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Qué pena

Mircoles, 2 Diciembre 2015

Mancha, que algo queda. Imputación, que mucho queda.

-¿A que sí, señor Pujol?

Pujol, hablando de imputaciones que mucho manchan, sólo hay uno: el ex honorable.

-Culpable a su vez –me asegura casi dogmáticamente un compañero catalán-, en parte considerable, del cisco secesionista del señor Mas. El tiempo, esa hacha de la historia, descubrirá al respecto razones y verdades todavía opacas, hoy.

La vida es espectáculo. El espectáculo del fútbol, el espectáculo de las elecciones legislativas del próximo día 20, el espectáculo “de la luz” (ahora hablaré de esto), el espectáculo de las imputaciones.

-Si no hubiera espectáculos –dijo Churchill- , la vida sería muy aburrida.

Lo “de la luz”. No quiero que se me olvide. La respetada alcaldesa de Madrid se ha referido a la fiesta de la Navidad como la fiesta de “encender luces”. Otra memez política de la venerable alcaldesa. Comparto lo que opina sobre esto un amigo mío:

-La fiesta de la Navidad, o es la fiesta del nacimiento de Jesús o es otra cosa. “Encender luces”. Cuando nació Jesús, no existía Iberdrola, no existía la luz. ¿A qué viene, por lo tanto, el necio y huidizo eufemismo de “vamos a encender luce en Madrid” .

Madrid, ciudad de luz. Luz, qué estulto sopapo a la tradición, tristemente “divorciada” de belenes y simbolismos navideños. Luego, los que no creen en nada, se cabrean de oír el eslogan de que España es diferente, “funesta” herencia de aquel señor que sí celebraba la Navidad.

-Seguro que Jesús lo tiene a su derecha y seguro que reserva su siniestra para la provecta alcaldesa.

En España, como ven, se mancha y se imputa mucho. Se mancha la tradición y se imputa, mayormente, a políticos.

-Y hay también quien, por bobo o ignorante, se mancha con la mancha de la imputación: es el caso de Benzema.

¿Por qué lo traigo aquí? El Real Madrid, me consta una barbaridad, y estas cosas se extienden que es una barbaridad, como la ciencia, el Real Madrid, digo, está más que rabioso por las cosas que hace su “as” francés. Coches carísimos que conduce sin permiso y destroza como si fuesen vajillas compradas en los “chinos”, y ahora el follón del caso Valbuena.

-Una joya de futbolista y una joya con cacumen mal amueblado. Qué pena. El caso es que es buen chico.

Un buen chico, sí, muy social y notoriamente popular. Manuel Valls, primer ministro francés, lo tiene claro. Tiene claro que el deportista debe ser un ejemplo social. Si no, “no tiene sitio en el deporte francés”, puntualiza con tolerancia cero.

Tolerancia cero en Francia, pues, con quien se mancha y cae en imputación.

-Si la ley lo castiga, el Real Madrid prescindirá de él –me aseguran- y si no, también.

Qué pena, qué pena, qué pena.