Blogs

Entradas con etiqueta ‘soñar’

Soñar

Jueves, 28 Abril 2016

Hay que soñar. El sueño es maravilloso.

-Sueño que la final de la Champions de este año la van va a jugar el Atlético contra el Real Madrid.

¿Por qué no? Un futbolista legendario, gran extremo, Enrique Collar -¿qué es de él?- soñó el sueño de la titularidad en el Atlético de Madrid

-Yo no duermo, sueño.

Convirtió en realidad su sueño: él y Gento o Gento y él, durante años, fueron los mejores extremos de España.

-Gento corre más que yo – elogiaba Collar.

-Collar tiene mucha clase- ponderaba Gento.

Adversarios, pero elegantes.

-¿Por qué los políticos de ahora, me refiero especialmente a Iglesias y Sánchez, no serán entre ellos como Collar y Gento: adversarios gentiles.

Difícil eso: lo repito aquí con desconsuelo un artículo sí y otro no. Creen que ser adversarios es insultarse y ponerse a parir. El fútbol es más pedagógico que la política. Y más y más honesto, y más fiable.

El Atlético de Madrid, que “¡juega formidablemente a no dejar jugar!”, es hoy cátedra de valores, de optimismo y de sueño. Su gente, sus “votantes”, animan a los jugadores con pancartas y mensajes como éstos: “Nunca dejes de creer”, “Juntos hacia la victoria”, “Atleti, yo te amo, juntos hasta la final”. Soñar y creer.

-No es fácil jugar a este Atleti. Con poco, hacen mucho. Son pegajosos. Incómodos…Nos queda Munich , a ver si…- reflexiona ya preocupado, desde ayer, Guardiola.

El secreto del Atlético, uno de sus secretos, es que sabe competir, como dice Clemente Villaverde.

-¿Y qué es saber competir?

-Saber hacer lo que hay que hacer. El Atlético no tiene los carísimos jugadores del Barça, del Real o del Bayern, pero tiene jugadores que no son se menos que ellos.

Lo de Simeone, pues, es lo del sabio griego: “Conócete a ti mismo”. Y conoce como debes jugar con tus jugadores.

Como hacerle un gol al Atlético es casi tan difícil como que se amen cortésmente Iglesias, Sánchez y Rajoy, soñemos en el gozo de una final Champions 2016 entre los dos equipos de Madrid. ¿Por qué no?