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Sir Coe, discípulo de Samaranch

Martes, 5 Marzo 2013

No me gustan los curas, los políticos y los conferenciantes que leen.

-¿Por qué?

-No son ellos: son lo que leen en el papel y la mayoría, además, leen mal: sin ritmo, sin pausas, sin gracia. Acaban aburriendo.

Sebastián Coe ha estado en los Desayunos Deportivos de Europa Press. El señor Coe es también Sir, como Sir Ferguson. Inglaterra, como se sabe, ennoblece a quienes glorifican y engrandecen la “marca Inglaterra”, que se dice ahora: seguro que esto de la “marca” ,tan sosaina, es invento de algún economista. Sir Coe, en sus años de atleta (800 y 1.500 metros, entre otras distancias) batió una docena de marcas mundiales, y posteriormente, cuando le concedieron a Lóndres los Juegos del pasado año, le pusieron en la presidencia del Comité Organizador. Y la verdad: lo hizo de cine o como Merkel para Alemania, que no tanto para España. Sir Coe no lee y se expresa en un inglés sintácticamente sosegado y armonioso.

-Qué buen inglés, y qué bien dice lo que dice  -elogió uno de los desayunantes.

De todos modos, Sir Coe no nos dió la clave de lo que hay que hacer para conseguir la organización de unos Juegos Olímpicos: los de Madrid 2020, vaya, que son los que nos conciernen.

-Hay que trabajar duro -dijo sibila y diplomáticamente- y saber transmitir lo que se quiere conseguir con ellos.

Oído eso, comenté a quienes desayunaban a mi lado:

-Qué raro que no se haya quedado calvo. ¡Vaya descubrimiento!. Obviamente, no quiere mojarse. Británico y discreto.

Y me acordé ,ipso facto, de Juan Antonio Samaranch.

-Para conseguir los Juegos de Barcelona 92, es por lo que estoy aquí en Moscú de embajador de España -nos confesó a Juan José Castillo, en el cielo con Samaranch, y a mí dos o tres días antes de conseguir su objetivo. 

Samaranch tenía una máxima que cumplió a rajatabla: “Hay que comunicar, convencer y seducir”. Todo lo cual hizo maravillosamente. De Moscú no le interesaba la embajada; la embajada no era sino su trampolin para “amarrar los votos del bloque soviético”, que naturalmente consiguió. Sanmaranch era un genio en el arte de la seducción, cuyos bastidores son la simpatía, la mano izquierda y también la derecha, y la generosidad.

-El CIO (el Jurado que da o quita los Juegos) -decía- es complejo, pluriétnico y yoista. Luego una imprevisible caja de sorpresas.

Lo que sí hizo muy bien Sebastian Coe, esto es, Sir Coe, para conseguir los Juegos de Lóndres es “comunicar, convencer y seducir ”. Debió de ser discípulo de Samaranch.

El COI y la Infanta Elena

Viernes, 8 Julio 2011

Pablo Porta, el “Pablo, Pablete” de José María García, fue uno de los mejores presidentes que ha tenido la Federación Española de Fútbol. Abogado, conversador culto e ingenioso, amigo de sus amigos, catalán españolista hasta las cachas:

-Amo a Cataluña -dijo una vez- como Bernabéu al Real Madrid de España.

Lo de España, latiguillo suyo, tenía su raíz.

-Lo de España es porque en el extranjero cuando dices Real Madrid, te exclaman: ¡Ah, sí, España!

Pablo y Juan Antonio Samaranch eran amigos íntimos.

-Nos cuquicheamos las cosas casi todos los días.

Samaranch es uno de los catalanes más insignes y universales que ha dado España. Cuando ganó la presidencia del Comité Olímpico Internacional, dijo, nos dijo:

-Me siento un Alba. Esto sí que es poner una pica en Flandes.

El COI es un “coto” aristocrático, elitista, de gente preclara, encopetada y muy especial.

-Aquí en el COI, de verdad, mandamos 25 o 30 y la convivencia es muy política. El COI es un peligroso horno de celos, de poder, de influencia, de alcurnias (en plural).

Samaranch, en ese horno, se movía sin quemarse y generaba respeto y amistades. 

-Tiene el sensible y diplomático gen -ponderaba Porta- de no hacerse el importante siendo lo importante que es.

El COI, en fin, es un ”colectivo” complejo.

Alberto Ruiz Gallardón es el Florentino Pérez del Ayuntamiento. Me explico: se parecen en que FP no gana una Liga y Gallardon no logra unos Juegos Olímpicos para Madrid. Esta vez, sin embargo, Gallardon, si hace las cosas políticamente bien, puede conseguir - ¡por fin- que Madrid sea sede de los Juegos de 2020.

-¿Qué ha de hacer para eso? 

-Entre otras cosas, pues son muchas, poner en la presidencia de la candidatura a alguien con imagen, glamour o charm, que dicen los americanos, o sea  encanto. Gallardón es político, luego no sirve (a los políticos-políticos en el COI no los tragan). Ni Marisol Casado ni el hijo de Samaranch (no fascinan). Siento ser así de crudo. El COI es “muy impresionable”: la “sangre azul” de la nobleza o del exito empresarial  le hace muchísimo tilín. Un empresario de tronío como Amancio Ortega, o un banquero como Botín, o un un deportista como Nadal (¿lo hay?) o, se me ocurre, la Infanta Elena, la Borbón más Borbón del Borbón del Juan Carlos en cuanto a simpatía, donaire y capacidad social de seducción.

No se olvide esta regla de oro: donde deciden los votos, el encanto pesa y… decide.

“Samaranch: he aquí el hombre”

Mircoles, 21 Abril 2010

Estoy obligado a contarles algo de Juan Antonio Samaranch. Ha muerto, como saben, a los 89 años.

- Estoy -me dijo la última vez que hable con él, hace tres o cuatro años- gastado. Soy ya como el desdibujado neumático de un coche, con el dibujo comido por el tiempo. Cualquier día… A la muerte no le tengo miedo, tengo miedo al dolor y sobre todo… -sonriendo- a dejar de vivir.

Samaranch era ante todo un gran político humano o un humano político. Frío calculador, ambicioso; pero también agradecido y feligrés insobornable de la amistad. La amistad para él era lo que más, creo. Con Raimundo Saporta, el otro cerebro de Santiago Bernabéu, hablaba todos los días. O casi todos. Con ellos, más Anselmo López, otro brazo derecho de Samaranch, comí y cené docenas y docenas de veces.

- Todo lo que digamos y opinemos “off the record”. El día que faltes a este protocolo dejamos de hablarte -me decían-.

Lo cumplí siempre. Bueno, una vez lo incumplí.

- ¿Sabes lo de Kubala?… Seleccionador nacional -me bisbiseó por teléfono Samaranch.

Lo solté, a ver que vida.

Picasso y Samaranch: publicó un día un periódico francés; no recuerdo cuál. desde entonces, Picasso y Samaranch han sido nuestros españoles más ecuménicos.

A Samaranch se le envidiaba a la vez que se le quería, porque tenía, en su poquedad de carácter (qué falacia), corazón para ayudar y darse como un franciscano. Y siempre con generosidad. He conocido a pocos políticos como él, tan humano, tan “aquí estoy”. A Rafael Marichalar, ya en el cielo, al enterarse de la gravedad de su enfermedad, le telefoneó Samaranch desde Ginebra. Le dijo:

- Rafael, en Houston, con lo que tienes, hacen milagros. No me hables de dinero. No tienes que preocuparte de nada. Déjalo todo en mis manos.

Lloraba Rafael cuando me lo contó. Ya casi sin aliento, murió a los dos o tres días, me susurró: “si la amistad fuese como Samaranch…”.

No exagero ni un pistilo. Amigo, desprendido y, no voy a obviarlo, falangista, monárquico, demócrata… Cuando se es buena persona, cuando se nace buena persona, se puede ser todo eso y mucho más.
El deporte español, lo digo para quienes no lo sepan, ha tenido cuatro cabezas prodigiosas por creativas, por inteligentes, por políticamente sanas: José Antonio Elola, Juan Antonio Samaranch, Javier Gómez Navarro y Jaime Lissavetzky. Valoro a las personas por su calidad humana, jamás por sus escapularios ideológicos, tal falaces.

Confesión de rencor

Lunes, 5 Octubre 2009

La venganza es una confesión de rencor. José Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto, hace hoy una confesión de rencor.Cutres y zafias sus declaraciones de hoy en “Marca” contra el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco. Y falaces. Alejandro Blanco no tiene culpa alguna de la votación del CIO a favor de Río de Janeiro. Se sabía, desde casi siempre, que Madrid 2016 no tenía opción alguna a los Juegos de 2016 por una sóla razón:la política. El CIO, como tengo escrito, es política; el CIO es un cónclave político de políticos, presidido por el papa Jacques Rogge, sucesor del no menos papa Juan Antionio Samaranch. Así de claro.

Y el que trate de amañar esta verdad, miente, es un maniqueo. Rogge quería ser el primer presidente del CIO que llevara los Juegos Olímpicos al continente suramericano.¡Bingo!¡Logrado”. De la misma manera que Samaranch ha pasado a la Historia del Olimpismo por haber sido el primer presidente del CIO que hizo olímpica a China con el dedo de “su poder”,del poder que en su día le dió su largo y modernizador papado olímpico:veintíún años.

-¿Tan seguro está usted de lo que dice!

-Es que lo he vivido.Y vivir es ver, fijarse, aprender y acumular enseñanza.

Río de Janeiro, y dejémonos de fantasías y especulaciones, era el deseo de Rogge. Y en el cónclave olímpico, la voluntad de su papa es “palabra de papa”, como en su día, gracias a la volunad de Samaranch, Barcelona fue ciudad olímpica.

¿Por qué no cuenta Saéz la sinrazón de su rencor en “Marca” (el rencor jamás lo pare la razón) contra Alejandro Blanco?.

¡Ah! El señor Blanco y yo sólo somos conocidos. Nuestra relación ni tan siquiera ha alcanzado la hermosa categoría de la amistad. Lo que ocurre es que el señor Sáez trata ahora de “ajustarle” una vieja cuenta al señor Blanco, y todo porque el señor Blanco no accedió, en su día, y de esto hace años, a algo que, reglamentariamente, no era olímpicamente limpio.

Limpiemos de musarañas, en la medida de lo posible, el deporte.