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Vitalidad y optimismo

Jueves, 28 Enero 2016

Como “fútbol es fútbol”, el fútbol es como la política:

-No te fíes de las promesas de los políticos, ni de sus programas. Rara vez cumplen sus programas, rara vez cumplen lo que prometen –decía el profesor Tierno Galván, a quien la alcaldesa que hay ahora en los madriles, antitorera, antibelenes, antimagos tradicionales, pretende esculturizarlo con busto en el corazón de la Cibeles.

-No te fíes tampoco –me recomiendan- de las progres antitodo. Suelen estropearlo casi todo.

El Atlético de Simeone, esta semana, ha empalmado una semana aciaga. Empató con el Sevilla, en el Calderón, y en el Calderón, contra pronóstico, ha caído KO en el torneo del KO, contra el Celta.

-Aciaga, sí, usted que lo diga.

Simeone, sin embargo, es un señor vigorosamente optimista y vitalista. Ve siempre luz en los túneles negros.

-Y la ve sin necesidad de encender focos, si va en coche, ni de linternas si va a pie.

El 2-3 de KO del Celta es resultado que nos ha dejado a todos sin resuello (uno nunca ha ocultado su amor al Atlético y a la mujer, la obra más bella de Dios), mayormente a los socios y abonados del Atlético.

-Que siguen restregándose los ojos no para ver mejor, sino para no ver, por aquello de que ojos que no ven corazón que no sufre.

Tras el trompazo del 2-3, en la rueda con los periodistas, el vitalista y optimista Simeone dijo:

-No es un fracaso (la eliminación de la Copa del Rey).

Matizó:

-Fallamos en detalles.

Verdad: los detalles fueron que los tres goles del Celta se debieron, más bien, a fallos de los defensas, cuando la virtud de la fortaleza del Atlético reside esencialmente en los defensas.

Simeone, recalco, es optimista y vitalista. Y eso es formidable. El progreso no lo labran ni lo trillan ánimos depresivos o desmoralizados. Contra los sopapos de KO, el arco iris del brío, de la fe.

-¿A que sí, Simeone?

- Mi vida es arco iris. Claro que sí. Por eso soy vitalista y optimista.

Lo terrible es que la Copa del Rey se le daba al Atlético de película del león de la Metro. Y ya no está en la Copa. Y lo terrible es que Koke, el otro día, tras el empate con el Sevilla, declaró:

-Nuestro objetivo en la Liga no es ganarla, es el tercer puesto.

Error, Koke. Hay que ser como el profesor Simeone y el profesor Tierno Galván: francos, optimistas, vitalistas. Al Barça, el inmediato adversario del Atlético, y al que tanto admiro estéticamente, hay que oponerle sin fisura alguna el optimismo y la vitalidad de la fe.

Se la pegaron

Lunes, 25 Enero 2016

Se la pegaron los dos, el Atlético y el Real Madrid. Y Luis Enrique, a ver qué vida, más feliz que un tigre de Bengala espléndidamente alimentado en su jaula.

-Messi no es todo el Barcelona, pero hay ocasiones en que el Barcelona lo es todo gracias a Messi.

El Barça no es Luis Enrique, más bien Luis Enrique es gracias al Barcelona. Lo dije aquí hace unos días, y si no aquí, en otra parte. El ser humano, o plagia o se repite.

-Se repite más bien.

-Pues sí. Don Jacinto Benavente repetía sus frases ingeniosas hasta tres veces en sus comedias. “Y aun así –justificaba su reiteración- , hay muchos espectadores no se enteran”.

Viendo al Atlético contra el Sevilla, me dije: el Atlético sí es Simeone. El Atlético es Simeone, de igual modo –y me repito- que el Barça son jugadores mucho más que Luis Enrique. Yo sé poco o casi nada de lo que opino, lo que ocurre es que mis opiniones están cimentadas con elementos tan sólidos y fiables como son los materiales de lo visto, lo escuchado, lo leído y lo experimentado.

-Yo no valgo nada, yo valgo lo que he aprendido, y vivir es aprender. Tengo ochenta años. Algo sé, pues, pero tampoco mucho.

¡Toma! Ahí queda eso: eso lo dijo Azorín, que, por lo que fuere, no era precisamente optimista en su decenio octogenario.

Contra el Sevilla, Simeone apelmazó mucha gente –demasiada- en el centro del campo. Pensé: todos, muy trabajadores, pero ahí falta un pensador. Alguien que ordene, dirija y racionalice el apelmazamiento. Cuando puso al dúo CC, Carrasco y Correa, el Atlético empezó a entrar con alegría y ahínco por las bandas (las bandas son las alas del fútbol, sin ellas el fútbol vuela torpe). El Atlético, entonces, con la CC, hasta hiló fútbol bonito. Más, también entonces, el Sevilla, por causa de haber quedado menguado por la expulsión de Vitolo, aplomó su área con ardor guerrero y guerreros físicamente más altos y prestos que los acosadores rojiblancos.

-¡Vamos, vamos! – animaba, se animaba nervioso desde la banda Simeone.

El fútbol tiene sus normas puñeteras: una de ellas es la de hacer la puñeta. Conclusión: Simeone, contra el Sevilla, erró.

-¿En qué?

-En la alineación. A Simeone, tan bueno, a veces se le achaca (por prudencia, por supuesto, o previsión, otra vez aquí por supuesto) el arrojo, el arriesgar.

La diferencia entre Luis Enrique y Simeone es que Simeone, tal vez, sabe más, pero Luis Enrique, sin tal vez, tiene jugadores mejores. Qué rabia el tropezón de los equipos remadriles.

Zidane y Pedro Sánchez

Lunes, 18 Enero 2016

Empatía: he aquí la clave. El Real Madrid, sin Benítez, se siente mejor. Más a gusto.

-¿A qué sí, Sergio?, ¿a qué sí, Cristiano?

Los dos, sin desmerecer a Benítez –como debe ser; hay que discrepar o disentir con elegancia, nunca con la coleta del enojo-, resaltan el carácter del novato Zidane.

-Novato, pero dulce en el decir y en el trato – me informa un jugador de enjundia y bravo del equipo blanco.

Como estamos en era de tridentes, hablemos de los tridentes. El tridente de la Liga lo forman el Barça, el Atlético y el Real, por orden de clasificación, en el comienzo de la segunda vuelta. El Barça, hay que reconocerlo, jorobe o no, está como nunca. Segrega su fútbol como segregan miel los ricos panales de las queridas hermanas abejas: con la máxima dulzura y con el arte con que las hermanas abejas estructuran su trabajo y su vida.

-O sea: colectivamente, bien avenidas y solidarias. Para ellas, lo prioritario es que el panal de rica miel funcione fraternal y ricamente, sin iras, sin mochilas y sin envidias de poderes individuales y disolventes. Lo importante para ellas es el panal, lo que para nosotros es el Estado. Pedro Sánchez, por ejemplo, sería una mala abeja, una abeja unánimemente repudiada por la colectividad. La perra perruna de Sánchez es echar de la Moncloa, cueste lo que cueste, al abejorro Rajoy. “O echo a Rajoy o me ahorco”, podría ser el diagnótisco de su neurosis.

O sea: que el tridente Rajoy, Sánchez, Rivera, hoy –no se sabe mañana- es pura y triste quimera.

-Qué pena. Tenía razón quien dijo: “España es un país maravilloso: su problema son los españoles”. Mayormente, si esos españoles “juegan” al divertimento de la política.

El Real Madrid FP, con el galo Zidane, es verdad que ha mejorado. Pero, y aquí la mota crítica, no mantiene el ritmo de intensidad todo el partido.

-Se amuerma en cuanto golea- desaprueban sus críticos.

Afortunadamente, el tridente Bale, Benzema, Cristiano vuelve a estar en racha. Es de esperar, dicho sea el paso, que sólo haya levedad en las lesiones de Benzema y Bale.

El Atlético es sólo tridente, o trino, o trinidad, por su clasificación en la Liga. No obstante, el Atlético es el equipo con más volumen de intensidad de los tres. Insiste, insiste, insiste. No decae, no decae, no decae. Fe, fe, fe. Voluntad, voluntad, voluntad.

-La energía del talento es la voluntad.

-¿Quién dijo eso?

- Alguien que pensaba.

Segunda vuelta de Liga, pues, emocionante. Que no decaiga ni la intensidad, ni la fe, ni la voluntad. Aprenda Pedro Sánchez, joven y alto, pero tozuda y torpemente insolidario, del fútbol.

Atlético y Pablo Iglesias

Lunes, 4 Enero 2016

Viva lo insólito. La vida es el arte de provocar, el arte de rasgar monotonías, el arte de sorprender y el arte de que en la Liga el Atlético, rozando el final de la primera vuelta, sea cuatro puntos más que el Real Madrid en la clasificación.

-Más que realmente insólito, atléticamente insólito.

Cuatro puntos, sí. Raro, extraño, luego –repito- insólito. El Atlético de Madrid, con Simeone o desde que llegó Simeone, es al fútbol y muy concretamente al Real Madrid y al Barcelona lo que el no menos insólito Pablo Iglesias es a la política.

-¿Acaso, Pablo, no es insólito lo que le está sucediendo a España con usted?

-Tutéame, por favor.

-No nos conocemos. Soy retro, Pablo, o sea que estoy educado con otros moldes, con otros hábitos.

-Pues ponte al día, “sígueme”.

Sígueme: lo que le decía Jesucristo a los que no le seguían. Pablo es también retro, aunque él no lo crea, pues es retromarxista, algo decadente como el usted y el yogur que traspasa la línea roja de la caducidad.

Si no fuese por el arte de lo insólito, de todos modos, la vida aburriría. Aburre, según algunos o muchos o la inmensa mayoría, que la Liga BBVA sea sólitamente una cosa de dos.

-Precise: de dos “capitalistas”.

Ya se me ha infiltrado de nuevo en la columna Pablo Iglesias. A mí el capitalismo, Pablo, mientras genere bienestar social y económico, me gusta; y si el bienestar social y económico lo genera el capital, la pasta, ¿por qué combatirlo? Bendita pasta, que el arte de la vida, también, es poder vivir lo mejor posible a la sombra de los que dominan el arte de fabricar dinero, sin los cuales sería imposible “el reino de la dicha” en este mundo, que del otro mundo las referencias que hay no son fiables del todo.

Fiable, en la Liga, el Atlético. Y esto, por morbo, por insólito, es bueno. El Barça cree que 2016 se le va a dar igual de bien que el espichado 2015. Lo canturreó recientemente el presidente azulgrana:

-Esta próxima temporada, a por los seis títulos otra vez.

A Florentino Pérez jamás se le ha leído una cosa así. La manía de FP es la Champions. Es un español muy europeizado, que lo importante, desde la generación literaria del 98 hasta hoy, ser europeo es más importante que ser español (o igual de importante) , del mismo modo que el Barça es más que un club.

-¿A qué sería divertidamente insólito que el que más, al final de la temporada, fuese el Atlético del insólito Simeone?

Simeone está tocado de algo, de una mano divina, que diría Maradona, o por la varita de un ángel con alas rojiblancas. Vaya usted a saber.

A Pablo Iglesias, mi deseo, con toda cariñosa y objetividad política, de que jamás pise la Moncloa. Pobre España, si así fuera.

Keylor y Monchi

Martes, 6 Octubre 2015

Vivir es creer en Él, exista o no, y tener fe. Él, exista o no, es siempre sinónimo de consuelo y esperanza: véanlo también así, si les place y no son excesivamente extremistas, los agnósticos.

-Está usted hoy de un religioso cursi…

El profesor Tierno Galván, una noche, cenando, salió el tema de Él. Tras escucharme, me dijo:

-Me gustaría tener las tremendas dudas que usted tiene y, sin embargo, como usted, no dejar de creer en Él. Es usted, intelectualmente, un cristiano muy curioso.

Vivir es también conocer a gente tan extraordinariamente socialista y empática como el profesor Tierno Galván.

-Si yo no fuese apolítico del Atlético de Madrid, escuchándole, me haría socialista-le halagué con pimienta farisea.

Ironizó:

-Ser del Atlético es casi ser socialista.

¿Qué a cuento de qué traigo hoy aquí este trial vida-política- fútbol? A cuento de lo que vivo, leo y escucho. El Real Madrid quería a De Gea y –un pastón de millones- y no valoraba la “suerte divina” de Keylor Navas.

-Paré el penalti gracias a Dios –ha proclamado

Un futbolista que dice eso, que atribuye su mérito a Él, es un ser humano con fe. No niega su fe:

-Fe –dice- es trabajar. Yo trabajo mucho.

Fe, trabajo, suerte: todo esto existe.

No conocía a Ramón Rodríguez Verdejo, alias Monchi. Este señor es el director deportivo del Sevilla y de él se dice lo que antes se resaltaba de los médicos notorios.

-¿Qué se resaltaba?

-El ojo clínico.

Monchi, al parecer, con su privilegiado ojo clínico descubre futbolistas. Le he conocido hoy en los Desayunos Deportivos de Europa Press. Es, en efecto, amén de ex futbolista y ex abogado (no ejerce), un ser atractivamente listo.

-El fútbol –opina- es un juego con componentes de azar, de suerte. El azar hay que controlarlo. Existe, pero no siempre se manifiesta favorablemente. Hay que controlarlo.

Le gustaba la política

-Sin embargo, he acabado, ya lo ven, en el fútbol- confiesa sonriendo.

Conoce muy bien la naturaleza de los aficionados al fútbol.

-La gente –expone- no valora la gestión económica de los clubes, quiere títulos, sólo títulos. El fútbol, sin embargo, es gestión también económica.

Comprendo la fama de Monchi. Es, en efecto, carismáticamente listo. Y sabe que el fútbol es azar, gestión, fe y “la mano o ayuda de Dios”, que decía Maradona y sostiene Keylor Navas.

¿Entendido, Rafa?

Mircoles, 10 Junio 2015

La Liga BBVA es sólo BBVA referida al Barça y al Real Madrid, los dos equipos millonarios de la Liga BBVA. El fútbol en España, casi siempre, últimamente, es cosa de dos. Digo casi siempre, porque de vez en cuando salta la liebre de un Atlético de Madrid y asusta a los leones de la BBVA.

-Somos la envidia de todos-

Dice bien, dice verdad el señor Bartomeu, en cuanto que con él el Barça ha vuelto a tener trillizos (Liga, Copa del Rey, Champions), ha crecido el activo de la caja de caudales (dispone de 600 millones para la próxima temporada), ha mejorado el contrato de Luis Enrique y el Barça con él, repito, es, amén de más que un club, un club ciertamente paradisíaco.

-Donde hay unión y armonía, hay fuerza.

Otra verdad del señor Bartomeu. Que se va, por imperativo de las elecciones, para volver, “si me eligen, si me votan”, que dice. Lo tiene todo de dulce, electoralmente.

-Lo lógico es que le voten; mejor de lo que él lo ha hecho, imposible. Sólo que…a lo mejor se presenta Joan Laporta.

Hay otros candidatos a la presidencia azulgrana, pero el “demonio” a batir, es Joan Laporta.

-Es que Joan –me dicen- es mucho adversario, políticamente.

Políticamente, sí. El señor Laporta es más catalanista que español, es por lo tanto el candidato preferido por la “casta secesionista”.

-Con Bartomeu, el Barça seguirá dando guerra, por descontado, pero sólo futbolística. Con Laporta, el Barça atenderá dos guerras: la futbolística y la política.

Así está el panorama azulgrana. ¿Cómo está el paisaje blanco?

-De envidia, claro es, y de rabia. En la última década el Barça ha agavillado 23 títulos; el Real Madrid, menos de la mitad, diez. Y esto tiene herido el corazón de la envidia de Florentino Pérez.

-Rafa, ni una temporada más sin títulos. No lo soporto.

Benítez lo sabe, lo sabe bien, y bien claro que se lo ha advertido además el buenazo de Zidane: “Si no hay títulos, hay puerta”. Con títulos, también del Real Madrid al cielo.

Cuando no hay fútbol, crece la otra hierba, la hierba del runruneo. Pero, madridistas, tranquilos. Cristiano no se va a ir, ni ahora ni tal vez nunca; y como Rafa es astuto y listo, ha regresado para ponerle a su carrera el “colofón de otra vez el Real Madrid, también en el XXI, es el mejor equipo del siglo”.

-Ha llegado el momento de acabar con la década prodigiosa del Barça e inaugurar la década portentosa del Real Madrid. ¿Entendido, Rafa?

Gustar y gustarse

Jueves, 21 Mayo 2015

La vida es debate plural y diverso, como España y el fútbol.

-Como el fútbol siempre y como España en estos días por la cosa de las elecciones. Sin el debate del fútbol y el debate de las promesas que rara vez cumplen de los partidos políticos, la vida, ciertamente, sería soporífera –que dijo de otra manera y con otras palabras Sócrates.

En fútbol, ahora mismo, la vida es el probable triplete del Barça y el cero patatero del Real Madrid en títulos.

-Florentino –que le recuerdan insistentemente los memoriones-, que en los últimos siete años, el Barcelona ha agavillado doce títulos y tu equipo, Florentino, la mitad, sólo seis. Florentino, así no podemos seguir

La vida es que sería divertido, según los profesionales del runruneo, que el Barça fichase a Ancelotti y el Real Madrid a Luis Enrique.

-¿Y por qué no? El trueque le echaría sal, pimienta y orégano a la eterna rivalidad entre el Real Madrid y el Barça. De todos modos, ese trueque es imposible. Luis Enrique va a seguir en el Barça. Dalo por hecho aunque nadie, todavía, lo dé por hecho.

La vida es que los tres equipos europeos que más dinero invierten últimamente en jugadores, City, PSG y Real Madrid, no brillan como debieran brillar.

-Ya lo dice hoy Cruyff. En fútbol, el dinero no lo es todo. El fútbol, amén de dinero, por descontado, es un proyecto sólido y una gestión con mucha sesera.

La vida es que en el Real Madrid, en este momento, hay nerviosismo, discrepancias y rabia.

-Uno de los problemas del Real Madrid es que así como “yo soy el líder” (Luis Enrique), Florentino Pérez, como gestor, no es “líder que destile empatía”. De FP no fluye carisma, y de ahí que Cristiano vuelva a estar disgustado. En el Real Madrid eso de estar disgustado, en el vestuario, es gripe no erradicada..

La vida es que Ancelotti, del que curiosa y unánimemente todos los entendidos hablan bien, tiene disgustado a Florentino Pérez.

-¿Lo ven? El disgusto es pez que nada en el del Real Madrid como si el Real Madrid fuese el Mediterráneo del fútbol . Los “sensatos” consideran que Ancelotti debe de continuar. Ancelotti, sin embargo, no cree que ganen los sensatos. ¿Otro entrenador y otra vez volver a empezar?

La vida es que el Atlético de Madrid, esta temporada, no ha sido el de las temporadas anteriores .

-Simeone y Cerezo y Gil deben reaccionar lo antes posible y resolver algunos problemas (hablaremos de ellos próximamente).

La vida, en fin, es estar a gusto. Hacer las cosas con gusto. Gustar y gustarse.

Hacer política, hacer fútbol

Mircoles, 15 Abril 2015

“Hacer política”, leo. “Hay que hacer política”, reiteran los que ansían entrar en la Moncloa, o sea la leal oposición. “Rajoy no hace política”, insisten. La frase, claro es, por ambigua para mí, me ha llamado la atención, lo cual que he telefoneado a un político amigo, del PP hace años y ahora votante del PSOE.

-Oye –le digo- , qué es hacer política.

-Hacer política es frase evangélica. Dar trabajo a quien no lo tienen, subir el tono adquisitivo de de los sueldos, impedir que los ricos guarden sus riquezas en paraísos fiscales y que los que más tienen paguen a Hacienda lo que ahora no pagan.

-Eso – le corto- es lo que predican los socialistas, pero los socialistas creo que no son nada evangelistas, son más bien laicos o incrédulos. Algo así.

-Hacer política es igual -se me enfada y compara- que hacer fútbol.

-Un momento: ¿qué es hacer fútbol?.

-Lo que hizo ayer el Real Madrid contra el Atlético en la primera parte. Jugar bien. Jugar bonito. Jugar con velocidad. Jugar con talento. Y no hacer gol.

-Eso es verdad– convengo-. Pero si hace bien todo eso y no haces gol, ¿de qué le sirve hacer bien todo eso?

-Ese es el problema del fútbol y ese es el problema de la política.

-Explícate.

- Es obvio que Rajoy ha evitado el rescate económico de España y que con él ha empezado a crecer la economía del país. Pero ¿de qué le sirve todo eso, electoralmente, si hay todavía más de cuatro millones de parados (y eso son votos), los sueldos son flácidos y los licenciados y doctores tienen que emigrar en busca de trabajo al extranjero?

Respira dos segundos y prosigue:

-El Real Madrid, en efecto, tiene más dinero que el Atlético, jugó mejor que el Atlético ayer, pero no hizo gol. El gol del político es el voto, y el voto, en fútbol, es que el balón entre en la urna de la portería. Esta es la cuestión. El Real Madrid sabe hacer fútbol, pero si en el partido de vuelta en el Bernabéu el Atlético hace gol antes que él y él, el Real Madrid, no hace gol, a la porra la undécima Champions, la obsesión de Ancelotti y de Florentino.

-Vaya. El fútbol como la política y la política, como el fútbol, ¿no?

- Exacto. Para vivir bien, hay que hacer bien todas las cosas. Parece que Rajoy y el Real Madrid no acaban de hacerlas bien. A los dos, sin embargo, les queda todavía tiempo para rectificar.

Ciertamente; conviene recordar también que es de sabios rectificar, pues si los sabios no rectifican, la gente cambia de sabios.

El custodio de la alegría

Martes, 10 Febrero 2015

No es fácil ser el mejor, aun siendo el mejor, cuando el rival juega mejor. El Real Madrid, sobre el papel, es el mejor, pero el Atlético, el otro día, fue el mejor. “Lo importante no es ser el mejor, sino ganar al mejor”.

Florentino Pérez, en efecto, ha hablado a Ancelotti y a los jugadores. Poco ha trascendido de lo que dijo y de cómo lo dijo. Florentino no es mitinero. No es lo suyo. Florentino es empresario; y el empresario, al margen de las excepciones, que las hay, no grita, no se enoja, no expele altisonancias.

-Les ha dicho con serena gravedad –me cuentan- que se acabaron las “representaciones” de Atocha y el Calderón. “Esto es el Real Madrid”.

Es su eslogan. Santiago Bernabéu, espejo en el que se mira FP, cuando se le cargaban las pilas de la ira, exigía destempladamente como le exigió en cierta ocasión a un notorio e histórico futbolista que vive aún:

-Mire usted –le dijo-, usted tiene dos opciones: o deja a esa vedette (ciertamente era tan guapa como erótica; tal vez, más bien eróticamente guapa) o deja el Real Madrid. Le doy 24 horas, ni una más. No, no me replique. Visita acabada.

Naturalmente, con todo el dolor de su biología sexual, eligió el sexo del balón, que para él, en aquel entonces, era también gozoso y placentero. A los compañeros les dijo:

-He dejado de ser bígamo. Luego dicen que el fútbol no es sacrificado.

Ancelotti tiene también un papelón. Hace nada iba a ser el sir Alex Ferguson del Real Madrid. Ya no.

-Hay que conquistar los dos títulos, la Liga y la Champions. Si no es así, hablaremos al final de la temporada. Si obras son amores –así de claro se lo han expuesto al italiano-, el amor del fútbol es la obra del título.

Avisado queda. Florentino, como empresario no se casa con nadie. Puro pedernal. Como presidente del Real Madrid, tampoco. Le atribuyen esta frase: “La vida es una cosa de dividendos”. Razón no le falta.

-¿Es verdad que el vestuario, por culpa de la fiesta treintañera de Cristiano, está dividida?

He hecho, cómo no, averiguaciones. He aquí lo que se me ha dicho:

-Rotundamente, no. Caras foscas, guiños, alguna palabra más alta que otra, pero nada más. Se juegan mucho. Ellos lo saben. Florentino, cuando tiene que sajar, saja. El corazón no le tiembla. Dura su mirada, duro su carácter, duras sus neuronas, duro su tic-tac, que diría el “antimadridista” Pablo Iglesias.

-Casillas, y no sólo él, podría impartir conferencia al respecto.

Florentino ni es empático ni es el Real Madrid. El Real Madrid, según él, son los socios. Él es, sencillamente, el custodio de “la alegría de sus socios”.

Podemos

Viernes, 12 Septiembre 2014

El verbo poder es un verbo política y deportivamente agresivo. Podemos, el partido del exótico Pablo Iglesias, ¿qué es? Un proyecto de reto, un deseo de “poder”.
-Podemos hacer lo que los demás no pueden ni saben hacer
Bueno: eso es la política.
-En la oposición –decía el ‘viejo’ profesor Tierno Galván, a quien admiré en vida-, si no prometes “delicias”, hay que dedicarse a otra cosa.
Política y deporte, en común, tiene muchas cosas. Simeone , como Pablo Iglesias, es vitalista. Su última exótica frase: “El Atlético es el equipo del pueblo”. La demagogia es hierba que cree tanto en la política como en el deporte. A Simeone, es su talante, no le asusta el partido del Bernabéu. La fe, virtud también humanamente laica y atea, le acompaña desde que se levanta hasta que se acuesta. La plantilla del Atlético, esta temporada, es otra: se han ido jugadores y han venido otros.

¿Ha sido, para él, inconveniente para rehacer y ajustar el equipo?.
-Lo importante –sostiene desde su filosofía - no son tanto los jugadores como el sistema. Los jugadores claro que son importantes –sigue razonando-, pero tan importante como ellos es tener definido el sistema.
El sistema atlético es el del año pasado. Hace unos días, tras la goleada a Macedonia, Silva comentaba: “El estilo no se toca”.
Ciertamente, no se debe tocar, o cambiar, lo que funciona. A Del Bosque le funciona su estilo o sistema. Y a Simeone, también el suyo.
En teoría, por dinero, salarios y “calidad”, el Real Madrid es mejor que el Atlético. Lo reconoce hasta Enrique Cerezo, otro vitalista:
-Ellos, sobre el papel, valen más. El Atlético, sobre el terreno de juego, vale como el que más.
Optimismo, vitalismo, fe: he aquí el Atlético que se va a ver, que vamos a ver, en el Bernabéu. ¿Qué opone a ese Atlético el

Real Madrid de Ancelotti?
-Dudas; su tormento –me dicen- es el centro del campo.

Ancelotti es más razón que corazón. Creo. Y a pesar de que ha dicho que dio su visto bueno a Florentino para que se “deshiciera” de Di María y Xabi, uno, o sea yo, sigue sin creérselo.
-¿Por qué?

Florentino, contra lo que opinan otros, es un ser, amén de superior (Butragueño), difuso y autoritarista. Me lo dice quien sabe:
-La salida de Xabi y Di María, especialmente la de éste, le ha sentado a Ancelotti a aceite de ricino (purga que nos daban a los niños del siglo pasado para “amargarnos” el paladar y hacernos llorar).
¿Conseguirán James, Kroos, Modric, e Illarramendi borrar la memoria de Xabi y Di María? Interesante, mucho, este nuevo “reencuentro” entre el equipo del pueblo de Simeone y el equipo diesel de Ancelotti .