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Flor y antifonario

Sbado, 3 Diciembre 2016

Está en la condición humana, se crea o no, allá los que no creen, que el ser humano es él y su flor.

-¿Qué flor!

-La de la suerte, que es un capullo que les nace en el antifonario a algunos.

El otro día, en un periódico de la ciudad condal, a la que amo soberanamente –nací en ella- a pesar de la carcoma independentista de los Rufianes de ahora, que no sino los nefastos herederos del no menos nefasto señor Mas, se citó la flor de Zidane. Alertaba: “Ojo con su flor en el culo”. Eso, ojo. En el minuto 89, la flor de Zidane abandonó su habitual trasero y se posó en la testa de Sergio Ramos y éste, otra vez, hizo gol para la historia –la suya y la del Real Madrid- al empatar un partido que parecía clausurado con el gol de Suárez.

-Hasta el rabo todo es toro, hasta el final todo es partido.

Hay quien se expresas así, sabiamente.

-Zidane estará aquí eternamente –decía hace unos días Florentino Pérez.

La gloria en vida es nacer con una flor como la del galo en ese sitio o en el AD, que tanto monta.

-Y que la riegue todas las noches, poquito, para que no se pudra.

Luego si fútbol es fútbol, también flor es flor.

-Cabreo monumental en Barcelona –me telefonea mi primo barcelonés.

Este primo mío es, como yo, un español desde los pies hasta el colodrillo. O sea: un español como el dios catalán del sentido común manda.

-¿Es que hay un dios catalán del sentido común?

-Sí, claro Lo que pasa es que los heterodoxos del separatismo, por heterodoxos, no se enteran de nada. Allá ellos. Sólo creen en su herejía separatista. A ver si los ilumina el dios del sentido común o Nuestra Señora de Monserrat.

El partido, claro, no fue bonito. Duro y turbio de ideas al principio. La emoción, en esta clase de partidos, sustituye frecuentemente a la calidad. Cuando salió Iniesta, tan venerable en mi admiración, el Barça agrisó al Real Madrid; y Neymar, qué mala suerte, qué poca flor, malogró dos espléndidos pases de gol de manchego.

-¡Esto ya no se gana! – me cuenta mi primo que gritó entonces en el estadio, a su lado, un culé.

Acertó el desesperado culé.

Hace bien Florentino en no perder la fe en Zidane.

-Lo malo de las flores es que se amustian.

-No sea usted agorero.

Messi, por cierto, esta vez, estuvo sin apenas estar. Y a Cristiano, por cierto, no se le notó demasiado el embrollo “evasor” que tiene con Hacienda.

-Cuando le vea, se lo diré –me dice un amigo suyo-. Le diré que al César lo que es del Cesar, a Dios lo que es de Dios y a Montoro lo que es del Fisco.

Ah. El partido fue visto por 185 de los 194 países que hay en el planeta Tierra, gracias a la televisión. Otro ah: Zidane, invicto todavía. 

CR7

Lunes, 7 Noviembre 2016

Si la democracia es el arte de servirse de los demás haciéndoles creer que se les sirve, que dijo un escéptico, el fútbol es el arte de servir ocio gozoso a los forofos subiéndoles el precio de los abonos (no siempre, solo de vez en cuando) para que el club pueda fichar jugadores de tono y gozo.

-¿Cómo el Real Madrid?

-Exacto, si usted es forofo del Real Madrid.

El fútbol ha evolucionado tanto que, al igual que la ciencia. también avanza que es una barbaridad. La noticia gruesa y llamativa de hoy es que Cristiano Ronaldo, 31 años, seguirá en el Real Madrid hasta que cumpla los 36.

-¡Vaya suerte¡ ¿Rendirá en el inmediato futuro como ahora? ¿Seguirá sacándole brillo y esplendor a su capacidad goleadora dentro de dos o tres años?

El fútbol es ya, como nuestra querida España, una cosa plural, diversas, asimétrica y populista.

-Sobre todo populista.

Populista en el buen sentido, no en la acepción de Podemos. Pablo Iglesias no es Cristiano Ronaldo (peor para él), pero es tan popular ya (en España, ojo, solo en España) como Cristiano Ronaldo.

-Como que golea al PSOE con el mismo arte que Cristiano a sus adversarios.

Lo que no se sabe con exactitud es su coste, el coste de la prolongación del contrato. Generoso, por supuesto. Florentino tenía un problema con él.

-Presi, que hay dos clubes que están dispuesto a darme el oro y el moro.

Eso es algo así como negociar con alguien apuntando con una pistola.

-O me da usted lo que quiero o…

O se va. Cristiano es un jugadorazo, su manager Jorge Mendes, negociando, es como Ronaldo haciendo goles: un crack. Y Florentino, en lo suyo, es como CR7 y Mendes, otro crack. Hat trick de cracks, pues.

Florentino, por lo que me cuenta, rumió en su momento esta sabia cuenta de la vieja:

-A veces hay que jugársela. Si no le doy lo que quiere, seguro que se compromete con el francés o con el inglés. Y otro como él, no hay. Bueno, sí lo hay, pero está en el Barça, Messi.

Algo así rezongó. El fútbol es un juego, un ocio, un negocio, una imagen, un televicio. Y las masas, tanto las políticas como las futboleras, no perdonan. Cristiano, de todos modos, ha hecho un buen negocio asegurándose el porvenir hasta la “vejez” de los treinta y seis años. Y Florentino también: los presidentes y los entrenadores son las pilastras frágiles del fútbol.

-Y, ¿sabe usted cuánto dinero. Más o menos, va a cobrar Cristiano a partir de ahora hasta su “vejez”?

-Si hace goles, barato. El dividendo del gol lo paga muy bien el fútbol.

Enhorabuena a los tres: a Cristiano, a Florentino y al “ojo de halcón” del manager o representante, señor Mendes.

Cristiano y la felicidad

Mircoles, 4 Noviembre 2015

Ser feliz: qué cosa tan difícil. El mítico John Rockefeller era y no era feliz.

-Soy feliz –decía- en cuanto que se me da bien el mundo del dinero. No soy feliz por las preocupaciones que me da el mundo del dinero.

¿Es feliz Cristiano Ronaldo en el Real Madrid de Florentino? Remacho: Real Madrid de Florentino. Cristiano es, si se me permite decirlo así, el actual Rockefeller del balón.

-Hay otro Rockefeller, oiga: Messi.

-Bueno, sí, pero no es tan guapo ni tan alto como Cristiano.

Viendo el físico de Cristiano y viendo el talento que tiene para hacer goles, lo lógico es que exclamemos:

-¡Qué feliz tiene que ser, hay que ver como lo miman los dioses del dinero, del balón y de la belleza física!

Pero felicidad es como el fútbol. Pues si “fútbol es fútbol”, “felicidad es felicidad”. O sea: lo de Rockefeller. La felicidad produce insomnio.

-¿También a Cristiano?

Intuyo que sí. La naturaleza humana es tan versátil, pijotera e inconsecuente como el fútbol y la felicidad.

Cristiano, fuera de España, declara lo que luego, dentro de España, desmiente. “Yo no he dicho eso”. No es la primera vez que se excusa con el “yo no he dicho eso”. Es muy de Cristiano, y esto no puedo desmentirlo, que cuando le preguntan fuera de España por su futuro contesta que “por el momento juego aquí (en el Real Madrid), pero nunca se sabe”.

-Eso es lo que le incomoda y enfurece, a Florentino.

Con razón. Florentino, como empresario y como presidente del Real Madrid, quiere lo mejor para el “talento” del Real Madrid.

-Quiero un equipo con talento- es, más o menos, uno de sus lemas.

O sea: quiere un Real Madrid con los mejores para que el Real Madrid sea el mejor. Su objetivo de esta temporada es la Undécima (Champions) , de igual modo que el objetivo del ‘manchado’ Valentino Rossi es su Décima (en motociclismo).

Leo, observo, escucho e hilo. Cristiano, ya treintañero, gana un fortunón en el Real Madrid, pero eso no le basta. Cristiano –lo escribí aquí hace algún tiempo- es freudianamente celoso… de cariño

-No me siento querido-ha dicho más de una vez

¿Lo recuerdan? No sólo necesita dinero, necesita –casi en exclusiva- cariño. Le quemó el corazón a Cristiano el interés de Florentino por Bale, hace algo más de dos meses.

-¡Si es peor que yo!- parece que barruntó–. No entiendo a este presidente.

De todo lo cual infiero que, a lo mejor, pues “nunca se sabe”, un día Cristiano, a pesar de la clausula de rescisión -¿mil millones?- y a pesar de que dice que está feliz en el Real Madrid, toma la decisión de cambiar de felicidad. Fútbol es fútbol, autoestima es autoestima y felicidad… nunca se sabe que es felicidad.

Hombre de carácter

Domingo, 1 Noviembre 2015

Me parece estupendo que para Cristiano Ronaldo el mejor no sea Messi, sino él.

-Para mí el mejor soy yo –leo en El País.

¿Pedante, soberbio, engreído, provocador? Sí y no. A él le gusta que le vean así. Pero ¿es así?

-En casa, no; en casa, es sencillo, manso.

Así lo ve su madre. Así lo ven también sus amigos de verdad.

-Los famosos tienen tres clases de amigos -decía el periodista César González Ruano- . Los que te adulan: no suelen ser fiables. Los que quisieran verte enterrado. Y los que te ven tal como eres por vivir contigo o cerca de ti y por conocerte de toda la vida: éstos son los verdaderos amigos.

Cristiano es portugués, como Mourinho. Se parecen mucho. Casta de vencedores. Bravíos. Resisten erectamente los ventarrones críticos.

-Aprendo de los que me odian- dijo una vez Mourinho.

Obsérvese que a pesar de su derrota contra el Liverpool, el sábado, sigue siendo un hombre impresionantemente granítico.

-Sigo siendo feliz –declaró tras la derrota.

Y como es como es, no duda de su continuidad en el Chelsea (de momento).

-Sigo siendo el mejor- ha vuelto a decir.

Rafa Benítez, cuestionado hace unas semanas, empieza a ser dulcemente piropeado incluso por los que, a lo San Pedro, renegaron de él. El Real Madrid, “su Real Madrid de toda la vida”, no ha perdido todavía en la Liga, en la que es, además el máximo goleador. Otro además: utiliza a los chavales de la cantera con fruición y para gusto de todos.

-Jamás presume de nada, es humilde como una mariposa y trabajador hasta la extenuación las 24 horas del día –me pondera un directivo del Real Madrid.

Lo de Rafa, en efecto, empieza a tener mérito. Me dijeron también de él, hace tiempo, que Benítez, sobre todo, es un insomne “empollón”. Piensa y repiensa todo, nunca está contento con sus decisiones y por la noche, en la cama, las repiensa hasta el amanecer.

-El fútbol es más complicado que la trigonometría –opina.

Ya lo creo.

Ah. Cada día me convence más el joven Casemiro. No es como Xabi Alonso, por supuesto, pero cubre espacios y huecos como él. Cuando él está en el campo, veo más fortificado el sistema defensivo.

Divinos

Domingo, 13 Septiembre 2015

Dios significa que todo es posible, y que todo es posible significa Dios.

-Yo no soy Dios, pero Dios está conmigo. Por eso soy Maradona.

Cuando alguien pinta como Dalí es divino:

-No soy Dios, pero soy divino.

Así se divinizaba el catalán, ya huérfano de abuelitas.

Cuando algo es majestuoso, o sublime, o fricciona lo sobrenatural, se diviniza. El Papa Francisco, tan siglo XXI, tan terrestre, ha dicho que “ se sabe que no es Dios, pero que no se sabe qué es Dios”.

-Cuando hablas con él, no parece papa. Es tan sencillo, tan cercano. Francisco no diviniza su silla- me contaba recientemente un colega argentino.

El hombre, sí; el hombre lo diviniza todo, salvo que sea ateo.

-¡Maldito Messi Este tío, como Maradona, está conchabado con Dios - explotó en el Calderón, acabado el partido, un forofo apócrifo del Atlético.

Messi, ciertamente, está hecho de un barro diferente. Como Cristiano.

-El eslabón perdido entre Cristiano y el gol era el Real Club Deportivo Español- ironiza un amigo.

Como los últimos años, la Liga ha empezado con el inoxidable morbo de siempre del Real Madrid contra el Barcelona y la menos inoxidable duda de quién es mejor, si Cristiano o Messi.

Messi, al margen del rejonazo al Atlético (¡qué inoportunamente pronto!), vale en eurodólares mucho más de lo que gana. Lo suyo, en el Calderón, fue salir y cambiar en segundos el color y el talento del Barça; con él, a partir de él, el Barça aceleró formidablemente la velocidad y el poder de su juego.

-Ante Dios todos somos iguales, que se dice; ante la Ley también todos somos iguales, que se dice también (qué mentira), pero con el balón en los pies y los estadios llenos a pesar del precio de las entradas, Messi y Cristiano son joyas eurodivinables.

Asiento: cuando no tengo ganas de discutir, asiento en seguida.

CCC. Las tres ces: confianza absoluta en sí mismo, calidad de juego, capacidad de gol. Messi y Cristiano, jugadores CCC. Esto es: jugadores de matrícula de honor cum laude y Toison de Oro.

¿Podrá el Atlético de Madrid rehacerse y volver a subirse al celestial vagón de lujo del Barcelona y el Real Madrid?

Sergio Ramos

Mircoles, 24 Junio 2015

La arrogancia de creerse el que más casi siempre es causa de combate, de discrepancia y de polémica (no sólo en el fútbol, también en otros oficios).

-Siendo mucho- me dice mi amigo el pensador-, uno no es nadie sin los otros, de igual modo que los otros no son nadie sin uno que sea mucho.

Cristiano Ronaldo, siendo mucho, no sería el arrogante que es sin los otros. ¿Acaso no?

Sergio Ramos no es Cristiano, pues si ‘fútbol es fútbol’, sin gol ‘fútbol no es fútbol’. A su manera manchega, hace decena de años, don Santiago Bernabéu, sin embargo, se refirió a este asunto de esta otra singular y racional manera:

-En el ataque quiero delanteros casados con el gol por la Iglesia para que no sientan la tentación de divorciarse, y en la defensa quiero gente brava y ruda, como Marquitos, para que los delanteros del adversario no puedan hacer gol.

Conclusión. ‘Fútbol es fútbol’ con gente como Cristiano y gente como Sergio Ramos. Importantes los dos. Sigo la polémica, o el pulso, o el tira y afloja, entre Sergio Ramos y Florentino Pérez. Sergio, al parecer, para seguir en el Real Madrid, quiere más dinero.

-Conmigo, el Real Madrid –piensa- es más fortín contra el ansia goleadora del adversario. Yo soy a la vez el antigol en mi área y el gol milagroso en el área del adversario. Soy, pues, el fútbol en su versión defensiva y ofensiva.

Yo no sé exactamente lo que gana Sergio en el Real Madrid. Los que saben de esto, escriben que Cristiano gana al año diecisiete millones.

-Más, gana más –me corrigen.

Mejor para Cristiano. El gol, en el fútbol, se cotiza ahora a lo bestia, sobre todo desde que jeques y chinos han gustado el pirulí del balón.

-¿Y qué gana Sergio?

-Alrededor de seis millones.

-¡Qué poco!

Comprada su cifra con la de Cristiano, sí; pero es que Sergio no pretende igualarse en euros a Cristiano, sólo aproximársele.

El fútbol, desde hace años, sobre todo desde que estrenamos el siglo XXI, es a la vez juego y dinero. Sobre todo, si se es como Cristiano y Sergio, más dinero que juego. La medida de todas las cosas jamás ha sido el hombre, ha sido el dinero.

-Y el poder.

Exacto.Ocurre además, como epílogo, que la relación de “cariño” y “amor a la camiseta” parece que han dejado de ser “valores” de convivencia y respeto en el Real Madrid. Florentino va a lo suyo sin mojigangas sentimentales. Ama Florentino en función de la rentabilidad del amado. No desmintiéndome, ahí está, como caso reciente, el caso Casillas.

‘Fútbol sigue siendo fútbol’ de todos modos pero de otra manera.

Piscinazos

Viernes, 10 Abril 2015

El Real Madrid recurrió la tarjeta amarilla del árbitro a Cristiano Ronaldo y el Comité de Competición le ha perdonado.

-Hala, CR7 –ha sentenciado-, no eres culpable. Puedes jugar contra el Eibar. Donde el árbitro, con sus ojos, vio piscinazo, en el vídeo, con nuestros diáfanos ojos, hemos visto sólo derribo. Grave e imperdonable error del árbitro. Nosotros estamos aquí para darle a Cristiano lo que es de Cristiano, su inocencia, y para darle al árbitro lo que es del árbitro, su garrafal error. Culpable, pues, el árbitro.

Así es el Comité de Competición. El concepto que del vídeo tiene el CC, de siempre, es decepcionantemente frívolo, versátil y falaz.

-¿Por qué no anula el CC el gol del Athletic de Bilbao al Valencia? El fuera de juego de Aduriz, como se ve en el vídeo, es todo un hermoso fuera de juego. ¿Por qué no le quita a Aduriz lo que no le corresponde, el gol del empate? ¿Por qué no le da al árbitro lo que le corresponde, el flagrante reconocimiento de su error? – se me queja por teléfono, desde Bilbao, un colega.

El fútbol, irrebatiblemente, es un juego de aciertos y errores de los jugadores y de los árbitros: axioma. Pero vamos a tener que agregar a ese axioma, ya, desde hoy, que el fútbol es también un juego de errores inentendibles del Comité de Competición. El vídeo para él es como el balón para los jugadores: hoy apunta bien y acierta y pare una sentencia impecable y otro día le atiza un puntapié al preclaro testimonio del vídeo y lo envía a las nubes negras del cielo para que no lo vea nadie.

-Hoy, ni caso del vídeo -masculla para sus adentros el CC-. Aquí no hay más prueba que el acta del árbitro. A la porra “el acta” del vídeo. Respetemos la autoridad del árbitro

-Oiga, señores del CC, que el árbitro ése es un petardo.

-¡No rezongue! ¡Cállese! ¡Un respeto para el árbitro!

Coinciden en horas las dos cosas: el no piscinazo de Cristiano en el campo del Rayo y el piscinazo del árbitro en San Mamés, y el pueblo soberano –el de la calle, lo otro es casta- , que de tonto no tiene ni una neurona, naturalmente se restriega los ojos y razona:

-O sea, el CC tiene dos balanzas para juzgar y sopesar los errores. Y dos criterios: uno para ver lo que le conviene y el otro para ignorarlo. Luego el CC es menos fiable que las promesas de un político en campaña electoral.

Ya lo dijo Pitigrilli: a la Justicia le taparon los ojos no para que fuese justa, sino para que no viera las injusticias de ese formidable animal racional llamado hombre.

Un talento entre talentos

Domingo, 18 Enero 2015

Empezó con tonos grises el año y va entrar soleado en la segunda vuelta de la Liga. Me refiero al Real Madrid de Ancelotti. O a este Real Madrid de figuras cada vez más asombrosas que le ha tocado en suerte.

-¿Por qué en suerte?

-La suerte del entrenador, por muy doctor en fútbol que sea, depende siempre, y no digo casi siempre, del talento de los jugadores.

El Real Madrid es un equipo de talentos. Kroos ha borrado de la memoria a Xabi Alonso. Concluyentemente. Kroos, antes de pasar el balón, mira. Mira con el pensamiento y apunta con los pies. Y sus pases son precisos por inteligentes o inteligentes por precisos.

-Kroos ha sido un gran fichaje del Real Madrid. Al tiempo.

El tiempo no hace sino darle la razón a quien eso auguró.

-¿Quién fue?

-Guardiola, aunque no se crea. Guardiola, hablando de fútbol, es forofo liberal de su criterio y sus sabiduría. No es dogmático.

Jamás se crece día a día y sus pases están hechos a medida del consumidor. “Ahí va eso, Cristiano”. Y donde digo Cristiano, póngase Bale u otro. Jamás además tiene todavía el escolar atributo del aprendizaj.

- Vengo al Real Madrid a ayudar y a aprender -dijo al llegar.

No parecía considerarse talento cuajado a pesar de su coste.

Isco. Hace virguerías en un ladrillo, a lo chotis. Y tiene la chispa de la creatividad. “Torero, torero”, le gritaban en un partido. Algo de torero más o menos pinturero sí tiene.

Contra el Getafe, en el primer tiempo, sufrieron todos ellos. El Getafe, como es lógico, jugó a no ponérselo fácil al Real Madrid. A ver qué vida

-Perder con honor –que tiene dicho alguien- es otra manera honorable de perder con el Real Madrid.

¿Qué es Ancelotti en este Real Madrid trufado de talentos, desde Casillas a los que se sientan en el banquillo? El sentido común. El sentido común es el más bello distintivo de la experiencia. “La experiencia me ha enseñado mucho” (Ancelotti). Sabía muy bien Ancelotti que en Getafe había que poner punto final al ceniciento comienzo de 2015.Y alineó a “sus” mejores, a todos.

-Le sobra a Ancelotti lo que le falta a Luis Enrique, afortunadamente para el Real Madrid.

Que el Real Madrid se vistiese de gala para el partido de Getafe – sin rotaciones- no hace sino resaltar el “talento” del sentido común de Ancelotti. Real Madrid: el talento del sentido común entre talentos con el balón en los pies.

-¿Por qué escribe usted hoy tanto elogio del Real Madrid?

-Pálpito. Creo que va a ganar la Liga. El pálpito no tiene nada que ver con el deseo, tampoco naturalmente con el sentido común y la experiencia

El pequeño Nicolás y el fútbol

Mircoles, 10 Diciembre 2014

Voy a caer en el delito de discrepar. La atención, desde hace días, la acaparan el pequeño Nicolás y las tribus “radicales” del fútbol. ¿Pequeño Nicolás? Grande Nicolás.
-Con cara de niño que no ha roto una taza de porcelana de té y edad de niño de misa diaria, de pequeño nada. Grande Nicolás. Ahí está: en los periódicos, en las emisoras de radio, en las pantallas de televisión, día tras día.
-Ni que fuese Pablo Iglesias, ni que fuese Rajoy, ni que fuese Messi, ni que fuese Cristiano.
Es, sencillamente, Nicolás “El Grande”. Un “Grande” de la actualidad.
El fútbol y la salvaje reyerta del Manzanares. Otro cisco grande. Como suelo anotarlo casi todo, un día alguien, en la televisión, dijo:
-Forofo y futbol: términos indisociables.
Un ministro de Franco, José Solís, “la sonrisa del Régimen”, soltó nada menos que esto:
-Menos latín y más fútbol (o deporte).
Don Santiago Bernabéu, tan senequista, lo tenía claro:
-El fútbol es gol y polémica. El domingo, el gol; el resto de la semana, la polémica de poner a parir al árbitro.
Torcuato Fernández Miranda, cerebro jurídico de la Transición, ponderaba “la función social” del fútbol:
-El fútbol es otra forma de hacer política. Hay que fomentar la política del fútbol.
El fútbol, pues, es el producto de una serie de interacciones. Como el ser humano. Uno, también usted, amigo, es ovillo de interacciones.
El otro día, un compañero catalán, escribió que Pep Guardiola es el único español, después de Carlos V, que ha sido emperador de España y Alemania. Otra interacción.
En el fútbol, el forofo, usualmente, ve lo que el corazón anhela y siente. La razón del forofo reside en el corazón.
-Hay forofos que no son así.
-Es verdad. Son educados.
España sufre dos crisis: la económica, de la que se está saliendo (¿qué opinan al respecto, por cierto, los parados?) y la de los valores.
Artur Mas se mofa descaradamente, insolentemente, de la Constitución y ahí está tan pancho en su Generalitat, como

Nicolás “El Grande” en los medios informativos. “La bandera es un trapo” (Alfonso Guerra hace años). El tuteo ha arcaizado el usted.
-¿Qué vas a tomar? –me soltó el otro día en una cafetería el camarero.
-Pues no lo sé todavía –dudé.
Me riñó:
-Pues date prisa, que tengo mucha gente esperando.
Pienso que la política es el arte de decidir con la materia gris del sentido común, no con la materia gris convulsionada por hechos execrables. Tolerancia cero, por supuesto, con los forofos agresivos, violentos, incívicos y maleducados. Pero lo que está pasando en el fútbol no lo está generando el fútbol, lo están generando – también- “interacciones” ajenas a él. Cuando Franco, se decía que el fútbol era una válvula de desahogo.
-Voy al fútbol a gritar, a desahogarme, a ciscarme en… -decía mucha gente

Creo en la educación, creo en los valores y creo en las soluciones políticamente serenas e inteligentes. Tebas y Cardenal, en punto a soluciones, son “pequeños” como el Pequeño Nicolás. La violencia en el fútbol puede desterrarse con medidas como las arbitradas en Inglaterra y Alemania, por ejemplo. Hablaré de ellas un día de éstos.

No hay color

Domingo, 7 Diciembre 2014

La vida en rosa, aquella canción francesa. La España en negro, sin música. Al nombre de España hay que añadirle siempre algo: un adjetivo, un concepto, un color, un sambenito. O sea, ahora mismo: España plural y diversa (antes, hay que recordarlo, era diferente: arcaísmo), o España black.

-¿Black?

-Negro. España en negro, en black

Tarjeta (de crédito) black, dinero black, factura black.

-El color negro o black se asocia a tristeza, a luto, a tiniebla, a luto. No me gusta.

Tampoco a mí. El negro, opinan sin embargo muchos modistos, es el color elegante por excelencia para las fiestas nocturnas, o sea, negras, black.

-Yo vi una vez, de rojo, en una gala nocturna, a nuestra Reina y ex compañera Letizia y llamaba la atención, por bella y distinguida, por ambas cosas, más que el resto de las reinas y aristócratas asistentes –me recuerda Julio Merino.

Rosa, negro, rojo. Y blanco. El color de Cristiano Ronaldo es el blanco. 200 goles lleva marcados con la blanca camiseta del Real Madrid.

-Y los que marcará.

El blanco es el color superlativo r de la pureza y de la luz, y del “talento”. El color de Cristiano.

-Ya decía Bernard Shaw que cuando alguien destella superlativamente en su profesión, es que es un profesional superlativo por nacimiento.

Observa un amigo mío. Hombre de fe:

-Es alto, guapo, atractivo, no se lesiona y marca los goles en racimos fe tres. Seguro que su madre es una santa. Es casi imposible ser tan perfecto, sin tener alguien santo en la familia.

Leo esto días, sólo por curiosidad, lo que especialmente se escribe en Inglaterra, Italia y Francia sobre Cristiano Ronaldo. Unanimidad: es casi perfecto. Copio:” Si el fútbol es gol y el gol es lo que se le da a Crsitiano como a nadie, el fútbol es Cristiano”.

Si no existiese Messi, Cristiano sería, sin discusión, la “bomba atómica” del fútbol. La única.

-Lo que pasa, para bien del fútbol, es que existe Messi, que es también otra bomba atómica u otro solomillo de fútbol.

Un compañero francés con nombre y nombradía profesional en su país (debo silenciar por discreción su nombre) es contundente:

-No hay color esta vez. Te lo digo yo. El Balón de Oro tiene ya color y nombre: Cristiano Ronaldo.

A Dios gracias. Que a uno lo del color “black” le tenía preocupado.