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Lección para el futuro

Domingo, 8 Septiembre 2013

Dios escribe recto con renglones torcidos. EL COI, no. El COI  es  siempre un ente de decisiones tan  inescrutables como retorcidas. Lo cual no debe sorprender. Lo tengo escrito.
- Los “cois”, como los políticos, prometen para no cumplir.
El profesor Tierno Galvan, de vivir, lo diría así.
¿Ha fallado el COI o ha fallado España? Los dos: a) Como  ha vuelto a demostrarse  una vez más, las “evaluciones de los técnicos”  son humo. ¿De qué le ha valido a España conseguir la mejor puntuación técnica, con media superior a las de Estambul y Tokio? ¿Por qué  y para qué la pantomima de la evaluación de la comisión técnica de “expertos” del COI  si luego, a la hora de pulsar el botón, es referencia que no evalúa? b) Hay quien sigue sin enterarse de que el deporte es otra forma de hacer política. El deporte, guste o no ,es también  política. Política sesudamente dura y maquiavélica.
Juan Antonio Samaranch, padre del actual J.A. Samaranch del COI, me lo dijo una vez -¿cuántas veces lo habré escrito? -: “Si no eres fuerte, no te consideran”. Eso va a misa, esa es la misa canónica de los “cardenales” del COI. La imagen de España -marca que se dice-  no vive tampoco momento de luces Paro, crisis económica y financiera, endeudamiento (el Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, “colecciona” una deuda de más de siete millones y medios de euros para mortificación impositiva  de los madrileños  ), insolidaridad territorial, pelea constante y desleal, y cansina, entre los  galletes de los partidos políticos, corrupción, imputaciones por aquí y por allá, licenciados universitarios que tienen que emigrar… Todo eso,se crea o no, pesa. Todo eso deteriora y degrada la imagen  de nuestra democracia . Todo eso influye, sí, influye, en las cábalas de los miembros del COI a la hora de votar; c) “Es la era  de las neuronas y no de los dólares”,ha repetido con ingenuidad de nene lactante estos días en Buenos Aires el hijo de Juan Antonio Samaranch “El Grande”. Pues no, nene, no. Parece mentira que sea usted uno de los cardenales del COI. El COI es un ente que,a la hora de  dar su voto,se fija en  en la “seriedad democrática” del país, en su credibilidad financiera y en “su prestigio y poder intetrnacional”; d) Le falló también esta vez a la delegación española la “sensibilidad psicológica” .”Necesitamos los Juegos”, insistieron algunos de los parlantes. ¿Y qué? Eso es ,casi, mendicidad. El único que estuvo realmente bien, casi seductor,  fúe el Príncipe. Elegante, con carisma,fluido, espontáneo, interpretanto con la mirada y el gesto lo que decía: nunca lo había visto así. Me dije: “El Príncipe va a ser el Iniesta del gol de la victoria a Holanda en el Mundial  de este partido de España  “contra” el CIO” .
¿Mazazo, decepción, tristeza, rabia?… Tampoco yo había calibrado la posibilidad de un K.O. tan madrugador como brutal en el primer asalto. Mi gozo de “La ciudad de… Madrid” en el pozo del COI. Lección para el futuro.

El COI y las manifestaciones

Sbado, 16 Marzo 2013

De Madrid al cielo, sí. “Madrid, qué cielo de ciudad”. Claro que sí. Otra cosa es si el cielo de los Juegos Olímpicos a que aspira por tercera vez Madrid  es un cielo que ama o no ama a Madrid.
-Roma, ciudad eterna, y Madrid, ciudad terca.
Como debe ser. La terquedad es fe. La fe de la voluntad. Soy un convencido del inmenso  bien que le haría a Madrid y a España, o a España y a Madrid, que el “Gordo” de los Juegos Olímpicos de 2020 cayese en Madrid. Le cayese a Madrid. Alegría, imagen, dinero, puestos de trabajo: todo eso es  sínóminos de Juegos Olímpicos. Antes de Juan Antonio Samaranch, los Juegos eran un lujo. Costaban dinero, y mucho, a las ciudades organizadoras. Gracias al “invento” Samaranch, por lo que a España respecta, y gracias a la teleglobalización, los Juegos, hoy, son a la vez lujo, negocio y marca.
-Cuando hablo de Juegos Olímpicos, yo cito siempre al barón de Coubertin, que los resucitó, y a Samaranch, que los convirtió en lo que Amancio Ortega ha convertido urbi et orbi a Zara: en un negocio-espectáculo global. Globalmente go. ¿Quién no  disfruta con ellos?
Piropo  de un miembro del COI de apellidos enrevesados amigo de España.

Amistad: he aquí una palabra clave. Ojo a ella. Los próximos días vamos a tener en Madrid al Comité Evaluador del COI. Señores que se fijan en todo: en lo bello y simpático y en lo estólido y feo. Ojo con esos señores. Máxime porque -se sabe ya- Tokio les ha impresionado.
Madrid, últimamente, es “poco pan (lo digo por el paro) y mucho fútbol”. Es la huelga nuestra de cada día. Huelgas o manifestaciones a gogó. Yo, conste, lo declaro en seguida para que nadie piense lo que no es, considero la huelga, a efectos laborales, como el fútbol, a efectos lúdicos, socialmente necesarios.
-Celebro la matización. Ya iba yo a pensar mal de usted.
Pero. Y aquí el pero y la meditación. Como vemos también casi todos los días, raro es el día en que los políticos y los sindicatos se llevan como dulces y líricas  abejitas de panal. La miel de la solidaridad y la armonía no existe entre ellos. Si uno dice “yo soy del Barça”, el otro, por incordiar, dice “pues yo soy del Real Madrid”, aunque ni el uno ni el otro sean del Madrid o del Barça. El caso es discrepar, el caso es no colaborar,el caso es fastidiar.Sugieron tímidamente: ¿sería posible que durante los días que el el Comité Evaluador del COI van a “estudiarnos,evaluarnos y estirmarnos” fuese  Madrid un cielo de ciudad sin manifestaciones, sin protestas callejeras, sin huelgas? Lo indico  para que los “evaluadores” no vean lo que no deben ver y no nos juzguen o evalúen  por circunstancias más o menos “coyunturales”.
Por unos días, seamos todos unos cielos de ciudadanos.

El COI y la Infanta Elena

Viernes, 8 Julio 2011

Pablo Porta, el “Pablo, Pablete” de José María García, fue uno de los mejores presidentes que ha tenido la Federación Española de Fútbol. Abogado, conversador culto e ingenioso, amigo de sus amigos, catalán españolista hasta las cachas:

-Amo a Cataluña -dijo una vez- como Bernabéu al Real Madrid de España.

Lo de España, latiguillo suyo, tenía su raíz.

-Lo de España es porque en el extranjero cuando dices Real Madrid, te exclaman: ¡Ah, sí, España!

Pablo y Juan Antonio Samaranch eran amigos íntimos.

-Nos cuquicheamos las cosas casi todos los días.

Samaranch es uno de los catalanes más insignes y universales que ha dado España. Cuando ganó la presidencia del Comité Olímpico Internacional, dijo, nos dijo:

-Me siento un Alba. Esto sí que es poner una pica en Flandes.

El COI es un “coto” aristocrático, elitista, de gente preclara, encopetada y muy especial.

-Aquí en el COI, de verdad, mandamos 25 o 30 y la convivencia es muy política. El COI es un peligroso horno de celos, de poder, de influencia, de alcurnias (en plural).

Samaranch, en ese horno, se movía sin quemarse y generaba respeto y amistades. 

-Tiene el sensible y diplomático gen -ponderaba Porta- de no hacerse el importante siendo lo importante que es.

El COI, en fin, es un ”colectivo” complejo.

Alberto Ruiz Gallardón es el Florentino Pérez del Ayuntamiento. Me explico: se parecen en que FP no gana una Liga y Gallardon no logra unos Juegos Olímpicos para Madrid. Esta vez, sin embargo, Gallardon, si hace las cosas políticamente bien, puede conseguir - ¡por fin- que Madrid sea sede de los Juegos de 2020.

-¿Qué ha de hacer para eso? 

-Entre otras cosas, pues son muchas, poner en la presidencia de la candidatura a alguien con imagen, glamour o charm, que dicen los americanos, o sea  encanto. Gallardón es político, luego no sirve (a los políticos-políticos en el COI no los tragan). Ni Marisol Casado ni el hijo de Samaranch (no fascinan). Siento ser así de crudo. El COI es “muy impresionable”: la “sangre azul” de la nobleza o del exito empresarial  le hace muchísimo tilín. Un empresario de tronío como Amancio Ortega, o un banquero como Botín, o un un deportista como Nadal (¿lo hay?) o, se me ocurre, la Infanta Elena, la Borbón más Borbón del Borbón del Juan Carlos en cuanto a simpatía, donaire y capacidad social de seducción.

No se olvide esta regla de oro: donde deciden los votos, el encanto pesa y… decide.