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Estadios alopécicos

Viernes, 14 Febrero 2014

La alopecia es fea en el hombre, en la mujer y en el fútbol.

- Una cuenta corriente calva de dinero, también es fea.

Marlon Brando, un día, se miró en el espejo, arrugó la nariz y se dijo:

- Me sobra grasa y me falta pelo, malo.

El fútbol es el ocio del pueblo, según su padrenuestro. Pero el fútbol cada día es menos ocio y más lujo. Lujo no caro, sino carísimo.

- En la tele, empiezo a ver cavas preocupantes en todos los estadios, incluso en el mío.

El suyo es el Camp Nou. Para la alta, media y baja burguesía catalana (ya no hay plebeyos, ni proletarios: el siglo XXI nos ha desclasado, nos ha igualado. Eso leo, eso escriben algunos sociólogos optimistas), digo, para la globalizada burguesía catalana del siglo XXI, el Camp Nou es algo así como lo que fue el Liceo para sus mayores o antepasados del siglo XX .

- Yo tengo abono en el Camp Nou -me confesaba una vez un ilustre y rimbombante empresario de la ciudad condal-, pero no voy casi nunca. No me divierte el fútbol

El rito del Camp Nou. El barcelonés es más ritualista que el madrileño, tal vez porque Madrid, como Roma, es también ciudad encantadoramente abierta. Abierta a los cuatro puntos cardinales de la piel de toro, de Europa y del globo terráqueo.
-En Madrid es que me siento como en mi pueblo- celebran sus visitantes.

Madrid, Madrid, Madrid. A Agustín Lara, el del chotis, le pasaba igual. Se sentía en Madrid como en Méjico D.F.

Al Camp Nou, sin embargo, ha empezado a caérsele el pelo. Tiene calvas en sus graderíos. No lo llena

- ¿Preocupado, señor Rosell?

- Pregúntele a mi sucesor. Yo ya no soy “nadie” en el Barça, sólo un abonado de la alta burguesía (es rico por parte de familia).

Pues sí; ha llegado la fea y preocupante alopecia al fútbol. Los estadios son las testas del fútbol.

- ¡Qué llenazo, qué gentío, cuantas miles de testas! -se encomiaba admirativamente hasta hace poco.

Empieza, ay, a no ser ya así. La crisis, el precio abusivo de las entradas, el paro que no para, el fútbol que tampoco para (fútbol, últimamente, hasta en el desayuno) y la tele son, al parecer y sin al aparecer, los factores de la decalvación de los estadios.

- ¿Cree usted?

- Me fío de los tele ojos. Los teleojos, como no son políticos, no mienten. Muchas calvas. Cada vez más calvas.

Estadios alarmantemente alopécicos. Hay que hacer algo, señores presidentes de clubes de futbol y señor presidente de la Federación Española.