Blogs

Entradas con etiqueta ‘Marta Domínguez’

¡Qué pena!

Domingo, 12 Diciembre 2010

José María Odriozola es el presidente de la Federación Española de Atletismo. Lleva en el cargo 21 años, en el cargo gana al año, más o menos, 70.000 euros. Odriozola ha sido un buen presidente, y hoy, a las 12, hablará en rueda de prensa de la Operación Galgo.

-¿Por qué dice usted, en pasado, que ha sido? No ha dimitido, ni nadie sabe si va a dimitir. Es cierto, pero Odriozola, como “faro” del atletismo español, hace tiempo que dejó de destellar. El hombre,por muy inteligente que sea, se aja en los cargos que exigen talento para la organización e imaginación para la creatividad. El cargo no se casa con nadie. Jamás. Lo que ocurre es que los “encargados”, dicho sea bíblicamente, rara vez ven la viga de la catarata del desgaste en el ojo propio.

Dice hoy en un periódico -”El País”-  Manolo Martinez, el mejor lanzador de peso de la historia del atletismo español (oro en “indoor” y bronce en un mundial) que lo que está pasando “todos lo sabíamos” y que “por qué nadie no dijo nunca  nada si todo estaba  tan claro”.

Lo de Marta Dominguez, lo confieso, me ha conmovido, y no lo digo por decirlo. Marta, al margen de la presunción de inocencia o de culpabilidad, es un icono. Lo es todavía. No me la imagino convertida en “narcotraficante”. No, todavía no. Pero las presunciones, hoy, no pintan a su favor.

El atletismo es el más individualista de los deportes. El atleta es él “contra él” y contra sus adversarios. El atleta es un titán superhumano: “No soy divino, pero hoy me he sentido divino” (refiere  Heródoto de un atleta griego).

El “fair play” es al deporte lo que el Padrenuestro es para los cristianos. El “fair play” es, sencillamente, el padrenuestro del deporte. Sin más, sin menos. Hay una reacción briosa y ética entre los atletas españoles hartos de que “sabiéndose lo que se sabía, la respuesta fuera dejar hacer, dejar pasar”. Se oponen “olimpicamente” a eso.

Odriozola, pienso, debe dimitir. Ama el atletismo, ha sido -otra vez en pasado- un presidente eficaz, lúcido, estupendo. Pero 21 años en un cargo de tan plural exigencia, debilita, agota. Ahí está  el testimonio acusatorio: la Operación Galgo.

-Pero -me dicen- él no es culpable de nada; él cree que si se fuese ahora, se iría con sentimiento de culpabilidad.

A veces no se hace lo que  debería hacerse. Es verdad. ¡Qué pena!.