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Jesé y Bale

Lunes, 17 Febrero 2014

Emergente es palabra que utilizan mucho los economistas: Economía emergente o país emergente, entre otras emergencias.

-Emergente es algo así, en economía, como un brote verde, que diría ZP –me ironiza un doctor en Economía.

Jesé, extrapolando la cosa, es el sorprendente brote verde o emergente del Real Madrid. Jesé estaba ahí, en el Real Madrid. Estaba pero no se le veía. O los ópticos u ojeadores del Real Madrid, aun viéndolo, no lo consideraban todavía “brote verde emergente”.

-Vale, ese chico, si sigue progresando, valdrá –me dijo de él una vez, la pasada temporada, un ojeador en plantilla del Real Madrid.

Vale, valdrá, pero Florentino Pérez se fue por Bale. FP tiene más fe en el cheque que en los brotes verdes. “Si vale mucho, es que Bale vale mucho”, debió de pensar. FP. Y fue y lo compró. No siempre la ecuación precio- calidad es fiable. En un restaurante con rango de tenedores y precio, una vez, me dieron una merluza de “pincho” que tenía de pincho y merluza lo que yo de estatura ( 1, 70). Me quejé, del precio, claro es.

-Señor –me dijo digno y circunspecto el camarero-, en este restaurante los precios figuran en la carta. No se engaña a nadie.

-Es cierto –le repliqué-, pero la que no se ha enterado de su precio es la merluza de pincho que me ha servido, que no sabe a mucho precio y poco a merluza de pincho.

Bale costó cerca de cien millones. Jesé, como digo, estaba ahí: invisible o de “falso” Bale. Y cada vez que sale a jugar, sobre gustar, hace gol. Su cuota: gol por partido. Luego rentable. Molowny, de quien tanto aprendí, me decía:

-Los canarios “buenos” tenemos una cualidad muy canaria: el instinto de la intuición. En el fútbol el otro talento del jugador es el instinto.

Jesé es un canario “bueno”. Lo demuestra cada vez que le ponen. Y qué casualidad que cada vez que le ponen hace gol. El gol es también un instinto. Jesé, además, lo presiente, lo intuye. Y es veloz como la centella y, otra cualidad, no tira a gol “a lo loco”. Es como Messi. Obsérvese a Messi: antes de chutar, mira, busca el hueco y “tira con técnica”. O sea, con inteligencia.

-O sea, como Jesé.

-No se burle usted.

Jesé vale, ya lo creo que vale. A Raúl lo descubrió Valdano. Estaba, como Jesé, ahí, en el Real Madrid, pero sólo él lo vio.

Bale es un magnífico futbolista; otra cosa, discutible, es su precio. Al respecto reproduciremos una vez más la frase de Oscar Wilde: “Todo el mundo conoce el precio de las cosas, pocos su valor”. Algo así.

Bale, vale, en efecto; Jesé, también. En la duda, ¿qué hacer? ¿Se sacrificará a Jesé con el cuentagotas de los minutos para “amortizar” el precio de Bale?

Jamón, jamón

Lunes, 23 Diciembre 2013

La crítica fastidia. Quien diga lo contrario, no es sincero. Los críticos son como los árbitros de fútbol.

-¿Cómo que como los árbitros de fútbol?

Si el árbitrro se equivoca a favor, loado sea; si no, que Satanás se lo demande sin atenuantes ni indultos. De la crítica literaria decía Cela, a quien le gustaba el fútbol:

-Prefiero aprender de los que me elogian que de los que  sólo se fijan en las  pajas y las vigas de mis libros.

El fútbol es un cabo Cañaveral de popularidad. Te asciende a los cielos de un día para otro  y te baja de ellos, sin pausa, a la misma velocidad.  Vanidad de vanidades.

-La vanidad es el tejido de seda del ser humano.

Algo así. Sergio Ramos es un buen chaval. Me consta. Majo,sí; y celoso  custodio de su trabajo, sólo que el trabajo, como el mar, tiene mareas. Marea alta: loas de los críticos; marea baja: ¿qué le sucede últimamente a Sergio?

La popularidad es un charco con sapos y ,como dijo no sé quien, el político y el futbolista que no saben tragarse los sapos de la crítica, lo mejor que pueden hacer es dedicarse a otra cosa o, también esto, ignorar a los críticos.

-¡Ya no te leo! -me gritó una vez Di Stefano. Le felicité.

A los pocos días,me dijo:

-Estuve impertinente.
Le felicité por su elegancia.

A Sergio se le pasará pronto  el berrinche de “que la crítica le entra por un oído y le sale por el otro”, que dijo ayer. Al lado del enojo de Sergio, hay que alinear hoy  el elogio, en Barcelona,a topa plana,  de Pedro por sus tres goles al Getafe (destellantes los tres, vistos y no vistos),  y el redoble de tambores, también a topa plana en Madrid, de  Jesé por salir, chutar y hacer el gol de la victoria al Valencia.

-Dos españoles netos y natos: Pedro y Jesé. Qué ganas tenía yo de ver a dos españolistos  ensalzados  en primeras páginas  como si fuesen Messi  y Cristiano.
Lo que también es de celebración es que el Atlético siga haciendo de jamón, jamón, en plan bocadillo, entre el Barça y el Real Madrid.