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“Rentrée” literaria, premio Planeta

“Rentrée”: cada año, a final de las vacaciones, esta palabra “Entrada”, tiene una importancia vital para los franceses. No sólo significa el regreso de las vacaciones, el regreso a casa, el regreso a la escuela, a los trabajos, también quiere decir que desde el punto de vista literario, de ahí “rentrée” literaria, habrá sorpresas. Aunque desde el año 1994, la escritora belga Amélie Nothomb haya publicado una novela por “rentrée” (por cierto, ya compré la nueva), y las sorpresas residan en más bien los temas de las novelas, ya que los nombres siguen siendo más o menos los mismos.

Ayer pasé por una librería en Trouville, ya estaban algunos títulos en vitrina, la de Amélie Nothomb, titulada Le fait du prince, después otros nombres más o menos recurrentes, como es el de Christine Angot, de la que no hablaré nada, ya Pierre Assouline lo hizo mejor que yo lo haría, en su columna La république de lettres, en Le Monde.

Pero debo decir que la mejor sorpresa, a mí personalmente me la da mi propio editor en Gallimard, publicado por Sabine Wespieser, ¡Jean Mattern escribió una novela! Calladito que se lo tenía. La novela se titula Los baños de Kiraly, y de verdad que para mí ha sido una auténtica sorpresa, me lo contó mi traductor esta mañana, Albert Bensoussan, que también es novelista.

Mientras caminaba hoy por la orilla de la playa recordé aquellos primeros años, en los que conocí a Jean Mattern, y cómo de editor devino de inmediato un gran amigo, y de ese modo sigue siendo amigo y editor. Fue lo que me sucedió, también en España, a raíz de haber recibido en el año 1996 el premio finalista del Planeta.

Hice a un gran amigo, al señor José Manuel Lara, pero también hice otros amigos: el editor Oleguer Sarsanedas, guardo de ellos muy buenos recuerdos. De Ymelda Navajo, con quien podíamos hablar de temas de novelas de forma incesante. Y el trabajo continuó con otros nombres, y con Carlos Revés, y esa gran editora que es Ana d’Atri. Y recuerdo, cómo olvidarlo, cuando mi querida Pilar Rodríguez, en aquel momento se ocupaba de la prensa en Planeta, me presentó a Guillermo Cabrera Infante, fue ella quien tuvo la idea de que Guillermo hiciera el discurso de presentación de mi novela en el almuerzo del hotel Ritz.

El premio Planeta

El premio finalista del Planeta no sólo fue un reconocimiento literario y un apoyo económico, gracias a esa gran cita de las letras, mi vida tomó otro rumbo, y muchas de aquellas personas a las que veía por primera vez hoy siguen siendo mis amigos, y me acompañan con una fidelidad que agradeceré siempre.

El premio Planeta es la “rentrée” literaria más esperada en España, seguramente cambia la vida de miles de lectores, y ese hecho: el de ser leído con deseo y respeto es lo que también hace de la vida de los escritores que la entrada sea de manera definitiva, y que el compromiso imponga un hallazgo imperecedero con la palabra.

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