol. ¿Cuántas veces pone los cuernos a sus fieles “compañeros” perdiendo partidos que debería ganar?

¿Exageraba Coll? “Consí, consá”, que decían Coll y su compañero Tip .

-Lo que es el fútbol. Hay que ver como embiste el Bayer. Embiste como embestían los miuras cuando eran miuras a lo bestia.

Le repliqué:

-Las olas de siete metros del Cantábrico que tan acojonados tienen estos días a sus ribereños, olas mansas comparadas con estos miuras. Pobre y desintegrado Atlético.

Está claro que el señor Schmidt se había estudiado a fondo al Atlético de su colega Simeone. Pienso que pensó: “Contra el Atlético de Simeone, fútbol Simeone elevado a la enésima potencia”. Acertó. Plenamente. Absolutamente.

-Si no nos machacan, es gracias al ángel rojiblanco de la guarda –rumié en más de una ocasión.

Por eso, con sinceridad, al final del partido Simeone respiró y se dijo y dijo que el Atlético había salvado la vida. Yo no sé qué pasará o que no pasará en el Calderón, en el partido de vuelta. ¿Será capaz el Bayer de repetirse, de calcarse, de ser a la vez y otra vez ola del Cantábrico y miura?

-Fácil, el Atlético, no lo va a tener.

Pudiera ser. Pero el fútbol, como pensaba José Luis Colll, igual que hoy te ama como nunca y para siempre, al día siguiente , tornadizo y puto, te hace la putada de irse con quien tu creías poco menos que virtual cliente de tanatorio.

-O sea, el difunto no está muerto.

-O sea, ojo con los difuntos con botas de fútbol.