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Arte y bipolaridad

Viernes, 6 Enero 2017

La finalidad del arte es la emoción por la emoción y la finalidad del fútbol es la emoción del gol.

-Luego el fútbol es arte.

Deducción lógica. Cela, si viviese, diría que sí.

-Yo –contaba JCC- era un buen futbolista. El fútbol me gustaba. Los tenedores del fútbol son los pies y los pies los maneja la sustancia gris. De haberlo tomado en serio, estoy seguro de que habría destacado. Pero me decidí por el otro arte, el arte de escribir.

Ya lo ven. Todo es arte. Entre el arte del fútbol y el arte de escribir, don Camilo se decidió por la pluma.

-Pero el balón –repetía-, que conste, se me daba como la pluma.

El único que no es artista en el arte del fútbol es, al parecer, el árbitro.

-El árbitro es la suegra del fútbol. Cuando lo hace bien, nadie lo subraya, ni la crítica; cuando lo hace mal, le zurran despiadadamente tanto los críticos como los públicos. La verdad es que hay que estar tocado de la sesera para ser árbitro.

Como me hizo gracia este comentario, de Salvador Santos, vicepresidente del Atlético de Madrid en los años de Vicente Calderón, lo apunté.

-Hala, para el archivo –me dije.

Hay quien colecciona sellos y cosas así. Yo colecciono frases. No valen dinero, pero tienen el valor del ingenio.

Rara vez juzgo las actuaciones de los árbitros. En esto me parezco a los ingleses.

-Yo soy inglés –me comentaba hace años, en Londres, un compañero que trabajaba en la BBC, a lo mejor todavía no se ha jubilado-. El árbitro – aseveraba- sólo es una circunstancia adjetiva y necesaria del juego.

Lo que ocurre es que a veces, con sus errores no queridos, beneficia o perjudica sensiblemente, según. Al respecto, por cierto, he contado más de una vez lo que opinaba don Santiago Bernabéu:

-Cuando el árbitro se equivoca a favor del Real Madrid, sonrío; cuando se equivoca contra el Real Madrid, me cabreo. El árbitro –sentenciaba- es un ser bipolar: o cabrea o complace.

Bipolar y necesario, pues. En la ciudad condal, sin embargo, están muy cabreados. Consideran que los árbitros, esta temporada, sólo hacen sonreír a los madridistas.

-La flor de Zidane.

Pudiera ser.

Fútbol televiciado

Viernes, 23 Septiembre 2016

El fútbol, desde que es maná de dinero, está televiciado. Lo han televiciado los de siempre, y los de siempre son las águilas que ven y huelen el dinero desde el cielo y desde la tierra. Hasta el banco Santander ha hecho suya la Liga, publicitariamente.

-El fútbol, como está a todas horas del día, en directo o en programas de tertulia, en la televisión y es el vicio de las masas y nosotros aspiramos a ser el banco de las masas, es natural que vinculemos nuestras aspiraciones al vicio de las masas. La vida, cuando Grecia, era pan y circo; hoy, con esto de la globalidad, la vida es fútbol y tele. ¿Me explico?

-Claro que se explica usted. Y muy bien que se explica usted- respondo al alto ejecutivo del banco Santander.

Fútbol y tele, sí señor. Y lesiones. Las figuras de la Metro del césped ganan mucho, muchísimo dinero. Cada vez más. Y cada vez ganarán más. No tengo cifras, todavía, respecto a los millones de espectadores adictos al globalizado vicio del telefútbol, pero debe de ser impresionante.

-Ya las sabrá usted –me contesta a quien le pregunto por esta cuestión-. Pero el fútbol es ya el deporte más teleglobalizado.

Si no fuese así, no habría telefútbol desde el viernes hasta el lunes. Y, claro es, a más telefútbol, más jugadores lesionados.

- Los futbolistas de hoy en día, especialmente los de élite –me explica un psicólogo-, acumulan las excitantes tensiones de las aficiones, de los críticos, de los horarios, de los viajes. Viven en un clima de exigencias feroces, asfixiantes, y eso afecta sensiblemente al cuerpo y a la mente.

-¿Puede lesionar un músculo –se me ocurre- un estado de tensión?

-Por supuesto.

El Real Madrid tiene lesionados a varios jugadores, también el Barça. ¿Llegará el día, en que los clubes cobren pluses por alinear a sus estrellas?

-No es descabellado eso. Cabe. Como en el cine, como en la ópera, como en el teatro. No es igual, para el telefútbol, un Barça con Messi y Neymar que sin ellos, ni un Real Madrid con o sin la BBC. Y las lesiones, que conste, cuentan también a efectos económicos. Y anímicos.

Fútbol ya no es solo fútbol. El fútbol se ha telepluralizado por causa de sus teleintereses.