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Poca cosa

Domingo, 13 Noviembre 2016

Exigente la crítica con el juego de la selección española de fútbol.

-Es que el partido no fue brillante.

En efecto: no fue brillante y galáctico el fútbol de España. Y, ciertamente, le costó ganar a Macedonia.

-Es que Macedonia, en fútbol, es poca cosa.

Verdad también eso. Pero es que el fútbol ha cambiado mucho. ¿Qué hacen los equipos “poca cosa” para no ser zurrados de lo lindo cuando consideran que el adversario, en teoría, es muy superior? Jugar a no perder. Hoy los que son “poca cosa” han aprendido, y muy bien, dos cosas: han aprendido a extorsionar el juego de calidad del adversario y han aprendido a no dejarse ganar con facilidad. Son “artistas” en el arte de jugar a no dejar ganar y de jugar “a ver si no perdemos o perdemos por la mínima”

-Casi lo consigue Macedonia.

Casi. En el “casi”, usualmente, reside el fallo de casi todos los equipos que juegan a no dejar ganar. Al final, palizón: cuatro a cero a Macedonia. Sin brillantez.

El Barça y el Real Madrid, los dos, las han pasado canutas esta temporada, dicho sea al paso, en más de un partido para doblegar a equipos “poca cosa”. Hagan memoria.

El fútbol, en fin, es como el cine. ¿Cuántas películas aburridas, sosas, sin chica ni limoná, vemos al cabo del año hasta ver una de belleza, talento y calidad sublime? Woody Allen dijo una vez:

-Yo hago un cine inteligente. A lo mejor es por eso que mis películas gustan más en Europa que en Estados Unidos.

A eso se le llama tirar con bala a los críticos que le enojaban con sus tirachinas. Podría haberlo dicho también así:” Un crítico puede tener razón contra mi cine, y mi cine puede tener razón contra el crítico”.

La crítica, en efecto, es fácil; en fútbol, lo difícil no es criticar, es ganar.

-Prefiero jugar mal y ganar –decía Helenio Herrera- que ganar bien y perder.

Contra Macedonia, el nuevo seleccionador nacional, Lopetegui, alineó a siete jugadores de la selección sub-21 que ganó, bajo su dirección, el europeo de 2013. No se olvide este detalle aritmético.

-Ángel María Villar lo eligió por tres razones: cree en él, él tiene buena estrella y él es joven.

Ojo clínico. El tiempo lo dirá. Lo que sí está claro es que jugadores excelsos como los que hicieron campeona del mundo y de Europa a España no brotan como setas ni se dan como las naranjas valencianas.

-Ahí está la selección argentina. Quién la ha visto y quién la ve. Más de veinte años sin ganar nada.

Lo que sí me gusta de la selección de Julen es eso que ahora ha dado en llamarse actitud. Contra Macedonia, lo sé, faltó precisión, entendimiento y más cosas, pero lo que no decayó en ningún momento es la actitud. Actitud, igual a fe, a voluntad, a partirse los cojones, que diría Cala. Contra los equipos “poca cosa”, pues, actitud. Y contra Inglaterra, a ver qué pasa y qué aprendemos”. Vivir es ver y aprender, y otras cosas, por supuesto.

Un experto

Jueves, 10 Noviembre 2016

La democracia, como se sabe, es una pugna entre los que no se quieren ir y los que quieren que se vayan.

-Hay, sin embargo, excepciones. Hay quien sí se quiere ir: Miguel Cardenal.

Miguel Cardenal, doctor en Derecho y profesor, ha sido casi cinco años “el jefe” del Deporte.

-Nunca –ha reconocido emocionadamente en su adiós- volveré a tener un trabajo tan bonito.

Le creo. El Deporte, con mayúscula, es el ocio, el ejercicio y el trabajo, las tres cosas, más gozoso de la Existencia. .

-No el que más, sino uno de los que más. Hay muchos trabajos bonitos. No hay que exagerar.

Acepto la matización. Ser político es muy difícil, lo hagas de rechupete o lo hagas como lo hagas.

-El humorista Jardiel Poncela –me recuerda al respecto un amigo- escribió que si le dieran a elegir “entre su suegra, que es un bicho, y su suegro, que es político, elegiría a su suegra”.

Los políticos, por lo que sea, no tienen, en general, buena prensa. En esas encuestas de calificación de políticos nunca he leído a ninguno siquiera con un notable. La mayoría ni aprueban. Alguno, con suerte, roza el cinco pelado.

-El cinco es la matrícula de honor del político.

Según las encuestas, sí.

Miguel Cardenal, leo, se va de “motu proprio”. Se siente desgastado. Mi duda: ¿se va o quieren que se vaya?

-El ministro Méndez de Vigo, al parecer, quiere acabar con los “enfrentamientos”. Méndez de Vigo, a pesar de ser político (lo es ahora), cree que el político debe tener un conocimiento sólido de la historia y de la economía y un espíritu dialogador y conciliador en economía, en historia y en todo. Detesta el “no es no”. Y el “aquí se hace lo que yo hago, legislo o digo”.

Miguel Cardenal se llevaba –ya en pasado, en cuanto que se ha ido o le han dicho que se vaya- con el presidente de la Federación de Fútbol, Villar, y con el presidente del COE, Blanco (con éste no tan irasciblemente) entre regular y mal.

-Más bien mal.

Hay un dicho que lo tengo en mi vademécum: la tierra para quien la trabaja; y los cargos, en política, para quienes lo merezcan por preparación, experiencia y formación. ¿Se imaginan a CR7 de ministros de Hacienda por la elemental y huera razón de que va a ganar 250 millones de euros en el Real Madrid a partir de ahora?

-¿¡Por un año!?

-¡No sea usted bruto! Por los próximos cinco años, uno detrás de otro.

-Qué brutalidad, de todos modos.

Eso es también relativo.

Lo que quiero decir es que el ministro Méndez de Vigo debería elegir para el “cargo” que acaba de dejar vacante Miguel Cardenal un deportista que ame el deporte sobre todas las cosas, sea o no político, le guste o no la política. Un experto en Deporte, vaya.

¡Vaya trío!

Domingo, 10 Mayo 2015

La huelga del fútbol. Decía Camilo Cela que una huelga de intelectuales paralizaría la marcha del mundo.

-Claro –matizaba- que los intelectuales, que es gente de pensamiento, jamás se han agrupado sindicalment2 para hacer huelga.

Dice Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional, que la huelga de los futbolistas no es legal, no es conforme a ley. “La huelga -explica – es un derecho que ejercen los trabajadores para hacer reclamaciones de carácter laboral, y la huelga de los futbolistas no es laboral”.

El señor Tebas tiene perpleja a la gente del fútbol. El señor Tebas vive para el fútbol, también del fútbol, y la piel de toro del fútbol son los futbolistas.

-¿Por qué los demanda, entonces?

La pregunta, por paradójica, está en la calle. La verdad es que así, a bote pronto, no casa con cemento de lógica la demanda del señor Tebas contra el sindicato de los futbolistas.

-Qué lío

Lo es. La huelga –hay que aclarar esto en seguida, antes de seguir adelante- , según la Real Academia de la Lengua, es también un instrumento para manifestar protesta.

-Que eso es la huelga de los futbolistas, una protesta

Como se sabe, dos no pelean si uno no quiere, de igual modo que tres, si quieren, pueden organizar cirio, trifulca, jarana. Los tres del cirio son Miguel Cardenal, secretario de Estado para el Deporte, que se lleva bien con Tebas pero mal con Villar; Tebas, que se lleva de “odio” con Villar pero bien con Cardenal; y Villar, que detesta a Cardenal y a Tebas.

-Vaya follón.

-Como el de Susana Díaz, la de la Junta de Andalucía, con sus “colegas de casta”, que se niegan a “investirla”.

El fútbol, guste o no, es también política. ¿Es políticamente sensato dejar al país sin fútbol porque tres señores, cada uno con sus razones o sinrazones, se llevan como Susana Díaz con sus “colegas de casta”, o sea a parir?

Cardenal, Tebas y Villar. El menos político es Villar. El más peligroso, Tebas (ultratrepa) Cardenal es el político. ¡Vaya trío!. Con la asamblea anunciada, ¿habrá consenso? Es lo deseable por el bien del fútbol y de la política

Complejo de persecución

Viernes, 6 Febrero 2015

En España, por lo que se lee y se ve, crece la hierba de la imputación y trepa por el ánimo de algunos de nosotros la enredadera del complejo de persecución.

-A Marcelo le persiguen los comités de castigo de la Federación Española de Fútbol. No hay derecho. Son del Atlético- tronan voces.

El propio Marcelo, cuyo arte para poner balones de gol en las cabezas de sus compañeros es magistral, se siente, en efecto, afectado por el complejo de persecución.

-Yo no hice nada, ni lo toqué, pero el árbitro me enseñó la tarjeta amarilla. En mi sentir los árbitros la tienen tomada conmigo.

El complejo de persecución es como una gripe psicológica. Se afincó hace tiempo en España; se ve que pensó: “Al sol de este país, qué bien se está”. Y la sensación es que está haciendo estragos.

- Yo lo he hecho todo bien – se defiende el presidente del Barça, señor Bartomeu, como respuesta a la persecución de que es objeto por parte de Hacienda.

El señor Bartomeu incluso da a entender que esa persecución es una venganza de los “poderes fácticos” de Madrid

-Como le “pisamos” al Real Madrid el fichaje de Neymar … -insinúa sobilinamente.

Un inspector de Hacienda, al que le he preguntado sobre la cuestión, barcelonista por cierto, me asevera:

-Cuando Hacienda llama a la puerta de alguien es por algo, es para recordarle a ese alguien que Hacienda somos todo y que con Hacienda no se juega “al escondite”.

Hay, sin embargo, quien no lo ve así. Hay quien, como el señor Bartomeu, lo ve como una venganza de los “poderes fácticos” madridistas. Porque los “poderes fácticos”, para el señor Bartomeu, son, obviamente, madridistas.

-¿Está usted seguro, señor Bartomeu, de lo piensa y dice?

-Es que ni lo dudo.

-Pues los “poderes fácticos” de la Federación Española de Fútbol, entidad que también considera usted más próxima al Real Madrid que al Barça, ha sido inflexible con Marcelo, no le ha levantado la sanción.

Tenemos, en efecto, una democracia infectada de imputados “inocentes”, como el clan Pujol, pobrecitos, y de gripados por el complejo de persecución.

Efes indisociables

Jueves, 18 Diciembre 2014

Futbol y forofo son efes indisociables. El solomillo del fútbol es el gol; su sustancia, el forofo. El papanatismo de la demagogia no va conmigo y desde el pasado N-20 (nefasto día por el enfrentamiento ideológico de ultras fuera del estadio del Atlético de Madrid, con muerto y heridos), sigue hablándose, de hecho todos los días, de medidas severísimas, de medidas coercitivas, de medidas punitivas, de medidas policiales.

-¡Qué barbaridad!

Eso piensa uno, máxime desde que los memoriones han desempolvado la Ley de 2007.

-Ahí, en esa Ley, se preveía lo que ha pasado, y se preveían sanciones.

Ni caso, sin embargo, a esa a la ley. Casi nadie sabía que existía. Cosa muy española

El fútbol es un ocio gozosamente prosaico, reglamentado por los ingleses para que el ciudadano se desgañite a gusto gritando o cantando por lo menos una vez a la semana.

-¿Cómo ir a misa los domingos?

-Algo así.

El otro día, en los aledaños del Calderón, había tantos vehículos de ángeles del orden urbano, que la cosa sorprendía y encogía a la vez.

-¿Hay, acaso, algún presido o cárcel por aquí?

-Hay, señor inglés, un estadio de fútbol –le informaron.

Fútbol y policías, No, por favor. La ideologización del fútbol, veneno de serpiente boa, envenenado encima con la desmesura policial. No exactamente por la desmesura policial, sino exactamente por la desmesura de quienes vestidos de paisano y con cargos políticos o institucionales recurren a las fuerzas del orden por dejadez, pasividad o ignorancia de la Ley de 2007.

-Los enemigos del hombre, según nuestra ortodoxa religión, son mundo, demonio y carne – me recuerda un delicioso tonsurado forofo del Atlético- . Los enemigos del fútbol –agrega- son el telefútbol (vacía cada día más los estadios, salvo cuatro o cinco), los precios de los abonos y de las entradas, los salarios alpinos de los jugadores ricos y las ideologías. Como “fútbol es fútbol”, que decía Boskov, hay que podar al fútbol de las malas y venenosas hierbas que lo ensucian y denigran

-¿Cómo?

-No con el mazo de medidas policiacas acollonadoras o totalitaristas. Hay que pensar y dialogar. La democracia es eso, eso es también el deseado y honorable civismo. Un estadio silente es como un huevo sin yema. Al estadio se va a disfrutar y a gritar, y a insultar con gracia y salero, y con canciones escritas con ingenio (como las ingleses)

-¿Y cómo se insulta con gracia?

- Recuerdo el insulto de un andaluz a Reyes: “Majo, corres menos que un galgo cojo”. El insulto también es un arte.

Si yo fuese Villar, reuniría en asamblea a los presidentes de los clubes de fútbol y les diría:” Queremos “ultras” con una sola bandera, la del club, y con espíritu deportivo de matrícula de honor. “El espíritu deportivo –dejó escrito Camilo José Cela (tomo 12 de sus Obras Completas), desde su origen, es sinónimo de elegancia Hay que aprender a perder, que no es fácil, y a ganar, que es todavía más difícil. En el tenis, el tenista, cuando pierde, no le echa la culpa a la raqueta.”

Hay que gozar, pues, del fútbol sin ideologías, sin policías, sin racismo y sin insultos zafios. Educación, como dije el otro día. Y no caer en la zafiedad totalitarista de querer resolver con medios “conminatoriamente agresivos” la violencia de los violentos. La fuerza es menos poderosa que el dialogo y la educación.

Un estadio sin “ultras” educados es triste como un Crusoe en isla sin mujer. Soy un demócrata singularmente raro: creo en el poder del dialogo y en que las leyes se hacen para ser cumplidas, no para ser olvidadas s en el baúl de los recuerdos de Karina.

Los otros

Lunes, 3 Noviembre 2014

Javier Tebas es el presidente de la Liga de Fútbol Español. Nació en Costa Rica pero se siente español y siente profundamente a España. “Y no entiendo a Cataluña sin España, ni a España sin Cataluña”, declara, casi de entrada, en el foro de los Desayunos de Europa Press.

Sentir a España. He pasado unos días en la ciudad condal, mi cuna. Yo, sencillamente, soy un español que nació en Barcelona. Barcelona es una gran ciudad, tristemente empon zoñada por la casta política soberanista.

-¿Usted es de Mas o de los otros?- me pregunta un taxista “charnego”.

-De los otros – le contesto sonriendo- Pero – agrego sin dejar de sonreír-, ¿quiénes “somos” los otros para usted?

-Los que, como usted y como yo- me matiza-, queremos una España fraternal y sin parados. El señor ése –en referencia a Mas- es mala hierba. Hay políticos que son así: en lugar de ocuparse en resolver los problemas básicos y vitales, sólo saben enreda: viven para eso. No hay derecho. ¡Como nos toman el pelo esos señores y qué uso tan indecente hacen de nuestros votos!

Me habla también del Barça, cómo no:

-No soy del Barça, yo soy del Sevilla. Pero el Barça, sabe, me cae bien: es un gran club. Como el Real Madrid. Bueno, el Real Madrid es mejor.

-¿Por qué?

-Por lo de las Copas de Europa. ¡Diez ! Y porque es como el Sevilla.

-¿Cómo el Sevilla?

-Sí, claro. Los dos se sienten tan españoles.

Javier Tebas, volviendo a él, no se lleva bien con el presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar. Fue sincero al reconocer que entre él y Villar no hay afinidad de simpatía, pero, aclaró, “la Liga y la Federación, esto es, las instituciones, se entienden ”.

Pensé: qué rara e incómoda manera de entenderse. Las instituciones, sí; no así sus cabezas pensantes. España, ciertamente, es diferente.

-Y usted que lo diga.

Lo cual que, tras pasar unos días en Barcelona y escuchar a Javier Tebas, me vino a la memoria una vez más la frase apócrifa de “España es un gran país: su problema son los españoles”. Somos, somos los españoles.

Acabo: en Barcelona hablé con muchos catalanes. Discutible que la mayoría sea independentista. La mayoría prefiere la unidad de España. “Lo que pasa –arguye un amigo catalán- es que así como la Liga de fútbol es el duopolio Real Madrid- Barça, la liga de la casta política catalana es el nefasto duopolio Mas y Junquera, dos chupones de la democracia. Y “los otros”, esto es, nosotros, con Rajoy a la cabeza, no le echamos a la cosa lo que hay que echarle”.