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Cardenal, Villar y Tebas

Jueves, 29 Enero 2015

Las dos Españas (cuando Machado; ahora son más Españas), los dos toreros, los dos futbolistas (Cristiano y Messi), los dos partidos (PP y PSOE), los dos clubes (Real Madrid y Barcelona) y…España, como casi siempre, es siempre es una cosa de dos o de más.

-Inventé el número del teléfono –me confesó Gila, en una entrevista- para hablar con humor con el enemigo. Las guerras, si se tiene buena voluntad, son evitables. Lo que pasa es que la gente tiene más mala voluntad que buena voluntad.

Hay muchas clases de guerras, como nadie ignora: la de los cañonazos, en la que siempre mueren más inocentes que implicados; la de las suegras contra los yernos; la de los partidos políticos, que se llevan como suegras contra yernos por muy demócratas, fatal, y la de hoy.

-¿La de hoy? ¿Cuál?

-La del binomio Cardenal-Tebas contra Villar.

-¿Y quiénes son ésos?

Miguel Cardenal es el secretario de Estado para el Deporte: cargo político designado a dedo. Javier Tebas, personaje confuso y difuso, es el presidente de la Liga de Fútbol Profesional.

-Dicen que su objetivo es “echar” a Villar de la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol. ¿Es verdad?

Eso creen muchos. “Tebas, escalador tenaz. Su cima, la FEF”, opinan.Ángel María Villar se casó con la presidencia de la RFEF en 1988 como Dios manda, con el sagrado y laico sí de las urnas.

-Y como es cristiano y se lleva de cine oscarizado con su esposa la RFEF, divorciarlo no va a ser fácil.

Villar viene del fútbol. Y el fútbol federativo está con él. Villar es amigo de Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, y a Alejandro Blanco lo parió también el deporte.

-Que no separe la política y la intrusión –me dicen-, lo que unió y une el deporte. Cardenal es un H2O -agua- de la política: incoloro, inodoro e insípido, y muy aficionado a salir en las fotografías, tanto en el extranjero como en España, siempre que le rodeen ases y triunfadores.

-¿Qué piensa el deporte de él? –sondeo.

-Que es un pájaro de paso. Por el deporte, importante, no ha hecho nada. Lo suyo es la ley, la política y la auditoría. Gris tirando a negro en imaginación.

Es curioso que “la gente” del deporte esté con Villar y Blanco, no con Tebas y Cardenal, que no vienen del deporte aunque vivan de él.

Lío, pues, y “guerra”, y “tú más que yo”, esto tan políticamente español, es lo que ha empezado.

Confesión de rencor

Lunes, 5 Octubre 2009

La venganza es una confesión de rencor. José Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto, hace hoy una confesión de rencor.Cutres y zafias sus declaraciones de hoy en “Marca” contra el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco. Y falaces. Alejandro Blanco no tiene culpa alguna de la votación del CIO a favor de Río de Janeiro. Se sabía, desde casi siempre, que Madrid 2016 no tenía opción alguna a los Juegos de 2016 por una sóla razón:la política. El CIO, como tengo escrito, es política; el CIO es un cónclave político de políticos, presidido por el papa Jacques Rogge, sucesor del no menos papa Juan Antionio Samaranch. Así de claro.

Y el que trate de amañar esta verdad, miente, es un maniqueo. Rogge quería ser el primer presidente del CIO que llevara los Juegos Olímpicos al continente suramericano.¡Bingo!¡Logrado”. De la misma manera que Samaranch ha pasado a la Historia del Olimpismo por haber sido el primer presidente del CIO que hizo olímpica a China con el dedo de “su poder”,del poder que en su día le dió su largo y modernizador papado olímpico:veintíún años.

-¿Tan seguro está usted de lo que dice!

-Es que lo he vivido.Y vivir es ver, fijarse, aprender y acumular enseñanza.

Río de Janeiro, y dejémonos de fantasías y especulaciones, era el deseo de Rogge. Y en el cónclave olímpico, la voluntad de su papa es “palabra de papa”, como en su día, gracias a la volunad de Samaranch, Barcelona fue ciudad olímpica.

¿Por qué no cuenta Saéz la sinrazón de su rencor en “Marca” (el rencor jamás lo pare la razón) contra Alejandro Blanco?.

¡Ah! El señor Blanco y yo sólo somos conocidos. Nuestra relación ni tan siquiera ha alcanzado la hermosa categoría de la amistad. Lo que ocurre es que el señor Sáez trata ahora de “ajustarle” una vieja cuenta al señor Blanco, y todo porque el señor Blanco no accedió, en su día, y de esto hace años, a algo que, reglamentariamente, no era olímpicamente limpio.

Limpiemos de musarañas, en la medida de lo posible, el deporte.