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Mourinho, como Carlos Marx

Viernes, 13 Abril 2012

El hombre es él y sus frases y también él y sus silencios.

Por sus frases, han quedado en la historia o en la memoria o en la memoria histórica Fraga, el de “la calle es mía”, y  Trillo, el de “manda huevos”, y Helenio Herrera, el de “con diez se juega mejor  que con once”, y Rexach, el de “correr es de cobardes”, y Bernabeu, el de “qué bonita sería Cataluña si no tuvieses catalanes”, y San Agustin, el de “Señor,no me hagas casto todavía”, y Mourinho, el de “mi ideología política es el 4-3-3″.

- Qué ingeniosos, tío.

Lo bueno, o lo malo, o lo malo y lo bueno a la vez, de la historia es que nunca nos da el perfil real, exacto, fidedigno de los personajes. Mourinho es él y el Otro.

- A ver, explíquese.

Sólo conocemos, en la calle, entre nosotros la  gente de  fútbol, al Mourinho que o habla, y se pasa, o al que le ordena a Karanka, “hoy rajas tú con esa gente” (esa gente, naturalmente, somos los periodistas, raza cainita para él). El Otro, según cuentan aquienes  con él conviven, reza, cree en Dios además de creer en el dinero del fútbol, ama a los niños, es hogareño, padrazo y hasta tiene  singulares atisbos de humor.

- Mourinho es como Carlos Marx -me decía el otro día un amigo.

- Cuando Carlos Marx vivía no se había inventado la Premier todavía, o sea el fútbol -le recuerdo.

Ya digo que la Historia cuenta las historias de la gente con recortes (esta palabra hace que ahora mismo piense en Rajoy) y ocultaciones. A Marx no le gustaban las “masas”. Las detestaba. A Marx lo que realmente le gustaba no era “El Capital” que había escrito, sino el capital, la pela, el parné, el buen comer, el buen vivir y la pereza, “tan necesaria -decía- para pensar”. Hablar, pues, poco. Lo justo.

- Como a Mouruinho.

- Exacto.

A Mourinho, del fútbol, le fascinan tres cosas: que le gusta, tan obvio como que Rubalcaba sigue sin querer entenderse con Rajoy, que le encanta  por el  sustanciosisimo dinero que le renta y que le permite abrir y desplegar las alas de su narcisismo. Se extasuia  en el espejo y, como la madrastra de Blancanieves, se dice: “Qué guapo soy, soy el mejor y a la Prensa que le den por cofa (Cela)”. Si no así exactamente, casi exactamente así.

Mourinho como Marx: antes el silencio que hablar con  las “masas” y con la especie cainita. A las masas, como a los periodistas, que le den también por cofa.