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Piqué

Lunes, 10 Octubre 2016

Quien cría polémicas, sobre todo en la política y en el fútbol, recoge hostilidades.

-Y el español, no se olvide esto, es un ser apasionado. Para todo: para el amor, para el fútbol y para la política.

El fútbol me ha enseñado, al cabo de los años (¿por qué algunas cosas las aprendemos demasiado tarde?), que hay que ser forofo sin rencores.

-El rencor, a lo sumo, como ironía. Jamás como metralla heridora.

Huyo, al cabo de los años, lo confieso, de lo que hiere y separa. El otro día, contestando a una pregunta, en un foro, dije:

-Mi partido –contesté- no, no es Unidos Podemos, lo siento. Pablo Iglesias es un chaval barroco, estrafalario y seductor. Y –maticé inmediatamente- peligroso. En la Moncloa, si llegase algún día a ella – ni Dios ni Satanás lo permitan-, lo intuyo: en lugar de traer más bienestar, traería todo lo contrario: mucho malestar. Mi partido –concluí- es la ‘Unidad de España’.

Me aplaudieron, mucho, y me silbaron, menos. Me aplaudieron los que han cruzado el ecuador de los cuarenta años, esto es, los que han “aprendido tarde”, y me silbaron, como es natural, los que no han traspasado todavía al ecuador de las canas.

Piqué, en su día, ironizó contra el Real Madrid con la ironía de “Gracias, Kevin Roldán”. ¡La armó! Por supuesto. La armó en las redes sociales, esas urnas de poder de las masas.

-El cuarto poder, tras el ejecutivo (que gobierna), el legislativo (que hace las leyes) y el judicial (que custodia el cumplimiento de las leyes), ya no es la prensa. El cuarto poder, y por goleada, son las redes sociales –opina un compañero.

Completamente de acuerdo. A Piqué le zurran sin piedad y con desaforada y rencorosa pasión todos los que, supuestamente, no aman al Barça.

-¡Hacen bien!- gritan los forofos muy forofos.

A eso no contesto. Yo veo la cosa de otra manera. Mi partido, insisto en ello, es lo que une a España, nunca lo que la desgaja y enfrenta.

-Hay que tener corazón y mente de santo para ser así, se me dirá.

Bueno, tal vez. No lo sé. Lo que sí sé es que así como no concibo a Cataluña fuera de España, ni a España sin Cataluña, tampoco concibo, actualmente, a la selección sin Piqué y a Piqué fuera de la selección. Piqué metió en su día la pata, porque los españoles somos más hispanos que celtas, pero lo que considero triste –es mi discutible manera de sentir- es que seamos, para casi todo, tan contumaces y necios como Pedro Sánchez.

Hay Selección

Lunes, 13 Junio 2016

Detesto el adverbio no. El “no, no y no” de Pedro Sánchez a Mariano Rajoy, y detesto el “no del fútbol al gol”, cuando al fútbol le da por ser como Pedro Sánchez.

-Que he dicho que no, que en esta Eurocopa hacer gol no va a ser nada fácil -parece pensar y decir el fútbol si el fútbol pensase y pudiera hablar.

Gracias, Piqué por tu gol. Su hijo estaba en el estadio.

-Con España –subrayó Piqué.

Cuántas cosas arregla el fútbol y cuánta alegría genera el fútbol.

-¡Qué pase, qué calidad! – ponderó de Iniesta, Piqué.

Porque eso fue el magistral pase de Iniesta para que lo rematase tan magistralmente de cabeza Piqué.

Hasta ahora, en esta Eurocopa, todos los equipos han sudado sacrificio, trabajo y coraje para poder ganar por la mínima: Francia, Alemania y España, por citar a las selecciones tildadas de favoritas.

-Los equipos considerados teóricamente inferiores, han aprendido de tal manera a jugar a no perder y a no dejar ganar, que ganarles es tan difícil como ganar una oposición de enjundia.

Opinión de un opositor, claro es.

Lo digo como lo siento: celebro con inmensa alegría tanto el partidazo de Iniesta como el gol ‘in extremis’ de Piqué. Lo sé: habrá quien no. Allá él.

-Vivir es convivir, y convivir es olvidar y perdonar lo que rasga la convivencia.

Formidable también el aristocrático señorío de Del Bosque:

-Sigue faltándonos gol - reconoció acabado el partido-. Pero extraordinario el equipo, todo él. De Gea, Piqué, todos.

Otro del que hay que aprender. Jamás pierde las maneras, jamás discrimina, jamás ideologiza, jamás molesta.

Hasta se acordó de Casillas:

-Ha sido uno más, en el banquillo, alegrándose de todo y de todos.

El otro día escribí aquí que debían ser titulares Morata, Silva e Iniesta. Sigo considerándolos titulares inamovibles. Digo hoy esto otro: hay que mover el balón, desde atrás, con más velocidad de pensamiento. El reiterativo y lento tuya y mía, que se decía antaño, permite el cómodo repliegue del adversario.

Anécdota al respecto.

-Tú corre –le decía Di Stefano a Gento- .Ya pienso yo por ti y por todos.

Veloz como el ciervo, brillante como el vuelo del águila. Contra los “pedregosos” checos, los españoles han brillado: trabajadores, tenaces, bravos (hay selección).

Picó Piqué

Viernes, 13 Noviembre 2015

A la España una y diversa le acongoja el virus Artur Mas.

-Todo el cisco del secesionismo –me dice un catalán empresario notorio- es un invento para tapar el 3%.

El 3%, como bien saben ustedes, fue, en su día, un invento del ex honorable Pujol, cuya adicción es el dinero:

-La vida es dinero. Dicen los más informados que el dinero no da la felicidad. No es cierto. Con el dinero – dicen que puntualizaba- puede comprarse casi el 90% de la felicidad.

Si no es cierto del todo, digamos que es casi cierto.

A la España plural, una y diversa, por culpa del 3%, la quiere mutilar el no menos honorable –democráticamente- Artur Mas.

-Pero, ¿por qué, Artur? – veo y leo en una viñeta.

Explicad Artur:

-Porque hay que tapar el 3%, para lo cual yo debo seguir presidiendo la Generalitat.

Hay quien hace humor con el drama, pero el drama sería la “desconexión” -no te “jode”, perdón, la eufemística palabreja- de Cataluña de la plural, una, diversa y futbolera España.

¿Futbolera?

A ver qué vida. Sí, futbolera. Lo terrible de la política es que la política es tóxica, de ahí que Jardiel Poncela –me repito, lo sé- dijera “si será mala la política, que a la suegra se le llama mamá política”. Sostenía don Jacinto Benavente que las frases ingeniosas preñadas de verdad hay que repetirlas muchas veces para que calen en la opinión pública.

-Razón no le faltaba.

Claro que no. Como consecuencia de lo “suegra” que es a veces la política, Piqué, en su día, picó –de Piqué, picar, claro- y sin pensar lo que decía se declaró independentista. Cuando lo leí, exclamé:

-¡Eso no se lo van a perdonar!¡ Vaya puntapiés a su sentido común!

Y no se lo han perdonado. Del Bosque, que es un señor que ama a la plural, diversa y unida y futbolera España, se llevó también las manos a la cabeza.

-¡Ay, Piqué, Piqué! …Y el caso es que yo no puedo prescindir de él. Ni puedo, ni debo.

O sea. El deber de Del Bosque, por el bien de la selección y su bien personal, es contar siempre con los mejores. Y Piqué, en lo suyo, es el mejor. ¿Debe marginarlo Del Bosque por su “cantada” política? No. No sería entonces leal Del Bosque a su honorable gestión como seleccionador.

-Por eso cuento con él –susurra a los amigos.

Y hace usted muy bien. Cara le está saliendo a Piqué la “cantada” de independentista. La soporta, sin embargo. ¿Por qué? Porque, en efecto, lo suyo es el fútbol, y por la razón de que jugar en la selección es más honorable que declararse independentista del ex honorable Pujol y del no menos ex honorable Artur Mas.

Artur Mas y Piqué

Sbado, 10 Octubre 2015

Cuando le vea, le diré:

-Piqué, en el fútbol como en la política, mayormente en un país tan politizado y futbolero como el nuestro, hay que ser cuco.

-Y tan extremista –me contestará.

Extremista, sí. A Piqué, dicho sea al paso, casi no lo conozco. Sé de Piqué lo que todos, que es un buen futbolista.

-¿Imprescindible?

- Hasta que aparezca otro mejor que él, sí.

Hay que ser cuco, repito. ¿Y qué es ser cuco? Ser ser cuco es reflexionar lo que se dice, es disimular lo que se siente, es ser hasta fariseo.

El otro día, en el Parlamento Europeo, Felipe VI acuñó frase muy cuca y certera políticamente. Proclamó: “Soy europeo porque soy español”.

-¡Qué bonito, qué musical! –leo que gritó alguien.

Cuco, musical, bonito. Un diez al Rey. Últimamente, allí donde habla, corta, retóricamente, políticamente, orejas y rabo.

El fútbol es otra manera de hacer política. El pique, admirado Piqué, entre el Real Madrid y el Barça, amén de futbolístico, es también política.

-¿Seguro?

En la ciudad condal, donde estuve hace una semana, en un foro, la gente no me hablaba de la perra de Artur Mas con el coñazo de la secesión, sino de la Liga. Me soltó un señor calvo, de unos cincuenta años, catedrático:

-No me entra en la cabeza una Cataluña sin España ni una España sin Cataluña, como tampoco me entra en la cabeza una Liga sin el Real Madrid o sin el Barcelona.

Hizo un respingo con la nariz, miró desconfiadamente a su alrededor y continuó:

-A Dios gracias no habrá secesión, pero si la hubiera lo que los catalanes de bien no le perdonaríamos jamás a Mas es que dejase al Barça sin Liga.

El futbol, insisto en ello, es también política. En Piqué, la gente ve un secesionista. Por eso le pitan. Secesionista y blaugrana, ¡casi nada!

-Y a usted, claro es, eso le duele.

-Pues sí. Claro que me duele. Me duele como español y catalán (nací en Barcelona) todo lo que desune o pueda desunirnos. Soy catalán porque nací en España, y soy español porque nací en Barcelona. Detesto a los políticos como como Artur Mas. Y me duele que, por hacer la pelota a Mas y a los secesionistas, Piqué no fuese cuco el día que dijo lo que dijo y que es la causa de que le piten cada vez que se pone la camiseta de la selección española.

Se lo diré, claro que se lo diré:

-Le diré: Piqué la política es falaz, traicionera. ¿Sabes lo que dijo de ella Jardiel Poncela? Dijo: “Si será mala la política, que a la suegra la llaman mamá política”.

En cuanto a los que le silban, les digo que cuando silban a Piqué, silban a la selección. Y eso ni es bonito, ni musical.