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Atletismo ‘fair play’

Viernes, 1 Abril 2011

La creatividad es un virgo que se pierde. El atletismo “fair play”, el atletismo joven y alérgico al dopaje, el atletismo 2011, se llevaría de uñas y de hoz y coz con el viejo-joven profesor Tierno Galván, el de la movida, el de “ahora, a colocarse”. Odia el atletismo “fair play” lo que estimulaba el joven-viejo profesor.

-A ver si se va de una vez por todas se va el setentón.

Es la voz del atletismo “fair play”. El setentón es José María Odriozola, el presidente de la Federación Española de Atletismo desde 1989. Odriozola tiene, en efecto, 72 años, y hace poco,a raiz de lo de la “Operación Galgo, dijo que él está a gusto donde está desde hace 22 años, y que de irse nada. El español es tan castizamente celtíbero que cuando se siente cómodo y en cargo bien pagado, como se sabe, se encastra. Odriozola, además cobra ”salario” reconfortador por ocuparse y preocuparse del atletismo.

El atletismo “fair play” está honestamente cabreado con él. Eso de que el Comité de Competición haya absuelto al atleta etiope nacionalizado español Bezabeh no es de ley. Es, sencillamente, de no ley. Bezabeh pertenecía “a la cuadra” del imputadísimo Manuel Pascua Piqueras cuando el pasado mes de diciembre fue detenido por la Guardia Civil. El propio Bezabeh reconoció que, engañado -eso argumentó-, iba a “chutarse una bolsa  de sangre”.

Contador, Bezabeh, otros. El cuento de nunca acabar de la “tolerancia cero con el dopaje”. No se está luchando, ciertamente, con la energía ética suficiente contra el dopaje, en España: esto es lo que piensa y reprueba el atletismo “fair play”.

-¡Esto es un cachondeo! -deplora el cuatrocentista catalán Marc Orozco.

Comparten ese sentimiento Jesús España, García Bragado y Chema Martinez, entre otros.

Odriozola, metaforicamente hablando, es un virgo amortizado, pienso. Qué servicio tan hermos haría a España y al atletismo “fair play” si, tras sus servicios pasados, que le reconocemos, tuviese el arranque elegante de hacer eso que, ciertamente, no hace casi ningún español encastrado en cargo bien remunerado.

¡Qué pena!

Domingo, 12 Diciembre 2010

José María Odriozola es el presidente de la Federación Española de Atletismo. Lleva en el cargo 21 años, en el cargo gana al año, más o menos, 70.000 euros. Odriozola ha sido un buen presidente, y hoy, a las 12, hablará en rueda de prensa de la Operación Galgo.

-¿Por qué dice usted, en pasado, que ha sido? No ha dimitido, ni nadie sabe si va a dimitir. Es cierto, pero Odriozola, como “faro” del atletismo español, hace tiempo que dejó de destellar. El hombre,por muy inteligente que sea, se aja en los cargos que exigen talento para la organización e imaginación para la creatividad. El cargo no se casa con nadie. Jamás. Lo que ocurre es que los “encargados”, dicho sea bíblicamente, rara vez ven la viga de la catarata del desgaste en el ojo propio.

Dice hoy en un periódico -”El País”-  Manolo Martinez, el mejor lanzador de peso de la historia del atletismo español (oro en “indoor” y bronce en un mundial) que lo que está pasando “todos lo sabíamos” y que “por qué nadie no dijo nunca  nada si todo estaba  tan claro”.

Lo de Marta Dominguez, lo confieso, me ha conmovido, y no lo digo por decirlo. Marta, al margen de la presunción de inocencia o de culpabilidad, es un icono. Lo es todavía. No me la imagino convertida en “narcotraficante”. No, todavía no. Pero las presunciones, hoy, no pintan a su favor.

El atletismo es el más individualista de los deportes. El atleta es él “contra él” y contra sus adversarios. El atleta es un titán superhumano: “No soy divino, pero hoy me he sentido divino” (refiere  Heródoto de un atleta griego).

El “fair play” es al deporte lo que el Padrenuestro es para los cristianos. El “fair play” es, sencillamente, el padrenuestro del deporte. Sin más, sin menos. Hay una reacción briosa y ética entre los atletas españoles hartos de que “sabiéndose lo que se sabía, la respuesta fuera dejar hacer, dejar pasar”. Se oponen “olimpicamente” a eso.

Odriozola, pienso, debe dimitir. Ama el atletismo, ha sido -otra vez en pasado- un presidente eficaz, lúcido, estupendo. Pero 21 años en un cargo de tan plural exigencia, debilita, agota. Ahí está  el testimonio acusatorio: la Operación Galgo.

-Pero -me dicen- él no es culpable de nada; él cree que si se fuese ahora, se iría con sentimiento de culpabilidad.

A veces no se hace lo que  debería hacerse. Es verdad. ¡Qué pena!.