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Dos pieles de miura: Nadal y Verdasco

Viernes, 30 Enero 2009

Dos pieles de miura, dos gallos de cresta erecta y desafiante, dos españoles: Rafa Nadal y Fernando Verdasco.

Leí el otro día que la rusa Dinara Safina, hermana de Marat Safin (casta de tenistas), decía que su peor enemiga era ella, “mi mente, ¡cómo me gustaría tener la mente de Nadal!“. Rafa Nadal es ya, en el circuito, gane o pierda, “La Mente”. El orgullo de su mente, mente de cresta erecta y siempre difícil de arrugar o humillar.

He visto, desde el comienzo hasta el final, el indómito y encarnizado duelo entre los miuras Verdasco y Nadal, y he sufrido, y he visto sufrir como pocas veces a Nadal, “La Mente”, y he presentido, también, la desesperación, a veces, del poco menos que irrompible Verdasco, “El Eclosionado”.

- ¿El qué?.

Verdasco eclosionó en Argentina, en la final de la Copa Davis. Rompió allí el cascarón de sus increencias (en sí mismo) y de su falta de fe (en sí mismo), “no me creo figura”, dijo una vez. Es ya figura. Está ya entre los diez mejores tenistas del mundo. Antes de Argentina, era un tenista sin color; desde Argentina, su tenis tiene el color miura de la agresividad y del “crack”; y contra Nadal, hoy, esta mañana, ha sido tal vez el rival que más ha hecho sudar, “sangre,sudor y lágrimas”, en años, a Nadal.

- ¡Qué tío! -dibujó en los labios más de una vez Nadal. O tal vez exclamó “¡qué putada, las estoy pasando putas!”. El taco es el laxante que mejor desahoga la adrenalita de la desesperación, según Cela.

El tenis es uno de los deportes más bellos del mundo, sin discusión: técnico, psicológico, vérsátil en alternativas, agresivo, depresor. Y mental.

- ¿Para qué sirve la técnica si no lo lubrica y robuestece la mente? -le tengo oído a alguien.

Verdasco es, a partir de hoy, “El otro Nadal” (¿puedo escribirlo así?). Si bien, es todavía arriero con defectos corregibles, no precisamente el mental no. Sus errores no forzados, por citar uno de ellos, son a veces verderones, dado ya su rango principesco.

Contra Federer, en la final, el domingo, estará, ¿derrengado?, Rafa Nadal. Se ha merecido estar en esa final, también,”El Eclosionado”, o sea “El Otro Nadal”. Ha nacido, en fin, para el tenis español, otro Nadal. Y los dos en el Open de Australia, han puesto alto, altísimo, el nombre de España.

Sufrida, azarosa, gozada

Lunes, 24 Noviembre 2008

Ganar es el gran arte de la vida. Y ganar contra pronóstico,el máximo placer de la vida. En Mar de Plata, el pronóstico era netamente favorable a los tenistas argentinos. Lo era por todo esto: por la baja de Nadal,por la pista (diseñada a medida de ellos), por el graderío (bullicioso y desabrido a veces por los insultos) y por el “Plan B” de Emilio Sánchez Vicario, tan temerario.
-Épico todo, pero especialmente épico por Emilio Sánchez Vicario, el capitán Gonzálo Fernández de Córdoba de esta Copa Davis por sus bravas decisiones.
Bravas, s í, señor Santana. Se la jugó con un par muy ovalmente grueso sentando en el banquillo a David Ferrer, herido moralmente por su “partido patoso”, en palabras que honran la sinceridad del alicantino, contra Nalbaldián, y transafiriendo a Fernando Verdasco la enorme responsabilidad de la victoria en el primer partido individual,casi decisivo en un 90 por 100, de la tercera jornada. Qué mal lo pasó Verdasco ante Acasuso. Cómo sufrió. Delataba su cara, sin disimulo, el inmenso agobio que le palpitaba en el corazón, en el cerebro y en el brazo.
-He sufrido,sí,como nunca -ha reconocido.
Y el capitán,tanto como él. O más. Porque Emilio, postergando al número 1 del equipo, David Ferrer,y transifriéndo a Verdasco el tremendo compromiso de la “épica de la victoria” se jugaba el ser héroe o villano para el resto de su vida.
-Hay derrotas,hay penaltis fallados, hay jugadas, que te marcan para siempre -ha declarado en más de una ocasión el gran ex futbolista Gordillo.
Viendo sufrir a Verdasco la memoria me trajo el recuerdo de la película “Match ball”,de Woody Allen. El azar existe. Nadie sabe cómo es, ni qué es, pero existe. Nunca, que yo recuerde,había visto, tan increiblemente encadenados, tantos errores no forzados de un lado y del otro. Que la “pelota del azar”, pensé, caiga del lado de Verdasco, Señor.
-¿Por qué Señor? ¿Qué tiene que ver el Señor con el tenis?
-Si el azar existe,¿por qué no va a existir el Señor?.
Qué final tan sufrida,tan azarosa…tan gozada al final.