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Boxeo

Martes, 13 Junio 2017

A ver qué vida. Vi el combate dialectico entre Mariano Rajoy y Pablo Iglesias. Excesivamente largo. ¿Aburrido? A veces sí. Antes de que subieran al podio o cuadrilátero del Congreso de los Diputados los “pesos pesados” Rajoy e Iglesias, intervino como telonera, para calentar el clima, el peso femenino Irene Montero.

¿Qué te pareció?

-Goyesca. Lo suyo es el color negro. Verlo todo de color negro, como las pinturas negras de Goya: garrotera, saturninamente devoradora, muy amiga de las parcas.

-¿Te defraudó?

Es gritadora. ¿Por qué vociferan sus razones, en lugar de exponerlas en tono sereno y lozano? ¿Por qué trufan sus gritos con insultos? El insulto, usualmente, es la razón de quienes dudan de sus razones.

-¿Es verdad que se metió con Florentino?

-Sin nombrarlo. Se refirió a los palcos de fútbol. Dio a entender que en ellos se hacen amistades peligrosas y negocios económicamente pecaminosos.

Es monilla, menos mal. Pero su estilo como oradora, en la actualidad, es estilo desfasado. Estilo Dolores Ibárruri, estilo ‘Pasionaria’. Arcaico.

-La verdad es que sí, pienso como tú. Pero pienso también que la gente joven en el paro, cabreada o frustrada, que es mucha, seguro que está encantada con el peso femenino Irene, que, ciertamente, como bien dices, es monilla.

-Callada, sentada en el escaño, gana mucho.

Iglesias contra Rajoy. Lo de siempre: monocorde y reiterativo el “gancho” de Pablo (se le notaba por cierto el consciente lavado del pelo; ahora, en vez de coleta, se ha dejado melena. ¿Qué hay, psicológicamente, de feminoide en ese gusto?). Sin darse cuenta, se le escapó una frase leninista: “Estar al lado del pueblo es estar al lado de España”. Sustitúyase España por la ‘patria’ rusa. Lo suyo es la sobreactuación, como ya nadie ignora. Y su ‘programa’ como estadista es menos fiable que un gato salvaje en una jaula con canarios. Pobres pajaritos.

Rajoy, también como casi siempre, ingeniosamente galaico y, esta vez, contra Pablo, repentino, chocarrero, guasón, divertido.

-La seda de la ironía contra el esparto de lo vulgar.

Algo así. Le dijo a Pablo que siembra la división entre los españoles y que España no se merece el castigo de que la gobierne. Mi impresión, como resumen, es que Pablo Iglesias, como estadista, no está todavía a la altura de sus ambiciones. Hala, a hacer banco, como los futbolistas reservas.