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Porteros

Mircoles, 1 Octubre 2014

La cuestión es el portero. En el Barça, en el Atlético y en el Real Madrid.

-El portero tiene mucho poder. El portero es ese señor que cuando llegas a ver a un poderoso, sea político, financiero o millonario o simplemente secretario de uno de esos poderosos, te mira como si fueses un advenedizo y te dice con talante de dogo: “Espere”.

El portero, en el fútbol, en fin, es el arcángel del equipo, o el dogo, o ese poderoso señor que te hace dudar. El Atlético de Madrid tuvo un portero que se llamaba Pazos. A Di Stefano, tan omnipotente, le ponía nervioso.

-Cuando me aproximo a él, decía, no le miro. Si le miro, fallo, yerro el tiro.

Lo malo es cuando el entrenado duda del portero. . El portero suda poco, pero padece mucho. El portero es un poco el psicólogo sosegador del equipo.

-Con un portero como Casillas, me siento seguro.

Decía, en la Selección, Puyol.

Simeone ha dudado, o sigue dudando, entre Moyá y Oblack. La verdad es que yo de porteros entiendo menos que un político profesional de política. Lo que veo, hoy por hoy, sin embargo, es que Moyá irradia seguridad.

-¿Más que Oblack?

-Hoy por hoy, como digo, sí. A Moyá le noto sosegado, tranquilo, seguro de sí mismo. Obklack, no sé: o no se siente cómodo o tiene algún tipo de angustia psicológica.

La psicología, en el fútbol, es importantísima. Un futbolista es su genética, residencia del talento; su instinto y su clima psicológico.

-El instinto es el talento del portero, casi –tengo oído a quienes saben de eso.

A lo mejor es mejor portero Oblack, no digo que no, pero tal vez mañana, que diría el humorista, o sea “¡Mañana!

El Barça, en París, la ciudad de la luz, fue apagado por el iluminado PSG, a pesar de la baja de Ibra (su Messi) que vio el partido vestido de calle sentado junto a una rubia también muy luminosa e iluminadora

-Que buen jugador y qué buen gusto el de Ibra.

¿Qué le faltó al Barça en el Parque de los Príncipes? Le faltó velocidad, intensidad y el otro portero, Bravo. Creo que a Ter Stegen se le obstruyeron los reflejos y el instinto, que es algo así como si a un coche le fallan la dirección y el freno.

-¿Cree usted que con Bravo no habría perdido el Barça?

-Lo ignoro, quizá. Bravo, hoy, parece menos fallón.

Lo mismo hay que decir del binomio Casillas y Navas. ¿A quién preferir o elegir? Casillas es siempre el talento sobresaliente del instinto, pero siempre, naturalmente, que se le de seguridad, que se confíe en él. Si no, claro, falla. El futbolista es un estado psicológico.