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Dimisión

Mircoles, 15 Octubre 2014

La selección alemana de fútbol ganó, si no se les ha olvidado, el Mundial de Brasil. Lo cual que gracias a ese triunfo Alemania es tetracampeona, de teta y cuatro.
-Tetracampeón. No me gusta ese vocablo, suena feo- rezongó don Santiago Bernabéu tras ganar el Real Madrid, consecutivamente, su cuarto título europeo-. Hay que ganar el quinto título- agregaba-. Tampoco es que suene bonito pentacampeón, pero es más eufónico.
Y, claro es, los jugadores capitaneados por el Gran Capitán Alfredo Di Stefano, complacieron a don Santiago.
El presidente – solía comentar Di Stefano -, con o sin razón, es el presidente.
La Alemania de Joachim Löw, el Del Bosque germano, en pocos días, ha perdido con Polonia y ha empatado, en su germánica casa y ante devota su clientela, con Irlanda.
-Ésta, Löw, no es la Alemania de Brasil. Ni sombra, eh.

Löw, 54 años de vida y de experiencia, filosofa en la contestación:
-Si el fútbol no fuese así, probablemente el fútbol no sería lo que es.

La diferencia entre Alemania y España es que aquí en España-en fútbol y en política- se pide en seguida la dimisión. “Que dimita”, “es viejo”, “está gastado”, “no vale”.
-El español adjetiva más que razona y zurra más que analiza.
Esta frase la leí hace tiempo, creo que es de Julio Camba y si no de él, de alguien tan ocurrente y delicioso como él.
Los alemanes no han pedido la dimisión de Low – el germano es más paciente y sosegado que el español- pero sí han escrito que “hay que procurar que no se repita el lance de dos resultados tan adversos”.
A raíz, por cierto, del lance de la derrota de la selección Sub-21 ante Serbia, dos críticos de adjetivación y zurra consideran que Ángel María Villar debe dimitir. He reflexionado: ¿por qué? ¿Qué culpa tiene Villar de que jugadores de tanto fuste y futuro, que dicen, como Isco, Munir, Deulofeu , Saúl, Sergio Roberto y otros no acertaran a ganar a una selección teóricamente inferior?
Los Sub-21, pues vi el partido, jugaron con trote borriquero, demorado, dengue, de hecho todo el primer tiempo. Cuando despertaron de la siesta del trote, avanzado el segundo tiempo, no pudieron. Sencillamente no pudieron. Un madridista que en vida se llamaba Pablo Hernández Coronado decía: “Mi táctica, aritméticamente, es la 1-10″. O sea, el portero y diez jugadores subiendo y bajando, corriendo, los 90 minutos.

Luego, eso: pedir a los trabajadores del balón más intensidad y más desconfianza.

Creo en Del Bosque

Lunes, 13 Octubre 2014

Sabio Del Bosque, pues sabe rectificar. Elegante Del Bosque, pues su transición en la portería la está haciendo con “respeto y dulzura”. Nada de café para todos (marca Adolfo Suárez, así nos va, así le va a España). Casillas es un pasado áureo de 33 años (es lo malo de tener un pasado), De Gea es el lozano presente (21 años: es lo bueno de no tener un pasado).
-Vicente, Del Bosque, eres humanamente un bosque de dulzura señorío inteligente.
Hace unos días, a raíz del batacazo contra Eslovaquia, hubo quien, en plan crítico acerbo, escribió la palabra dimisión: “Si hubiera dimitido Del Bosque tras lo de Brasil…”. Me dije: “La crítica qué injusta e impaciente es a veces”. Aquí, en esta España del nefasto café para todos (ay, Adolfito, Adolfito), en cuanto alguien deja caer un papel en la acera, en seguida aparece un Cayo Lara o ser similar y pide su dimisión.
-Que dimita.
Hay, en efecto, en el cafetal organigrama político-autonómico mucho enchufado e incompetente.
-No lo sabe usted bien.
Como no lo sé, no lo sé. Yo simplemente escucho. Y veo. Y apunto.
Del Bosque no es un Cayo Lara. Saber de lo suyo, sabe. No perdió el comedimiento tras lo de Eslovaquia. Detesta la demagogia . Sabe encajar con serenidad los golpes de la adversidad, también moldearlos en el mortero de la reflexión.
-Tengo que arreglar esto, Grande, esto tiene arreglo. Vamos a reflexionar, Grande.
Grande es su amigo, su confesor, su consejero. Cuatro ojos ven más que dos, que se dice, y los ojos de Grande son ojos para ver mejor, como en el cuento del lobo y Caperucita.
Luxemburgo –país de medio millón de habitantes- es natural que en fútbol tenga una selección inferior a la de España (46 ó 47 millones de habitantes). Lo no natural sería lo contrario.
-De acuerdo con usted.
Uno también tiene sus fans. Me gusta la transición de Del Bosque, me gusta el futuro que entreveo en algunos (Rodrigo, tan ratón y listo; Alcácer, ¿otro Villa?; De Gea, que efluye seguridad; Iniesta, aún “joven”…), me gusta su talante elegante, intuyo que va a hacerlo bien.
-¿Cree usted que la Selección de los títulos europeos y del mundial volverá a ser lo que ha sido?
No, eso no lo creo. Las excelencias, también las eminencias, son cíclicas: cuando se van, tarden en volver si es que vuelven.

A veces incluso no vuelven. Inglaterra ganó el Mundial de su casa y desde entonces, y de eso hace casi medio siglo (1966),¿qué ha hecho?
Lo importante es saber trabajar bien. Trabajar, a la postre, es menos aburrido que divertirse. Creo en Del Bosque.