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Diálogos desatinados.

Fragmento de Ópera Bufa o búfala:

El salón sombrío a causa de los pesados cortinajes luce tapices lujosos, lámparas de cristal, con decenas de diminutos bombillos encendidos. El ministro europeo se reunirá con el ministro isleño. Mientras el primero espera al segundo, da paseítos de un lado a otro, convencido de que ese agrio jugo gástrico que se le atora en la garganta es producto de un trozo del cruasán untado en mantequilla del desayuno que masticó demasiado de prisa. El ministro isleño llega con retraso, adrede, los flashes de las cámaras se disparan cuando ambos hombres estrechan sus manos y sonríen, ensanchando los labios en una mueca precisa, hacia los lentes.

El ministro isleño agradece el gesto de exoneración de pago, o sea hace genuflexiones  ante el ministro europeo, absolutamente apabullado por la gentileza que tuvo éste al haber borrado los millones de déficit de la agenda, obviando de este modo la deuda descomunal que debían discurtir ambos países.

Se ríen un par de veces de los acontecimientos mortalmente banales de este mundo en que vivimos.

-¿Crees que saldrá el negrito presidente de Estados Unidos?

-Ni muerto -responde el isleño.

Al rato, vacilan, se pierden en frases hechas. No se acuerdan de nada de lo que iban a hablar, porque nada de eso es tan importante como sostenerse el uno al otro ante la hambrienta prensa, con un guiño aquí, un susurro allá, que haga pensar que están sosteniendo un diálogo decisivo para la humanidad. El caribeño se permite incluso una bromita, de mal gusto para el anciano ministro y comenta que los periodistas van a sospechar de que el antiguo colonizador ha sido colonizado por el antiguo colonizado, qué dicha, y vuelven a estallar en sendas carcajadas. Aunque el gordito ríe con menos ganas.

-¿Qué tal después de los ciclones? Necesitará más liquidez, seguramente. Tome, tome -le suelta unas monedas de oro-, yo tengo más en mi casa.

-No me habría atrevido a reclamar más, se comenta que están ustedes en una crisis sin retorno -el cincuentón ministro isleño le da vueltas en redondo a los ojos al acariciar el metal dorado-, aunque toda ayudita será bienvenida.

-Sí, España va mal, pero no se preocupe porque pronto irá bien. ¿Y cómo va el anciano Jefe?

-Muy bien, acostado, con su chándal de Adidas, el culo atravesado hacia un lado; y se ha vuelto un tragón. Come como un desalmado. Y hay que cambiarle la bolsita, una tras otra. Y estamos escasos de bolsitas.

-Cosa de viejos. A mí también se me ha abierto el apetito, devoro desproporcionadamente, pero entonces se me revuelven los jugos gástricos; esta mañana, sin ir muy lejos… -no puede seguir hablando porque se le sube un buche ácido al gaznate, y sin más dilación le vomita encima a su homólogo.

Su homólogo, el ministro cincuentón de aquella isla caribeña, recibe el escupitajo de flema amarilla cual condecoración en la solapa.

-Me honra usted con esa prueba amistosa de sus entrañas, amable amigo -en eso de jalar leva es un experto, lo sabe.

Y el otro le lanza una bolsa con más monedas.

-Ya que están escasos de bolsitas, ahí tiene. ¿Tendríamos algo más de qué hablar en este mediodía soleado?

-No creo, nos hemos dicho lo justo y lo necesario. Si desea añadir algo…

-Seguramente nos hemos dicho lo justo y lo necesario, abrace de mi parte al Coma Andante Adidas.

-Seguro, señor ministro.

Abrazos, las cámaras vuelven a tirar flachazos. Se despiden.

“Hubiera podido rellenar más la bolsita con monedas, ¡este morón de Desatinos!” Piensa el ministro caribeño. “¡Y que lo sepan, no habrá cambios, nada de cambios, y los presos que se jodan! Ahora me iré a ver al Rey, que espere, que espere el Rey…”

Cae el telón. El público vomita fervientemente entregado.

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3 respuestas a “Diálogos desatinados.”

  1. DIÁLOGOS DESATINADOS. « Zoé Valdés dice:

    […] 4:36 pm Tags: Política Una versión bufa del encuentro de hoy entre Moratinos y Pérez Roque, en Zoé en el metro. ¡Qué […]

  2. Eufrates del Valle dice:

    Excelente Zoe! Excelente! Sencillamente lo has descrito tal como es. Es la realidad aunque nos parezca bufa… mejor dicho, es nuestra bufa realidad!

  3. Güicho dice:

    Menos viejo el uno y más moreno el otro, y echaban un polvo.

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