Blogs

Archivo de la categoría ‘Semifinales’

Mourinho

Martes, 22 Abril 2014

Regresa uno a Madrid tras ocho días de sol y azul en Águilas y se encuentra uno, primero en los periódicos ingleses y luego en Madrid (rueda de Prensa), con Mourinho.

-¿Qué tal Mourinho, qué tal su reencuentro con Madrid?

-En inglés. Contestaré en inglés. Las preguntas háganmelas también en inglés.

¿Hay que enfadarse con Mourinho por ser como es? Ya no. Una flor es una hierba con suerte y Mourinho es esa suerte de hombre que abunda poco, como algunas flores.

Los periódicos ingleses, menos viscerales que los españoles, se lo han empezado a tomar con la salsa mayonesa de la ironía. “El inmaduro Mourinho”, dice de él un periódico. Otro escribe que Mourinho es él y “la culpa de los demás”.

-¿Usted es así, Mourinho?

-¿Usted me ve así? Pues vale.

Pone cara de ogro, o de jugador de la Primitiva cabreado tras comprobar que no ha acertado. De ahí no pasa. Mourinho es a la vez, tal vez, él y sus resentimientos y él y los otros. Mourinho, ciertamente, no acaba de ser divino (la divinidad no es equívoca), pero él no lo sabe, o a lo mejor es que en el espejo de su mente y de su conciencia (tiene varios espejos), sí se ve inequívoco. La culpa, para él, es siempre del otro, o de los demás, o de los otros. En singular o en plural, según el volumen del disgusto o de la ira acumulada.

-Mourinho dice lo que dice para escucharse , mirar a los que le preguntan y pensar desdeñosamente para sus adentros: “Que os den”.

Otro colega, mío, psicólogo además de periodista, pinta así a Mourinho:

-Todo lo que hace el hombre, hasta lo más necio, es humano. Todo lo que dice Mourinho, hasta lo más necio, es mourinhismo humano.

Escribo todo esto antes del partido de su Chelsea con el Atlético, y al margen, por lo tanto, del resultado, que ojalá sea rojiblanco, Mourinho, gane o pierda, será inequívocamente Mourinho.

-¿Traga o no traga usted a Mourinho? – me preguntaron en cierta ocasión en un foro?

-Mourinho existe. Está ahí. Estoy seguro de que se cree el mejor. A lo mejor lo es. Pero tal vez el equivocado sea yo y Mourinho sea como es por causa de sus dudas. Un día –recordé- dijo que el fútbol es un juego precioso que le ponía de malhumor sin saber las razones.

-De todos modos – me reconvino un asistente-, convendrá conmigo en que hay ocasiones en que se pasa de grosero y provocador.

-Mourinho, en mi idea, es una “suerte” de hombre que no abunda- le contesté.

Los ingleses hacen bien en degustarlo con la salsa de la ironía.