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Ojo de halcón

Viernes, 3 Febrero 2017

Conservadores y progresistas. ¿Mejorará la emoción y la calidad del fútbol el ojo de halcón? Al respecto, hay opiniones a favor y en contra. Ronaldinho, conservador:

-El fútbol está bien como está. Soy partidario de los errores, que a veces favorecen y veces no.

El entrenador del Sevilla, Sampaoli, es también conservador:

-¿Ojo de halcón? Generará problemas. El fútbol es distinto del tenis.

Enrique Cerezo, presidente del Atlético, es progresista:

-Estoy, sí, a favor del ojo de halcón.

Esto de ser conservador o progresista tiene aristas. España, en los últimos años, ha cambiado mucha. Hemos pasado de la España “una, grande y libre” de cuando aquello, vaya, de cuando Franco, a la España autonómica, asimétrica y transversal de ahora. Conservadora aquella, progresista ésta.

-Hay que ser siempre progresista –me dice un travestido progresista -. Otra cosa es que a veces el progreso no respeta ciertas cosas.

-¿Cuáles?

Me cita como respuesta más o menos paradigmática a nuestra alcaldesa Manuel Carmena.

-Esta señora –me expone- , a pesar de su longevidad, presume de progresista. Su lema es también el ‘no es no’ de Pedro Sánchez. No es no al Belén en la Puerta de Alcalá. No es no a la fiesta de los toros. No es no al nombre de algunas calles (de “fachas”, no de rojos). No es no a los circos con fieras domadas. No es no al nombre de Felipe VI –lo último- a una zona de Madrid. La señora alcaldesa, a lo que parece, no es progresista, es más bien rencorosa. Ser progresista es otra cosa más conciliadora. No es progresista quien tiñe sus caducas canas con el negro color del rencor.

¡Córcholis! con la señora alcaldesa, que diría mi abuelo . ¿Rencorosa? Nuestra alcaldesa estudió en las Damas Negras y una compañera suya de colegio, que he conocido recientemente, me la describe así:

-Era inteligente. Buenas notas. Salía poco con nosotras. Decía: “A vosotras se os dan bien los chicos. A mí no tanto. Prefiero estudiar”. No era engreída ni antipática. Era, sencillamente, una magnífica estudiante.

Si era así, ¿por qué ahora es cómo es?

-¿Cómo es?

-Progresista del “no es no”. Lema ,obviamente, negativo, nada tolerante, anticonciliador.

Ser progresista, en mi opinión, es ser partidario del ojo de halcón en el fútbol.

Samaranch

Mircoles, 19 Octubre 2016

Esto de “la memoria histórica” (zapateril herencia del no menos zapateril Zapatero: ¡qué nocivo personaje del PSOE y para el PSOE!), ¿para qué ha servido, para qué está sirviendo? Para desunir lo que la mágica y democrática Transición unió. Paz, amor entre todos, todos con todos y para todos, adiós al pasado de vencedores y vencidos: eso fue el “Pacto de la Transición”.

-¡Qué gran pacto!- celebraron todos, desde Carrillo hasta Fraga.

Barcelona tiene una alcaldesa absolutamente nefasta para la concordia. ¿Demócrata la señora Colau? La democracia, para ella, es lo que para mí supondría viajar en burro de Madrid a Águilas (500 kilómetros) para disfrutar del mar y del eterno azul de su cielo durante el mes de agosto: un calvario.

-¿Discrepas, pues, de la señora Colau?

-No es que discrepe, es que esta señora es la “confluencia” (vocablo puesto de moda por la izquierda radical y rencorosa) de todo los patógenos que corroen la democracia.

Entre sus patologías antidemocráticas, entre otras, la exposición en la calle de una estatua ecuestre de Franco, descabezada, para que los parados o aburridos o cabreados le tiren huevos; un inexplicado odio a la estatua de Colón; considerar que la Sagrada Familia –atracción internacional de turistas- debe pagar licencia de obras y, finalmente, para no seguir con esta retahíla de insensateces, su inquina a Juan Antonio Samaranch (tal vez por su pasado histórico).

Leo las declaraciones de su hijo Juan Antonio en Mundo Deportivo. Tibias, blandas, temerosas. Su padre ha sido para Cataluña, para España y para el mundo olímpico un catalán/español del que todo los españoles y catalanes debemos sentirnos orgullosos. Le traté, conviví con él y él, como el gran hombre del olimpismo que fue, está con letras de oro en la historia, salvo para las masas grises menguadas y ennegrecidas por el rencor, como un grande de España.

-Picasso, Gaudí y Samaranch – destacó un alto ejecutivo del COI en su día.

Samaranch, sin embargo, para la confusa y difusa señora Colau (¿acaso no?), es alguien al que hay que borrar de la “memoria histórica”.

-¿Por qué la izquierda radical es tan execrablemente radical y tan radicalmente execrable?

-Mentes patológicas, que se creen demócratas. Enfermas.

Memoria, sí. Siempre. Para olvidar lo que trae infelicidad y para recordar, a su vez, lo que reporta alegría y convivencia.

¡Qué daño hacen las testas como la testa de la señora alcaldesa de la hermosa ciudad condal! No se merece la gran ciudad de Barcelona testas como la testa de la señora Colau.

Samaranch, español universal

Sbado, 23 Julio 2016

Cada día que pasa –lo escribo como lo siento-, me gusta menos lo híspido y rencoroso que está pasando en este país todavía llamado España. Juan Antonio Samaranch es un catalán universal, un español que modernizó los Juegos Olímpicos .

-El barón de Coubertin y Juan Antonio Samaranch: he aquí las dos figuras señeras de los modernos Juegos Olímpicos. Coubertin los resucitó; Samaranch, los actualizó – proclamó en su momento en el mundo entero

La alcaldesa barcelonesa Ada Colau ha decidido defenestrar la escultura a Samaranch del patio interior del Ayuntamiento.

-Huele a franquismo –ha sido, poco más o menos, el argumento que ha esgrimido para justificar su decisión.

Huelen a franquismo, como es biológicamente natural, todos los que por razones de nacimiento crecimos y nos desarrollamos en el franquismo.

-Cuando Franco, me gustase o no, yo era joven –tengo escrito-. Hoy, me guste o no, que no, soy un señor mayor. No miento. Ser joven es un regalo maravilloso del cielo. La vejez, sencillamente, se mire como se mire, es antipática, incomoda, fea.

Traté, y mucho, a Juan Antonio Samaranch. La política le importaba un bledo –como a mí y a tantos. Emilio Romero, tal vez, y sin tal vez, el periodista más liberal y abierto a las circunstancias que he conocido, decía en sus años de director de ‘Pueblo’:

-Hagamos un periódico que, respetando lo que hay que respetar, no parezca franquista.

Lo que está pasando ahora mismo en España con el carcamal de Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, y la antiliberal y nada demócrata (o neocomunista, que tanto monta) Ada Colau, es, realmente, para que todos los demócratas de verdad (generosos, nobles, desprendidos, liberales, abiertos) segreguen rabia y tristeza.

-¡Revanchismo, no! Aquella horrorosa guerra, de la que el autor de ‘El Principito’, Saint-Exupéry, dijo que era una enfermedad, hay que olvidarla por el bien de todos. “Hay que olvidar –escribió Séneca– lo que traído a la memoria nos divide y entristece”.

¿Por qué los demócratas de verdad no impiden los desatinos de odio y resentimiento de personajes como las señoras Carmena y Colau? Estas señoras ni aman la democracia ni aman a España. ¡Fuera!.

Juan Antonio Samaranch fue un gran catalán y un gran español. Intolerable por lo tanto que se consienta su defenestración. ¡Error, inmenso error, si se permite! La democracia no es lo de las señoras Carmena y Colau. Lo de estas señoras es el cáncer del odio. ¡Fuera!

Franco y ZZ

Mircoles, 13 Abril 2016

Hablar mal por el humano vicio de hablar mal o por presumir de progresista o friqui, que tanto monta a veces, no me va.

-Es que has dejado de ser joven –me reprende un joven, claro es.

-Lo que es, es, y no me molesta. Cierto: he dejado, hace años, demasiados años, de ser joven. Y eso duele.

-¿Cuánto?

-Mucho. Cuando se es niño o joven, las dos únicas edades de oro (sin responsabilidades y sin obligaciones, casi) no se ve la vida como se ve cuando se es canoso y respetable ciudadano de edad.

-¿Es por eso por lo que nunca hablas mal de Franco?

-Por eso, sí. Cuando Franco yo era joven, ¡casi nada!, y cuando Franco, otro ¡casi nada! aquí, no existía el IRPF.

-¡No me lo creo!

-Pues créetelo. El IRPF nació en el decenio de los setenta, no recuerdo exactamente la fecha.

-¡Joder, qué bien!

-También eso, también gozaba de eso como un león.

Ignoro si, acabada la temporada, ZZ, esto es, Zinedine Zidane, seguirá o no en el Real Madrid. Florentino Pérez, dios en los suyo (ACS) es, como todos los dioses y la mayoría de los políticos, entre inescrutable y poco fiable. Sin embargo, ZZ me cae genial por su sonrisa afable y la afabilidad de su sentido común. Antes de la “remontada” ante el “modesto” Wolfsburgo (¿he olvidado alguna consonante?), dijo: “Paciencia”. O sea: no mitineó. Después de la remontada, tampoco: “Estoy orgulloso de los que han jugado y de los que no han jugado (¡toma elegancia de Sir británico!). No se me ha subido el triunfo a la cabeza”.

Es joven todavía, como uno cuando Franco. Pero qué cacumen tan sereno, elegante y realista gasta ya. Sabe que el fútbol es pan hoy y trancazo mañana, luego volátil, versátil y vil: según. ZZ, qué buen animal racional.

La alcaldesa Carmena y Don Santiago

Mircoles, 8 Julio 2015

Decía el doctor Marañón que la vejez, para algunos, es la edad de la nostalgia. ¿Nostalgia de qué? Del ayer, de lo que uno ha dejado de ser. Napoleón la detestaba: “No es constructiva, es decadente”. Montaigne : “Es nociva”.

Cuando Franco, yo era joven.

-¿Se acuerda usted de Franco? – me preguntó en un Colegio Mayor, hace algún tiempo, un estudiante de Políticas.

-Me acuerdo, sí. Me acuerdo de que no me dolía nada, de que yo era un periodista que viajaba mucho, de que me importaba un bledo el pasado y de que no hablaba de política.

-O sea –me replicó-, que usted era feliz con el franquismo.

Le corregí:

-Con el franquismo, no; en el franquismo, sí. O sea: juventud, divino tesoro. Cuando se es joven, el cielo es siempre azul y el campo es siempre verde. Los años oscurecen esos colores.

La alcaldesa de Madrid es la ex juez emérita doña Manuela Carmena, 71 años.

-Toda una edad señora.

-En efecto, toda una proba –por su pasado profesional, de mucho mérito- y toda una provecta dama.

Cuando Franco, amén de joven, era comunista y estudiante más que notable.

-¿Cómo lo sabe?

-Preguntando.

No sé si es verdad o no; ignoro si, en efecto, como leo, piensa la señora y emérita alcaldesa pasar la goma de borrar por el callejero de Madrid para suprimir de calles y colegios nombres y apellidos ilustres de la simbología franquista.

-Eso de que haya calles que recuerden todavía a Mola, a Franco, a José Antonio, a la División Azul o a Santiago Bernabéu –me dicen- no le gusta.

Franco murió hace cuarenta años. Casi todos los menores de esa edad, ignoran, casi, hasta quien fue Franco, de igual modo que yo ignoraba la guerra de Marruecos cuando le oía hablar de ella a mi abuelo paterno.

-¿Qué guerra esa ésa, abuelito?

Le inquiría estando él jubilado y yo en esa seráfica edad en que todo se lo dan a uno masticado y hecho.

-¿Qué edad es esa?

-La infantil, esa edad en que sólo se piensa en jugar, esa edad que todos los niños, ricos o pobres, sonríen, ríen e ignoran el IRPF y la existencia de las hostiles y pugnaces ideologías.

De risa. Da risa. Don Santiago Bernabéu, un “símbolo” del franquismo. Lo publiqué aquí hace dos días. A mi pregunta de cuál era su ideología, raudo, me contestó don Santiago.

-La del sentido común.

Señora alcaldesa: aprenda usted de don Santiago: era muy inteligente, y franquista o no franquista, era eso que ha dado en llamarse una cabeza muy bien amueblada: liberal, sin mojigangas revanchistas. Limpio, higiénico, sano. ¡Ah, si los políticos fueran como don Santiago!

-España sería hoy como el Real Madrid: el mejor país del siglo XX.

Santiago Bernabéu

Domingo, 5 Julio 2015

La vida es imaginación. Lo cual que Allianz Global Assistance, empresa alemana de seguros con imaginación, ha tenido la ocurrencia de organizar concurso para elegir por votación popular “Los siete españoles que cambiaron el mundo”, entre los que figura don Santiago Bernabéu.

-¡No me lo creo!

-Creaselo.

Bernabéu junto al doctor Ochoa, Picasso, Dalí, García Lorca… ¿Por qué no?

Gracias a la capacidad de gestión de Bernabéu -la vida es gestión- el Real Madrid ganó seis Copas de Europa, cinco consecutivas.

-¿Por qué dice usted que la vida es gestión?

-Por los políticos. La mayoría de ellos cree que la política, más que gestión, es un juego para hacer demagogia y conquistar “el poder” de la Moncloa.

¿Cambió el mundo Bernabéu? El mundo del fútbol español y europeo, y en consecuencia el del mundial, sí.

-Qué bien debió venirle a Franco – me han dicho muchas veces- el Real Madrid de Bernabéu.

Bernabéu pasaba de Franco. Bernabéu, ese desconocido todavía, era un ser con corazón de oro y puño de acero. Era aristotélico, como Santo Tomás.

-Cuando dudo –decía-, reflexiono. Como dudo mucho, reflexiono mucho. Si la gente, cuando duda, reflexionase, el mundo sería mejor.

De Franco, como digo, pasaba. Lo veía así:

-A Franco le pasa lo que a Fraga, no acaba de gustar..

El fútbol, para él, era más que un juego.

-Sociológicamente es importante sostenía- Es el sexo de las masas. Hay muchas maneras de disfrutar el amor. El fútbol es una de ellas.

Gestor duro cuando era menester. A un jugador, figura en su época, le llamó un día y le dijo:

-Veo que flaqueas últimamente. Corre menos y te diviertes mucho, según me cuentan. Eres joven y famoso, lo comprendo. Pero tienes que elegir entre meterla en la portería o en esa cocota. Según elijas, procederé yo.

Era un buen profesional. Y una gran persona. Vive todavía. Eligió bien.

Política y humanamente, se definió así:

-Mi ideología es el sentido común y el orgullo sano.

-¿Qué es para usted el orgullo sano?

- El sentimiento que nos hace mejores sin herir ni molestar a nadie.

Así era don Santiago. En mi archivo tengo más de doscientas frases suyas. Leía mucho.

-Doña María, su esposa - se refería a ella con el don- y los libro son mis diversiones domésticas. Lo paso muy bien.

-¿Mejor que en el fútbol?

-En el fútbol sufro. No lo puedo remediarlo. Cuando se quiere, se sufre.

En el mundo del fútbol, jamás he conocido a nadie como Don Santiago. Conversador afable e inteligente, amical, solidario…bueno, el Barcelona no le caía nada bien.

El “Sir”, el General y el Real

Jueves, 30 Octubre 2008

El Sir, o sea Alex Ferguson; el General, o sea Franco, y el Real, o sea el Real Madrid.
Va hoy de vivencia. Años sesenta y tantos. Trabajo en TVE. Pepe de las Casas, jefe de de los servicios infoprmativos, me encarga:

-Hazle una entrevista, breve, a Francis, el nieto de Franco.Le han hecho padrino de unas pruebas de esquí en Navacerrada.
Francis es un pipiolo, un niño. La entrevista, azoriniana, lacónica, fue más o menos así:
-¿Te gusta el deporte,Francis?
-Claro,sí.
-¿Tu deporte favorito?
-El fútbol,hombre.
-¿Eres de algún equipo?
-Claro,hombre,del Real Madrid.
-¿Quién es tu ídolo deportivo?
-Gento,hombre.

La he sentetizado. Final de la Copa del Generálisimo en el Bernabéu, tres meses después. Descanso del partido. Palco de autoridades. Franco, sentado en un sofa, me ve y me llama.

-Excelencia -le saludo.
Su Excelencia,sonriendo y matizando:
-Vi la entrevista de mi nieto. Francis, en efecto, es del Real Madrid. Yo soy de todos los equipos que engrandecen a España.
Avisos de que va a comenzar el segundo tiempo.Como Fraga,ministro a la sazón de Información y Turismo,ha sido testigo de la conversación,Franco , mirándo al ministro,se me despide así:

-Espero seguir viéndole a usted todos los días en Telediario. Por si acaso
El Real Madrid,Sir Ferguson,fue el mejor equipo del siglo XXI.Gustaba a todos por su juego,por su señorío y por su coraje.Lógico que también le gustase a Franco.