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Fútbol VPV

Mircoles, 20 Noviembre 2013

El Rey, a quien aprecio, tiene razón:

-A Africa hay que ir  a cazar fieras corrupias (leones, tigres y así) y elefantes.

-¿Eres monárquico?

-No. Lo que pasa es que desde que  conocí y traté al Rey -los dos eramos algo más que adolescentes- me cayó bien.  El Rey, cara a cara, es un “tío legal´”, esto es, simpático, cariñoso, seductor.  Yo, desde hace años, no soy de éste ni de aquél ni del otro, soy de quien me cae bien. Las ideologías, para mí, no cuentan ya; cuentan los que, amando a España, trabajan por España y para España y no por la Moncloa y para la Moncloa, vicio de todos los partidos políticos. La Moncloa es la portería de fútbol de los políticos: el poder. El gol de los políticos es, naturalmente, el poder. Cuando el conde de Barcelona abdicó en su hijo Juan Carlos, exclamó.

“¡Por España¡”. Los políticos clamorean: “¡Por la Moncloa!”

La selección de Vicente Del Bosque , en efecto, ha ido a África a no pasarlo bien, sino a jugar al fútbol; y las fieras corrupias africanas  con botas y ansias de sacarle los colores rojos a la Roja lo han conseguido.

-Ay, Vicente, ay, Villar -les reprobaré con urbanidad de europeo del Norte cuando les vea.

Pero dejemos eso. El pasado no debe  atormentarnos. Al pasado, que diría Cela, que le den por el tafanario. Eso. A partir de ahora  hay que poner toda la atención en el Mundial de Brasil.

-¿Hay jugadores y equipo para ganar en Brasil? -me preguntan ya los impacientes.

Como soy optimista gracias a los genes que me legó mi abuela paterna (murió a los 99 años muy cumplidos y sonriendo: “Cuánto tiempo  ha tardado en llegar  mi hora”, decía sin quejarse”), pienso, de verdad, que sí, siempre y cuando que del Bosque aplique la fórmula VPV (la  que predican los sabios en Alemania).

-¿Qué es esa sigla?

-Velocidad, Posesión y Verticalidad. El tiqui-taca es ya sistema superado, no hay más que ver al Barça y a la Selección. Todos los equipos le han cogido  ya el “tranquilo”.

Dicen los alemanes -tan amos de Europa en todo- que en Brasil ganará el título quien imprima más  velocidad y verticalidad a la posesión del balón.

El Bayern de Guardiola está en ello y también el Dormund; y en Inglaterra creen algunos  que el fútbol inglés, antes tan meteórico y vertical, ha sido deteriorado por la inmigración. ¡Toma castañas y dátiles y otros frutos exóticos allende la bella Albión!.

A África, pues, queridos Villar y Del Bosque, hay que ir con escopetas o fusiles, no con botas de  tacos y luciendo nueva y roja  indumentaria total para que equipos de tres al cuarto la enrojezcan  de ridículo.

Felicidades, Lissavetzky

Jueves, 19 Noviembre 2009

Algo sobre Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte.
La suerte existe. Pero, ¿qué es la suerte,cómo es la suerte? Hace años, un jesuita que me enseñó mucho (sobre todo a amar el estudio) y que luego colgó el bonete y la sotana, me dió la siguiente explicación sobre la esencia de la suerte:
-No soy irreverente y sigo y seguiré siendo católico, pero la suerte es como Dios. Existe, pero ¿cómo es Dios? ¿Lo sabes tú?…Hay que creer,sin embargo,en la suerte y en Dios -sentenció.

Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, es hombre de suerte. ¿Es creyente,no lo es? Es,sin más, hombre de suerte. Con él, gracias a él o gracias al halo de su suerte, que no sabría desentrañar el dilema, el deporte español funciona como “Si la cosa funciona”, la película de Woody Allen, que no para de funcionar.

-La suerte -tiene escrito Woody Allen- siempre me ha acompañado. A la suerte deben de gustarle los feos y bajitos como yo. España, a pesar de los cuatro millones de parados, es la décimo país industrial del mundo, de donde se infiere que hecha la excepción de pocos países, el mundo es bastante puro zurullo.

-Y usted que lo diga.Yo llevo ya en el paro un año y tres meses.No me cabe en la cabeza,por lo tanto,que España sea potencia. En efecto, hay cosas difíciles de explicar. Con Lissavetzky, sin embargo, lo crean o no, el deporte español es vigor, salud, fulgor, riqueza: la novena potencia olímpica. Lo certifica la aritmética de los títulos y los diplomas.
-Hemos pasado -presume con toda la razón del mundo Lissavetzky- del puesto 13 al 10 en hombres y del puesto 14 al 9 en mujeres. Como creo en Dios y en la mágica química de la suerte, por el bien de la España deportiva no sólo hay que felicitar a Jaime Lissavetzky (químico de profesión) sino desearle larga vida en el cargo que ocupa.
-Oiga, que el suyo es cargo político
Es lo malo de la política: cada vez que cambia el señor de la Moncloa, cambian a los señores que, como Lissavetzky, lo hacen bien por estúpida “exigencia del guión ideológico”, Camilo José Cela tenía razón:”Los críticos nos valoran más por la ideología que por lo que valemos,fíjate qué poco de fíar son los críticos”.