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Acatamiento

Sbado, 21 Mayo 2016

Acatar. ¿Por qué hay que acatar con albedrío borreguilmente sumiso aquello con lo que no se está de acuerdo? Se lo comenté una vez a un juez, pariente y amigo.

-Acatar es una cursilada, casi una hipocresía.

-Hombre –me replicó- , la ley es la ley, y las sentencias de los jueces son siempre decisiones muy reflexionadas y ajustadas al texto de la ley.

Discrepé:

-Sí y no. Pues no todos los jueces, en sus reflexiones, paren sentencias iguales.

España, como se sabe, es plural, diversa y complicada.

-Sobre todo, complicada.

Un juez ha decidido que la exhibición de la bandera independentista catalana (mañana, en el Calderón) es “una mera manifestación de la libertad de expresión y de la libertad ideológica”.

-Oiga –le he preguntado por simple curiosidad en la calle a un ciudadano madrileño-, ¿qué opina usted de la bandera independentista catalana?

-Que es una bandera que “peca” contra la Constitución. Si España es una e indivisible, ¿por qué hemos de tragarnos mañana, en el Calderón, en la final de la Copa del Rey, que se exhiba una enseña que simboliza desunión y división?

Las democracias que no unen, y desarmonizan y enfrentan, son nocivas por muy plurales y diverso s que sea los países (España, por ejemplo).

Decía Tomás de Aquino, según la biografía de Chesterton, que Dios era una sensación.

-Yo lo siento, sintiéndolo siento paz y felicidad.

Eso debe de ser, también, la democracia, una sensación de paz. No es el caso, lamentablemente, de la democracia española, E En nuestra variopinta democracia, el fiscal opina una cosa, el Ejecutivo otra, la Constitución otra , la Ley del Deporte otra y el juez Jesús Torres Martínez, otra.

-¿A quién dar la razón?

Al “ilustre” y respetado juez señor Torres Martínez, más bien no: bueno, no. Hago uso, opinando así, de mi derecho fundamental a la libertad de pensamiento y de expresión.

La casta política, la casta judicial, la casta ejecutiva, la casta constitucional, la casta deportiva…¡Qué país de castas, Miquelarena!

¿Pitarán mañana, en el Calderón, al Rey y al Himno de España? Y si les pitan, ¿a qué casta culparán y multarán?

Comparto la cachonda opinión de un amigo mío (apócrifo), ésta:

-El fútbol es incertidumbre: ¿quién ganará, quien perderá? Por eso seduce. La política es también incertidumbre: por eso asusta. 

La colosal pitada

Lunes, 1 Junio 2015

De la final de la Copa del Rey pasarán al baúl de los recuerdos el primer gol de Messi , realmente colosal, y la colosal pitada pactada de las aficiones vasca y catalana al Himno de España. Digo pactada porque en estos días, como saben, no se habla de otra cosa, en el amustiado “césped” de la política, que de pactos.

-Del café para todos, nefasto café, de Adolfo Suárez, a la España de los pactos. La materia no muere ni desaparece, se transforma como España.

Messi es ya el rey de reyes del fútbol de todos los tiempos. “Lo que él hace, no lo ha hecho nadie” (Guardiola). “El Barça, con Messi, juega tan bien, que sólo juega él, no deja jugar al otro” (Rexach). “Para ganar el sábado al Barça, habrá que hacer bien muchas cosas, quizá el partido del año” (Allegri, entrenador de la Juventus).

Empate desecho. El “macho alfa” del fútbol es Messi.

-¿Y Cristiano Ronaldo?

-El macho beta. Cristiano es la potencia física y la bicicleta; Messi , la potencia creativa y el bordado de sus regates.

Ernesto Valverde, sonriente, pues lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, fue sincero con los periodistas:

-Parar a Messi es difícil, y difícil es también parar a Neymar y a Suarez.

Abrumadora verdad.

La pitada al Himno de España. Alguien lo dijo así: “España es un país maravilloso: su problema son los españoles”. O sea: España es maravillosa; los españoles, no tanto.

-Discrepo de ese juicio

-Está usted en su liberal derecho.

El problema de la democracia española es que a veces deja hacer y deja pasar impunemente lo que no debiera dejar hacer y dejar pasatr (si no fuese así, el señor Más hace tiempo que habría dejado de estar donde está, por obvia exigencia constitucional). El profesor Tierno Galván, político inteligentemente cínico, era un demócrata “especial”: “Lo soy, lo he suido siempre. El problema es que los demás no lo son”. Y matizaba: “Ser demócrata es cumplir las leyes y hacerlas cumplir”.

Bingo, admirado profesor que estás en los cielos de la filosofía y del placer, esto es, en el paraíso. “Prevenir, para evitar curar, que dicen los médicos. ¿Por qué no se aplican también esa máxima los políticos y “custodios” de las leyes? ¿Qué va a hacer ahora, “a posteriori”, la Comisión Estatal contra la Violencia? ¿Castigar a la Real Federación Española de Futbol, castigar al Barça, castigar al Athletic?

El señor Artur Mas, que, como se sabe, se ríe de la Constitución como el telespectador de las gansadas de Javier Mota, vuelve a alertarnos chulescamente desde su consentida impunidad: “Si el Gobierno sigue amenazando, hará el ridículo y fomentará este tipo de actuaciones”, en referencia a la colosal pitada.

Bochornosamente colosal la pitada, colosalmente maravilloso el primer gol del rey de reyes, de Leo Messi