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El pregón que asusta.

El viernes di el pregón en la Feria del Libro de Cartagena en España. Me admira ver cómo una fiesta de los libros, cuyo título de esta edición es El Juego de Leer, existe después de 27 años. La alcaldesa, señora Pilar Barreiros tuvo la amabilidad de presentarme, además de que pude comprobar de que realmente es una política que lee, como debiera ser siempre, pero no siempre es lo habitual.

Mi pregón se tituló Sentir los libros, y lo dediqué a los 17 bibliotecarios independientes que desde la Primavera Negra de Cuba del 2003 se hallan en prisión. Estos blibliotecarios lo único que hicieron fue crear en sus casas, con sus medios, bibliotecas independientes de las estatales, donde se podían consultar los libros prohibidos por la dictadura, lo que el régimen consideró de inmediato un delito grave, y los metieron de cabeza en las cárceles, no sin antes confiscar libros y algunas casas, y quemar algunas libros, como no podía ser de otra manera en una dictadura de esa envergadura. Pero Moratinos dice que en Cuba no hay presos por pensar diferente; no, señor Ministro, en Cuba hay presos, por pensar, solamente por eso.

Pero este post es más complejo de lo que esperaba, porque ¿cómo explico yo que después de dar mi pregón, en el que conté cómo sucede la represión y la censura en mi país, cómo es la hazaña de leer en esa isla, en la que leer distinto puede costarte años de cárceles, cómo explico que al final del pregón, la plana de socialistas que estaban sentados en primera fila se levantaron como autómatas y no me dijeron ni mú? Ni siquiera se acercaron para argumentar o discutir mis puntos de vista, mi realidad, que es la de Cuba. Nada, ni mu, la espantada por respuesta.

Y es que lo de la izquierda ya no es una cuestión de ideas, es de sentimientos. Y con las ideas se puede discutir, pero no con los sentimientos. Cuando la ideología se convierte en sentimentalismo barato ya no hay nada que hacer.

Eso lo descubrió Guillermo Cabrera Infante hace muchos años, mientras escuchaba improperios de parte de un sobrecargo en el avión en que viajaba, que le reprochaba, desde luego, que fuese tan anticastrista. Tantos años más tarde, la cosa no ha variado ni un ápice. Asunto de sentimentaloides, más bien. 

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5 respuestas a “El pregón que asusta.”

  1. EL PREGÓN QUE ASUSTA. « Zoé Valdés dice:

    […] Literatura, Política — Zoé Valdés @ 10:17 pm Tags: Literatura, Política Pueden leer en Zoé en el metro, El pregón que […]

  2. Eufrates del Valle dice:

    Bravo, estimada Zoe, por haberle dedicado tu pregon a quienes en Cuba ayudan a que otros puedan leer sin censuras. Es insolito como el gobierno espanol se abraza con la dictadura, con toda la represion que sufre el pueblo cubano desde hace cinco decadas. Tu pregon asusta a aquellos que son complices de la tirania de los hermanos Castro.

  3. Yoana dice:

    Estimada Zoe Valdés, que orgullo siento por ti. Que pena que no lo hayan puesto en la TV (al menos yo no lo he visto) como debería ser, pero que se puede esperar. Esa frase del alcornoque me insultó tanto que escribí yo también sobre ella, pero que lo haga alguien como tu, a quien escuchan aunque sea a disgusto es magnífico. Ellos quieren ser sordos, pero en el fondo ya no tienen nada que defender, y lo saben muy bien, solo persiguen mezquinos intereses económicos, estar allí “antes que los americanos”, pero se cogerán el trasero con la puerta. En fin, que te felicito y te aplaudo, mi admirada compatriota.

  4. Carmen dice:

    Puedo entender su enfado, su molestia y su punto de vista. Es más todos debemos respetarlo, pero usted también debe valorar que su trabajo allí no era para hacer política sino un acto cultural. Con todo respeto Zoé, no cometas el mismo error del gobierno de su país de mezclar todo con política, porque luego pasa lo que pasa. No digo que usted no tenga razón, no vaya mal interpretar mis palabras, pero usted estaba allí para un evento cultural, no político.
    Saludos

  5. zoe-valdes dice:

    Señora Carmen, mi pregón fue cultural y político, de la misma manera que son la entrega de los Premios Goya en España, y las manifestaciones del No a la Guerra. Los escritores tenemos el derecho de hablar de política con nuestra obra, de la misma manera que lo hacen Saramago o Gabriel García Márquez en la entrega del Nobel o en una presentación de un libro en una Feria del libro. Léa mi pregón en http://www.zoevaldes.wordpress.com. Ahora, los políticos que ahí estaban, fueron como políticos, no como escritores, y el trabajo de políticos no lo hicieron, ni siquiera el de seres humanos, o sea, el de despedirse de mí, la escritora invitada, de manera educada. No es usual que conteste en esta blog, no es frecuente, pero lo hago, a ver si me lo permiten.

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