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Una mujer importante

Viernes, 10 Mayo 2013

Sir Alex Ferguson, 71 años, “dimite”. Eso tan raro. Deja el fútbol como entrenador; no, como “alguien” del Manchester Unitd, donde a partir de ahora será lo que en su día fue Jorge Valdano en el Real Madrid. Alguien, alguien con personalidad.

-Ser Sir -comentó Ferguson tras  recibir la distinción- me obliga a ser Sir.

O sea, un caballero. Cuando un señor como él ha durado en el “escaparate de cristales” del Manchester United 27 años, es por algo. ¿Cómo es Sir Ferguson?

¿Cuál es el secreto de su longevidad en cargo  tan vulnerable y  fácil de “apedrear” por la crítica de los periodistas y la crítica de los no periodistas?.

-Ser razonablemente y discretamente Sir. Siempre -declaró una vez.

Pudo decirlo también  de esta otra manera: “Controlando la efervescencia de mi carácter”.

O teniendo a su lado, o detrás de él, que se dice, una “gran mujer”. No una mujer sin importancia, que diría Oscar Wilde, sino una mujer tan  ”Sir como él.

El otro día, en un periódico inglés, Sir Ferguison se refirió a su mujer. Dijo:

-Sin Cathy, probablemente yo no hubiera llegado  a ser ni a conseguir muchas de las cosas que he logrado. Mi éxito, mi paz, mi tranquilidad, se llama Cathy.

Colosal. La mujer, ciertamente, tiene una intuición de las cosas que no siempre tenemos los hombres. Yo admiro a la mujer. A la esposa. A la compañera. A la madre de mis hijos.

-Gracias, Marga -le digo con frecuencia- por haberte conocido. Mi suerte es la suerte que tú me das.

Perdón por la “sensiblería”.

Sir Fergusón adora a su Cathy y lo proclama a los vientos y a los cielos sin pudor lírico, y es que el  verdadero fundamento del matrimonio es la mutua tolerancia, la mutua comprensión y la amistad.

- Cathy y yo hace años que somos muy amigos.

¿A que no conocían ustedes a este Sir  Ferguson siempre  enamorado de su mujer y siempre  a su mujer agradecido?.

El amor que no deriva en amistad, malo. Creo.

“¡Oh la mujer, manjar de dioses!

Lunes, 4 Octubre 2010

Soy mujerista (no confundir con mujeriego). Lo he sido siempre. Dios, tras hacer al hombre,s e rascó la cabeza y se dijo: “¿Y qué va a hacer éste sin mujer?”, y Dios, en ese momento, se hizo también mujerista creando a Eva. Se lo dije una vez a un jesuita:

-¿Sabes por qué me gusta Dios? Por lo que simboliza (amor, solidaridad, paz) y por haber creado a la mujer. Padre, usted tal vez no lo comprenda. Pero el mundo sin mujeres sería un asco.

-¡Irreverente! -exclamó.

Creo en Dios y creo en la mujer. Hoy es un día feliz para la mujer. La selección femenina ha ganado su primera medalla en un Mundial de Baloncesto. ¡Eureka!. Bronce. Pero así se empieza. Hace unos días, el Comité Olímpico Español rindió un homenaje de recuerdo y cariño a los supervivientes del equipo español olímpico de l960 (Roma). Cincuenta años ya de aquellos Juegos, mis primeros Juegos  como periodista (yo era un chaval  todo alegría y felicidad, “a pesar de Franco”). ¿Cuántas medallas ganó en Roma aquel equipo de l50 deportistas?. ¡Una!, ¡sólo una!, de bronce, en hockey sobre hierba. Hoy,a los 50 años de aquello, de “aquel fracaso”, la mujer, en España, cada día que pasa, es “tan hombre como el hombre”, leo con perplejidad a un hombre obviamente poco feminista. O quizá antifeminista.

-Una redacción sin mujeres es horrible, es un cementerio - dijo Emilio Romero (quizá el mejor director de periódicos que he conocido) allá por el año l956. Vamos a llenar esto de mujeres, de alegría y de  color.

Y el periódico ‘Pueblo’ fué, gracias al mujerista ER, una delicia como periódico  y, naturalmente, por sus mujeres. Salvo una, todas eran guapas.

Creo en la mujer, repito; y así como España está viviendo su edad de oro en el  deporte  masculino, día llegará, ya está llegando, en que la mujer “nos orillará”. Al tiempo. En las cadenas de televisión, ¿acaso no han caido en ello?, cada día, en telediarios, espacios informativos, corresponsalías y programas de entretenimientro, manda  y perotagoniza más la mujer. Y hay telediario del que ha desaparecido ya el hombre.

-¡Estamos ya, en España, en la edad de plata de la mujer! -le oí hace unos días a Tamayo, creo que fue él.

Así es. ¡”Oh la mujer,manjar de dioses!” (Shakespeare). A  poco que nos descuidemos, si no espabilamos, nuestras “enterradoras”.