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La evidencia.

Empecé con Obama, ahora me gusta Mc Cain, lo digo sin tapujos. Obama me gustó al principìo, joven, calmado, negro, ya es hora de que en Estados Unidos, país donde hubo tanto racismo, llegue un negro al poder. Me gustaba su familia, es fotogénica; hasta que Michelle, su mujer abrió la boca y dijo aquello de que ahora sí que se sentía orgullosa de su país, o sea, sólo ahora que su marido estaba propuesto para la presidencia, antes no, curioso.

Luego a Obama empezaron a salirle amistades peligrosas, demasiadas. Y aunque me digan que eso sucedió en el pasado, un hombre que se preserva para la política, no hizo nada antes que no le sirva para el futuro. Para colmo, Obama simpatiza con Hugo Chávez, y el temblorcillo se le siente en la voz al referirse a los Castros, ¿temblorcillo de temor o de admiración? El ministro de exteriores, Pérez Roque, confesó en la televisión mexicana que su preferido era Obama, basta media vez que semejante puerco piense eso para opinar lo contrario.

Mc Cain no me gustaba nada. Viejo, estuvo enfermo, atado al partido republicano, no creo que haya hecho demasiado por llevar su imagen a un centro derecha. Su mujer, demasiado estirada, y niña bien; pero cómo le agradezco que no se haya disfrazado de mendiga para guardar las apariencias; porque ya de de falsos mendigos predicantes y hasta cantantes tenemos suficientes. Esos falsos mendigos predicantes y cantantes, algunos más predicantes que cantantes, visten mal, pero están podridos en plata. Pero visten mal para hacer progres, para bajar al nivel del pueblo. ¿No saben que el pueblo siempre ha ambicionado y ambicionará ser rico?

Mc Cain, con el tiempo, se fue mejorando, su discurso sobre la energía me gusta, sobre otras formas de depender de la energía. Ha probado que es un político, un verdadero político, con sentido del humor. Obama es una star, serio, a veces sonríe, lleno de lemas y consignas, y video-clips de artistas de Hollywood, incluidos artistas latinos que no votan en Estados Unidos. Obama es el presidente inspirado por el serial 24 horas. Y aunque detrás haya un político, es una pena que se sitúe siempre detrás de la star.

No es seguro que el senador Obama vaya a cumplir todo lo que promete , pero lo que promete es bonito. Lo que promete Mc Cain en relación a la salud, a la educación, a la guerra es feo, pero igual nos da una sorpresa. Entre la promesa y la sorpresa, ¿por quién votar?

Mi problema es que Obama se me parece en un algo muy cercano a Zapatero, y a este ya no lo puedo ver ni en pintura, por pusilánime y rendido ante la dictadura castrista, por su diálogo de civilizaciones con gente que acaban de reventar a pedradas a una niña de trece años, después de violarla, la acusaban de adúltera sin siquiera haber llegado a ser mujer, sin siquiera haber conocido el amor de un hombre, su único delito, en efecto, era haber nacido con sexo femenino y haber denunciado a sus violadores. Detesto a Zapatero por querer el diálogo con asesinos. Y en eso veo bastante involucrado a Obama, no lo he visto sólo yo, lo ha visto el mundo, el que quiera ignorarlo que se atenga a las consecuencias.

La evidencia es ésa, el peligro de votar por uno o por otro, el futuro en manos de dos personas que ojalán puedan dar de sí lo mejor, cualquiera de ellos que salga elegido. La evidencia es que Estados Unidos siempre ha sido un gran país, envidiado a muerte, odiado a muerte. Y no me extrañaría que Europa deseara lo peor. Incluso he visto a varios alegrarse del hundimiento económico de Estados Unidos, de la misma manera que se frotan las manos de dicha los Castros, los Chávez, y compañía.

Hoy Hugo Chávez ha llamado a Obama “negro”, en el tono de relajo que lo caracteriza, espero que Obama le exija que lo llame senador, o por su nombre, y que archive la palabra para un futuro. En Estados Unidos no usa con frecuencia esa expresión para designar a un ser humano.

La evidencia también es que, en la noche de Brujas, en Estados Unidos, en una casa, colgaron a un maniquí que representaba a Sara Palin, a la que no aguanto, pero me pregunto ¿qué habría pasado si el colgado habría sido el candidato a presidente o a vicepresidente demócrata? También se lo preguntan otros blogueros, como es el caso del blog de Ernesto’s page.

La evidencia es que cualquiera de los dos que salga presidente constituirá un cambio. Yo prefiero a Mc Cain, porque es el que Castro no quiere. Pero añado que los que votan son los que deciden. Yo no voto en Estados Unidos, sólo doy mi opinión, sincera. Lo importante es ir a votar.

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2 respuestas a “La evidencia.”

  1. LA EVIDENCIA. « Zoé Valdés dice:

    […] Archivado en: Política — Zoé Valdés @ 12:56 pm Tags: Política Pueden leer mi columna Zoé en el metro en Ecodiario de El Economista, mis opiniones más claras sobre los dos candidatos […]

  2. Anais dice:

    Ya se veía venir el cambio de opinión,especialmente útil porque el jueves tienes una presentación en Miami.Lo “mejor” es el motivo del cambio a McCain:”porque es el que Castro no quiere”.Aplastante razonamiento.

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