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Fútbol y democracia

Jueves, 14 Enero 2016

Dejar hacer, dejar pasar, esto es: poca o nula o ninguna intervención del gobierno, de la autoridad, de la ley. Nacer y vivir en libertad es lo más hermoso de la vida. Claro que sí. Otra cosa es dejar hacer y dejar pasar lo que socialmente repele.

-Vivir con alegría y en libertad, y jugar al fútbol con estilo y respeto.

La frase es de un lord inglés. Me la ha desempolva del baúl de la memoria el copero partido de vuelta de los eternos rivales catalanes en el campo del Real Club Deportivo Espanyol. Pancartas insultantes, gritos agrios y patadas para ver si lo lesiono “sin querer, contra mi voluntad”. ¿No se va a hacer nada contra eso?

-¿Qué ha hecho el Gobierno con el ya abrasador “fuego” de la independencia de Cataluña desde que lo provocara el insensato de Artur Mas? -me comenta también un ciudadano catalán no independentista-. Dejar hacer, dejar pasar. Y amenazar, pero perro ladrador, poco o nada mordedor. ¿Cómo se va a apaga ahora, políticamente, esa calamidad?

Otra triste estampa de dejar hacer y dejar pasar: el chusco espectáculo de las “promesas” – irrespetuosas, bufas - de los diputados de Podemos y del bebé de la casi “nonata” congresista Carolina Bescansa.

-Hija – exclamó asustado un diputado, según me cuentan, al ver al rorro con su amada mamá- , ¿qué haces aquí, en el congreso de los leones, con una criaturita tan tierna? ¿No te das cuenta de que se la pueden comer?

Si la democracia no es estilo y respeto al protocolo constitucional que nos hemos dado, no es democracia.

-¿Está usted seguro de que la democracia es eso del estilo y el protocolo constitucional?

- Según Aristóteles, sí. Claro que Aristóteles, al lado del mochilero Pablo Iglesias, era un berzas.

España, ciertamente, está cambiando. ¿A mejor, a peor? ¿Va a seguir en su línea de no querer ver y de que cada cual, con mochila, gorra o cayado o como le plazca, haga lo que quiera?

Dos sucesos, en fin, que nada dicen a favor de la imagen internacional de España y de todos nosotros: el partido de vuelta en el campo del Espanyol y el partido del partido Podemos en la casa de los leones.

Picó Piqué

Viernes, 13 Noviembre 2015

A la España una y diversa le acongoja el virus Artur Mas.

-Todo el cisco del secesionismo –me dice un catalán empresario notorio- es un invento para tapar el 3%.

El 3%, como bien saben ustedes, fue, en su día, un invento del ex honorable Pujol, cuya adicción es el dinero:

-La vida es dinero. Dicen los más informados que el dinero no da la felicidad. No es cierto. Con el dinero – dicen que puntualizaba- puede comprarse casi el 90% de la felicidad.

Si no es cierto del todo, digamos que es casi cierto.

A la España plural, una y diversa, por culpa del 3%, la quiere mutilar el no menos honorable –democráticamente- Artur Mas.

-Pero, ¿por qué, Artur? – veo y leo en una viñeta.

Explicad Artur:

-Porque hay que tapar el 3%, para lo cual yo debo seguir presidiendo la Generalitat.

Hay quien hace humor con el drama, pero el drama sería la “desconexión” -no te “jode”, perdón, la eufemística palabreja- de Cataluña de la plural, una, diversa y futbolera España.

¿Futbolera?

A ver qué vida. Sí, futbolera. Lo terrible de la política es que la política es tóxica, de ahí que Jardiel Poncela –me repito, lo sé- dijera “si será mala la política, que a la suegra se le llama mamá política”. Sostenía don Jacinto Benavente que las frases ingeniosas preñadas de verdad hay que repetirlas muchas veces para que calen en la opinión pública.

-Razón no le faltaba.

Claro que no. Como consecuencia de lo “suegra” que es a veces la política, Piqué, en su día, picó –de Piqué, picar, claro- y sin pensar lo que decía se declaró independentista. Cuando lo leí, exclamé:

-¡Eso no se lo van a perdonar!¡ Vaya puntapiés a su sentido común!

Y no se lo han perdonado. Del Bosque, que es un señor que ama a la plural, diversa y unida y futbolera España, se llevó también las manos a la cabeza.

-¡Ay, Piqué, Piqué! …Y el caso es que yo no puedo prescindir de él. Ni puedo, ni debo.

O sea. El deber de Del Bosque, por el bien de la selección y su bien personal, es contar siempre con los mejores. Y Piqué, en lo suyo, es el mejor. ¿Debe marginarlo Del Bosque por su “cantada” política? No. No sería entonces leal Del Bosque a su honorable gestión como seleccionador.

-Por eso cuento con él –susurra a los amigos.

Y hace usted muy bien. Cara le está saliendo a Piqué la “cantada” de independentista. La soporta, sin embargo. ¿Por qué? Porque, en efecto, lo suyo es el fútbol, y por la razón de que jugar en la selección es más honorable que declararse independentista del ex honorable Pujol y del no menos ex honorable Artur Mas.

Artur Mas y Piqué

Sbado, 10 Octubre 2015

Cuando le vea, le diré:

-Piqué, en el fútbol como en la política, mayormente en un país tan politizado y futbolero como el nuestro, hay que ser cuco.

-Y tan extremista –me contestará.

Extremista, sí. A Piqué, dicho sea al paso, casi no lo conozco. Sé de Piqué lo que todos, que es un buen futbolista.

-¿Imprescindible?

- Hasta que aparezca otro mejor que él, sí.

Hay que ser cuco, repito. ¿Y qué es ser cuco? Ser ser cuco es reflexionar lo que se dice, es disimular lo que se siente, es ser hasta fariseo.

El otro día, en el Parlamento Europeo, Felipe VI acuñó frase muy cuca y certera políticamente. Proclamó: “Soy europeo porque soy español”.

-¡Qué bonito, qué musical! –leo que gritó alguien.

Cuco, musical, bonito. Un diez al Rey. Últimamente, allí donde habla, corta, retóricamente, políticamente, orejas y rabo.

El fútbol es otra manera de hacer política. El pique, admirado Piqué, entre el Real Madrid y el Barça, amén de futbolístico, es también política.

-¿Seguro?

En la ciudad condal, donde estuve hace una semana, en un foro, la gente no me hablaba de la perra de Artur Mas con el coñazo de la secesión, sino de la Liga. Me soltó un señor calvo, de unos cincuenta años, catedrático:

-No me entra en la cabeza una Cataluña sin España ni una España sin Cataluña, como tampoco me entra en la cabeza una Liga sin el Real Madrid o sin el Barcelona.

Hizo un respingo con la nariz, miró desconfiadamente a su alrededor y continuó:

-A Dios gracias no habrá secesión, pero si la hubiera lo que los catalanes de bien no le perdonaríamos jamás a Mas es que dejase al Barça sin Liga.

El futbol, insisto en ello, es también política. En Piqué, la gente ve un secesionista. Por eso le pitan. Secesionista y blaugrana, ¡casi nada!

-Y a usted, claro es, eso le duele.

-Pues sí. Claro que me duele. Me duele como español y catalán (nací en Barcelona) todo lo que desune o pueda desunirnos. Soy catalán porque nací en España, y soy español porque nací en Barcelona. Detesto a los políticos como como Artur Mas. Y me duele que, por hacer la pelota a Mas y a los secesionistas, Piqué no fuese cuco el día que dijo lo que dijo y que es la causa de que le piten cada vez que se pone la camiseta de la selección española.

Se lo diré, claro que se lo diré:

-Le diré: Piqué la política es falaz, traicionera. ¿Sabes lo que dijo de ella Jardiel Poncela? Dijo: “Si será mala la política, que a la suegra la llaman mamá política”.

En cuanto a los que le silban, les digo que cuando silban a Piqué, silban a la selección. Y eso ni es bonito, ni musical.

El pequeño Nicolás y el fútbol

Mircoles, 10 Diciembre 2014

Voy a caer en el delito de discrepar. La atención, desde hace días, la acaparan el pequeño Nicolás y las tribus “radicales” del fútbol. ¿Pequeño Nicolás? Grande Nicolás.
-Con cara de niño que no ha roto una taza de porcelana de té y edad de niño de misa diaria, de pequeño nada. Grande Nicolás. Ahí está: en los periódicos, en las emisoras de radio, en las pantallas de televisión, día tras día.
-Ni que fuese Pablo Iglesias, ni que fuese Rajoy, ni que fuese Messi, ni que fuese Cristiano.
Es, sencillamente, Nicolás “El Grande”. Un “Grande” de la actualidad.
El fútbol y la salvaje reyerta del Manzanares. Otro cisco grande. Como suelo anotarlo casi todo, un día alguien, en la televisión, dijo:
-Forofo y futbol: términos indisociables.
Un ministro de Franco, José Solís, “la sonrisa del Régimen”, soltó nada menos que esto:
-Menos latín y más fútbol (o deporte).
Don Santiago Bernabéu, tan senequista, lo tenía claro:
-El fútbol es gol y polémica. El domingo, el gol; el resto de la semana, la polémica de poner a parir al árbitro.
Torcuato Fernández Miranda, cerebro jurídico de la Transición, ponderaba “la función social” del fútbol:
-El fútbol es otra forma de hacer política. Hay que fomentar la política del fútbol.
El fútbol, pues, es el producto de una serie de interacciones. Como el ser humano. Uno, también usted, amigo, es ovillo de interacciones.
El otro día, un compañero catalán, escribió que Pep Guardiola es el único español, después de Carlos V, que ha sido emperador de España y Alemania. Otra interacción.
En el fútbol, el forofo, usualmente, ve lo que el corazón anhela y siente. La razón del forofo reside en el corazón.
-Hay forofos que no son así.
-Es verdad. Son educados.
España sufre dos crisis: la económica, de la que se está saliendo (¿qué opinan al respecto, por cierto, los parados?) y la de los valores.
Artur Mas se mofa descaradamente, insolentemente, de la Constitución y ahí está tan pancho en su Generalitat, como

Nicolás “El Grande” en los medios informativos. “La bandera es un trapo” (Alfonso Guerra hace años). El tuteo ha arcaizado el usted.
-¿Qué vas a tomar? –me soltó el otro día en una cafetería el camarero.
-Pues no lo sé todavía –dudé.
Me riñó:
-Pues date prisa, que tengo mucha gente esperando.
Pienso que la política es el arte de decidir con la materia gris del sentido común, no con la materia gris convulsionada por hechos execrables. Tolerancia cero, por supuesto, con los forofos agresivos, violentos, incívicos y maleducados. Pero lo que está pasando en el fútbol no lo está generando el fútbol, lo están generando – también- “interacciones” ajenas a él. Cuando Franco, se decía que el fútbol era una válvula de desahogo.
-Voy al fútbol a gritar, a desahogarme, a ciscarme en… -decía mucha gente

Creo en la educación, creo en los valores y creo en las soluciones políticamente serenas e inteligentes. Tebas y Cardenal, en punto a soluciones, son “pequeños” como el Pequeño Nicolás. La violencia en el fútbol puede desterrarse con medidas como las arbitradas en Inglaterra y Alemania, por ejemplo. Hablaré de ellas un día de éstos.

Woody Allen y la ley

Lunes, 1 Diciembre 2014

Con permiso –perdón por la insolencia- de “la masa cerebral”, que dijo de Ortega y Gasset no recuerdo ahora quién, el hombre es él y sus gustos, el hombre es él y sus veleidades, el hombre es como es.
-¿Y cómo es?
-Como lo hizo su padre Y su madre.
He visto ya la película París-Manhattan, que es un delicioso homenaje a Woody Allen. Woody Allen, en esta película, no es el director, no es el guionista, no es el protagonista, no es el productor.
-¿Qué es entonces?
-Sin ser nada de eso, la película es Woody Allen. Es un póster que habla con Alice Taglioni, la protagonista. Alice es delgada, atractiva, fina, guapa y verla da tanto gusto como escuchar las máximas de Allen, se discrepe o no de ellas.
Yo, por consiguiente, que diría Felipe González, soy yo y mi gusto por todo lo que tiene estilo, belleza, educación, cultura , gracia y “legalidad”.
-Me fío de usted, he indagado sobre usted y usted es un hombre legal, así que acepto que me entreviste usted –me dijo hace años el insigne don José María Ruiz Mateos.
Pasados los años, qué chasco, la vida me demostró que el que no tenía buenas relaciones con la legalidad era él.
Woody Allen, que sí es un cineasta legal (jamás me ha defraudado), en París-Manhattan (donde es un póster que habla) en un momento determinado le dice a la bella Alice que cuando no se cumplen las leyes, todo es oscuridad.
-Estoy de acuerdo contigo – exclamé en voz alta sin darme cuenta de que estaba en el cine.
La gente que me circundaba me miró. Y una señora, viuda o así, más bien así (gruñona, vieja), me recriminó:
-Ande, cállese. La ley es como es y se acabó.
Me callé. A las señoras que son así, jamás les llevo la contraria. Tampoco, por supuesto, a las que son como Alice: a éstas incluso les doy la razón.
Creo que muchos españoles piensan como esa señora. O son como ella. Yo creo, sin embargo, en la ley, me fastidie o no. “Las instituciones democráticas de nada valen cuando no cuentan con el apoyo de la autoridad de la ley” (Aristóteles, casi nadie). Si Rajoy, desde el primer momento, hubiera puesto firmes al “delincuente” Mas con la autoridad de la Carta Magna, la ley de leyes, no tendríamos actualmente, ni se dude, marimorena del independentismo de un sector (minoritario, dicho sea al paso) mal informado y formidablemente intoxicado de la población catalana.
-Usted es catalán
-A mucha honra. Y tal vez, también, visigodo, árabe y hasta judío y vasco. No en balde luzco, entre otros, los apellidos Ors, Candela, Brotóns, Zumalacárregui, Labarrieta…
Hay que respetar y cumplir la ley. Y aplicarla como predicaba Aristóteles: con autoridad, sin melindres, sin vacilaciones.
-¿También a los prehistóricos del zafarrancho, con un muerto y heridos, de los ultras del Atlético y del Deportivo de la Coruña?
-A esos, además, les condenaría a ver el fútbol en la televisión, por siempre y para siempre, en casa, ni siquiera en una cafetería.
Hágase la luz, que dijo Dios. Hágase la Ley, que dice Woody Allen. Luz, siempre luz, y siempre lejos de nosotros, naturalmente, el pecado de la oscuridad.

¡Jo!

Mircoles, 8 Octubre 2014

Javier Tebas es un señor que no cuida su físico, cada vez que sale en la televisión aparece más orondo, más hermoso, lo cual que, a su edad, no es recomendable tal grasoso exceso. Los obesos son seres pausados, apacibles, nada sanguíneos.
-Razonan en lugar de gritar. No desgañitan sus argumentos, los cuecen al fuego lento de sus serenas neuronas –le oí una vez, en una conferencia, a un psiquiatra.

Javier Tebas, presidente de la Liga Profesional de Fútbol, es la excepción que confirma la regla. Tebas es sanguíneo, vehemente. Tebas, en Barcelona, en un foro, hablando de lo que podría sucederle al equipo que es más que un club, el Barça, en la Liga BBVA, si Cataluña se desgajase del resto de España, bufó algo así como que tendría que decidirlo el Parlamento “de lo que quedase de España en ese momento”.
-¡Jo!
Eso, ¡jo! Y es que España cada día es más ¡jo! El ¡jo!, creo, define lo que para algunos es España a día de hoy, 8 de octubre, fiesta de Santa Brígida. El escritor valenciano Rafael Chirbes, Premio Nacional de Narrativa 2014 por su novela “En la orilla”, opina que la sociedad española “es un desastre, donde el fango cada vez es más”.
-¡Jo!
Manolo Saiz, lo suyo es el ciclismo, al que retorna tras unos años alejado de él, es del mismo parecer: “En España nos lo hemos cargado todo”.
-¡Jo!
Yo de pesimista no tengo nada. Nada de nada. Pero soy espectador de algo que nadie puede rebatirme: en España, desde hace años, los políticos, cual futbolistas, “no ven puerta”, Les pasa lo que a Diego Costa en la selección nacional (ojalá me deje mal mañana).
-Cataluña es España, debe de seguir siendo España. ¿Qué sería de la Liga BBVA sin el Barça?
-¡Jo!
Ni se piense. La mayoría de los catalanes –lo sé: hay encuestas al respecto- con seny no quieren la independencia. Lo que sucede es que esa mayoría no da la cara, ve, se queja, pero no arma ruido.
-Y el ruido es a la política lo que el gol al fútbol.

¿Acaso no? Javier Tebas es un sanguíneo que auspicia la realidad de lo que en efecto podría pasarle al Barça si la feligresía del señor Mas , en plan enjambre cojonera, no deja de dar el coñazo con el ébola de la soberanía.

Españolizar

Lunes, 15 Octubre 2012

España: sol, pilotos (de F-1 y de motos) y el fútbol, mayormente, de la Selección de España. España, digo. Yo no sé qué pasa por cierto con la palabra España, que a poco que nos descuidemos será sinónima de facha.

- ¡Español, facha! -gritan ya los “amigos insensatos” de Artur Más  (este señor, sin ira, es un insensato de sanatorio) en mi querida Barcelona, donde me dejó la cigueña el día que Dios decidió, con la colaboración de mis padres, claro es, traerme a este mundo de Adán y Eva, su más hermosa y divina obra. ¡Viva la mujer!.

Sobre España  y sus sistemas de gobierno y sus peculiares y  jorobadores  políticos se han hecho muchas frases. ¿Definidoras algunas? Ahí van algunas: “Es español  el que no puede ser otra cosa” (Cánovas). “Este país es ingobernable” (Amador de Saboya, el día que nos hizo el corte de mangas de abdicar, harto de nuestro carácter camorrista e insolidario ). “Cada 50 años es necesario envíar cañones a Cataluña” (general Espartero). O el “No es esto, no es esto” de Ortega, finalmente (hay muuuchas más frases).

Yo, como catalán del Real Club Deportivo Español, quiero, por supuesto, una España una o unida (con catalanes, vascos y gallegos), una España grande (donde, en paz y concordia, todos nos queramos y ayudemos como se querían  y ayudaban entre sí los mosqueteros de Dumas) y una España  libre (libre, sí, del corrosivo  dogmatismos y de  fachas y progresistas, raleas que tanto daño nos infligen a los amantes de la  piel de toro, ¡eh, toro, toro bonito!).

-Eso, oiga, es ser facha.

¿Lo ven? Así somos.

Pero España, gibe o no, es grande. En pilotos, producimos para dar y exportar, el sol es nuestro rico oro (si no nos lo nublan los polítuicos con sus descebradas querellas) y la Selección de España de fútbol es patrimonio mundial, tal es la admiración que genera en todo el mundo mundial. Nadie, absolutamente nadie, la pone tilde de censura. En cuanto a Del Bosque, yo no sé que tiene que también cae requetebien a todo el mundo mundial. En “L’Equipe”, el otro día, escribían de él que “entiende y ve el fútbol como lo que es, un sabio”.

En fín, que gracias a los pilotos y a la Selección  de fútbol y a Del Bosque, España españoliza. Ministro Wert: estoy con usted.