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Golpes ganadores y errores no forzados

Sbado, 5 Diciembre 2009

Decía Quevedo, y si no él un émulo suyo (a lo mejor Cela), que el español es pícaro y épico. El pícaro, dicho sea al paso y sin que venga deportivamente  a cuento -lo reconozco-, se da mucho en nuestra celtíbera democracia de “presuntos”.

-¿Y el épico? ¿Dónde germina el “brote verde” o la hoja otoñal de la épica?
-En el tenis.
David Ferrer es alicantino; y Alicante, lo digo para quienes lo ignoren, es el punto luminoso más puro y bello del Mediterraneo español. David Ferrer no tiene facha de tenista; no es alto, es desmañado y da la impresión, tras verle correr por la pista  como liebre perseguida por podenco, de un seguro perdedor.

David Ferrer, sin embargo, gracias a la épica, que la épica es al tenis lo que la dificilísima escalera de color al poker, dejó al feo-sexy de Stepanek todavía más feo de lo que es fisícamente (él y Davydenko compiten por el primer puesto de Feo en la  ATP) y desexado del orgasmo de la victoria.

-Gatillazo, hijo, gatillazo -debió decirle su entrenador tras el épico 3-2 a favor de Ferrer.
Se lo dijo. Seguro.
Pero la cuestión de este comentario no es loar la épica de Ferrer, sino formular la siguiente disyuntiva: ¿qué es más decisivo  en el tenis, el golpe ganador o el error no forzado? David sumó 33 golpes ganadores; Stepanek, 58. En cuanto a errores no forzados, Stepanek agavilló nada menos que 74: David, sólo 46. Vuelvo a exponer mi duda: ¿qué es preferible, ser doctor “cum laude” en puntos ganadores o ser tonto de raqueta “cum laude” en errores  no forzados?

Federer, la segunda vez que perdió, contra pronóstico, con Nadal, comentó:

-El error no forzado suele ser psicológico. Delata nerviosisimo, falta de concentración, duda. El golpe ganador, en cambio, expresa magisterio técnico.

Planteo de nuevo la alternativa, dado que la esencia del deporte  es la victoria: ¿qué es mejor: la épica con triunfo o el magisterio con derrota? Qué bello y desconcertante es el deporte.

Sufrida, azarosa, gozada

Lunes, 24 Noviembre 2008

Ganar es el gran arte de la vida. Y ganar contra pronóstico,el máximo placer de la vida. En Mar de Plata, el pronóstico era netamente favorable a los tenistas argentinos. Lo era por todo esto: por la baja de Nadal,por la pista (diseñada a medida de ellos), por el graderío (bullicioso y desabrido a veces por los insultos) y por el “Plan B” de Emilio Sánchez Vicario, tan temerario.
-Épico todo, pero especialmente épico por Emilio Sánchez Vicario, el capitán Gonzálo Fernández de Córdoba de esta Copa Davis por sus bravas decisiones.
Bravas, s í, señor Santana. Se la jugó con un par muy ovalmente grueso sentando en el banquillo a David Ferrer, herido moralmente por su “partido patoso”, en palabras que honran la sinceridad del alicantino, contra Nalbaldián, y transafiriendo a Fernando Verdasco la enorme responsabilidad de la victoria en el primer partido individual,casi decisivo en un 90 por 100, de la tercera jornada. Qué mal lo pasó Verdasco ante Acasuso. Cómo sufrió. Delataba su cara, sin disimulo, el inmenso agobio que le palpitaba en el corazón, en el cerebro y en el brazo.
-He sufrido,sí,como nunca -ha reconocido.
Y el capitán,tanto como él. O más. Porque Emilio, postergando al número 1 del equipo, David Ferrer,y transifriéndo a Verdasco el tremendo compromiso de la “épica de la victoria” se jugaba el ser héroe o villano para el resto de su vida.
-Hay derrotas,hay penaltis fallados, hay jugadas, que te marcan para siempre -ha declarado en más de una ocasión el gran ex futbolista Gordillo.
Viendo sufrir a Verdasco la memoria me trajo el recuerdo de la película “Match ball”,de Woody Allen. El azar existe. Nadie sabe cómo es, ni qué es, pero existe. Nunca, que yo recuerde,había visto, tan increiblemente encadenados, tantos errores no forzados de un lado y del otro. Que la “pelota del azar”, pensé, caiga del lado de Verdasco, Señor.
-¿Por qué Señor? ¿Qué tiene que ver el Señor con el tenis?
-Si el azar existe,¿por qué no va a existir el Señor?.
Qué final tan sufrida,tan azarosa…tan gozada al final.