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El poder del dinero

Jueves, 3 Julio 2014

El poder del dinero es lo que tiene.

-¿Qué tiene?

Capricho, versatilidad, hastío.

El Real Madrid, y que dure, es poder de dinero. Si no fuese así, no le pasaría lo que le pasa. Cambia de alfiles, rey y torres cada temporada. O casi. Di María, en Brasil, maravilla. ¿Qué maravilla de él? Su capacidad de trabajo y su potencial de clase. El Real Madrid, sin embargo, a lo mejor o a lo peor, lo vende o traspasa.

-Piensa en el dinero más que en el balón – alegan contra él

Relativo eso. El Real Madrid, amén de un gran club, es una gran olla exprés de egos.

-Que tenga muchos egos en el vestuario y se lleven entre ellos como alacranes rodeados de fuego.

Ésa gitana maldición, todavía la recuerdo, sentó como banderilla fiscal a Ramón Mendoza en sus años de presidente del Real Madrid y patrón (dueño, vaya) de barco (como FP). En los cielos, donde está, seguro que tan poco él ha la imprecación

-Los egos me ponen de los nervios –se quejaba mucho de eso Ramón Mendoza.

No se ha inventado nada, que se sepa, contra ellos. El ego, como el cerebro, es inextricable y puñetero. Cristiano, para que le subieran el sueldo, lloriqueaba: “Me falta cariño”. Se lo subieron. Di María, ahora, lagrimea por lo mismo.

-Pero Di María no es Ronaldo

Cierto: es fideo .Cristiano, en cambio, es corpachón macizote .

El Real Madrid alinea a dos lanceros bengalíes como Cristiano y Bale, y a Benzema, que también lanza balones con primor y tino. Quiere FP sin embargo otro lancero, quiere a la “revelación” del Mundial de Brasil, al ecuatoriano James Rodriguez, 22 años.

-James es más bien -me precisan- medio punta.

Para eso, ciertamente, ya tiene, entre otros, a Isco.

-No es igual. Isco es celtíbero. Y los otros, pues…

El Real Madrid, por el mágico poder de su dinero, puede comprar y vender egos como le plazca. Cuando el cántabro Canales hizo aquel golazo en el Bernabéu, FP ni lo dudo, dijo, se dijo: “Lo quiero”. Lo compró y hoy, qué decepción y qué dolor, está, tras parada, fonda y cata en el Valencia, en la Real Sociedad. Y Robben, otro ego ex madridista, brillando en la selección holandesa como uno de los tres jueves santos españoles que brillan más que el sol. ¿Sigo?

-¿Echarán también, hastiados de ellos, a Casillas y a Diego López?

El rumor, tan consustancial al fútbol como el Padre al Hijo, eso difunde.

Albóndigas

Jueves, 9 Enero 2014

La cuestión es ésta, que diría Shakespeare:¿Se tocó Di María  las albóndigas (JJC) para darse gusto o se las tocó para disgustar al público?,¿se las tocó para acomodárselas  o se las tocó para incomodar  al respetable público del Real Madrid?.
-¿Usted qué opina?
-”El Mundo Deportivo” de hoy publica una fotografía tal vez esclarecedora. A la vez, que incurre en el impúdico tocamiento o acomodamiento, Di María, con inequívoca  “mirada asesina” (´Tata Martino lo diría así), mira asesinamente a alguien. ¿A Ancelotti, al respetable  público del Bernabéru? No lo sé.
Pero parece que entre la mirada y el tocamiento o acomdamiento hay bastante sintonía.
Di María, está fuera de lugar, es un futbolista de toque -de balón- y talento. Si no fuese así, no estaría en el Real Madrid y no cobraría lo que cobra.
-¿Cuánto cobra?
-Para las matemáticas, las estadísticas y las cosas de dinero  calamidad “cum laude” . Pero pongamos que cuatro millones al año, más o menos,y probablemente acertemos.
Di María tiene la virtud profesional de los celos. A Di María no le va el banquillo (ni por su valía como futbolista ni por lo que gana). Lo repudia con endomianda  razón.
-Así como la cama es el pupitre de los viejos -me decía en cierta ocasión el socarrón e  inteligente Miguel Muñoz, aquel entrenador que tanto y tanto y tanto le duró  Real Madrid- , el banquillo es el detestado pupitre de los jugadores de raza y blasones.
Di María  junta blasones y raza. Su problema, naturalmente, es Bale (cien millones: un albondigón de pasta) -De todos modos, Di María, tras la  impúdica  e insultante escenificación albondigal, se ha arrepentido (no como ETA) y ha pedido perdón. Sólo los caballeros saben pedir perdón.
Gran verdad. Pero no sé, no sé si con la “redención” del perdón conseguirá  que el Real Madrid no le sancione y que Ancelotti lo haga titular “indefinido”. En el fútbol no existe el “contrato indefinido” de la titularidad.
-Pobre Di María.
Según como se mire,sí. Pero llegado a este punto,y supuesto que Di María debió pensar -también esto-  las consecuencias de su gesto de tocamiento o acomodamiento, hay otro culpable: la política del Real Madrid, que todo lo basa, cual nuevo o reciente rico, en el dinero.
-El Real Madrid es un monumento al eufórico despilfarro fichando jugadores.
Cuando oí eso, en un foro sobre fútbol, sonreí. Hace, creo, diez años que FP echó a Del Bosque. Desde entonces, han  llegado y se han ido del Real Madrid diez u once entrenadores. Si el fútbol es un “estado de ánimo o desánimo” en función de los objetivos conseguidos o frustrados, el fútbol, en cierto modo,es también un proyecto empresarial, aunque la palabra empresa enconcore a Messi.
A Di María yo no le castigaría. Los “arrebatos albondigales” como expresión de pura y sincera  profesionalidad pienso que  deben juzgarse con benevolencia.