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Archivo de Diciembre, 2008

Un tenor en la carretera

Lunes, 8 Diciembre 2008

Tarde en la noche, Alexander León nos propuso a Ena y a mí dar un paseo por la bohemia miamense. Y bien adentrados en la madrugada, con el iPod a toda mecha cantamos a toda voz; apreciamos los lugares, recovecos, residencias, el mar, por fin, el mar… Mar por doquier, mar en todas partes.

De súbito Alexander se puso a cantar, detrás de la voz de Plácido Domingo, y el dúo envolvió de una resonancia muy especial el aire nocturno. Estudió ópera en Cuba y en Nueva York, cantó en varios teatros junto a Eglise Gutiérrez, pero el 11 de septiembre del 2001 le tocaría uno de los más grandes momentos de su vida, el gran debut. Ya saben lo que sucedió… El horror del terror.

Alexander León no dramatizó demasiado el asunto, porque más grave fueron las vidas perdidas, recogió los cheles y regresó a Miami. Se dijo que un misterio muy grande había decidido que él no cantara, y así lo ha asumido hasta ahora.

Esa noche hizo un friecillo ligero, y la gente sacó sus abrigos y sus botas, la coba de invierno. Alex nos invitó a cenar, y nos reímos del género “humalo”, que diría Cuenca, bebiendo buen vino tinto.

Al fin y al cabo, Álex es un ser de luz, da mucha esperanza verlo trabajar, reirse, enseñarnos su apartamento en la playa, sus libros, sus cuadros, las esculturas, pero sobre todo, da una entrañable felicidad escucharlo cantar en medio de la carretera, a toda velocidad, con el futuro al final del camino.

Árbol navideño con detenciones

Viernes, 5 Diciembre 2008

Mientras monto el árbol navideño recuerdo la navidad cubana después de los Castros, un verdadero dolor de cabeza. Prohibida la navidad, prohibidos los árboles navideños, mi familia la celebraba de todos modos a escondidas, rapiñando aquí y allá lo que pudieran encontrar para poder cenar decentemente. Mi madre inventaba un arbolito pequeño y lo decoraba con retazos de telas con los que hacía lazos, muñecos, y todo tipo de figurita fruto de su imaginación.

Termino de hacer el arbolito y regreso a la computadora, leo en el blog Generación Y que a los blogueros cubanos Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, y Claudia Cadelo, los ha citado el MININT (Ministerio del Interior), para advertirles de que no podrán celebrar un encuentro de bloggers previsto para el sábado próximo. A Yoani la trataron de delincuente, y la previnieron en contra de sus “amistades peligrosas”. Claudia Cadelo ha escrito en su blog Octavo cerco, una crónica muy simpática sobre el asunto, pero siempre desde la resistencia.

Los tiempos han cambiado, la navidad aún no ha sido autorizada, pero los Macetas, nombre que se le da a los nuevos ricos, todos castristas, esos sí pueden festejar por todo lo alto y decorar sus residencias como les de la gana. El miedo de la policía castrista se ha desplazado de un árbol de navidad y una cena con turrones a una reunión de bloggers. Los tiempos han cambiado, seguro; estos bloggers no se esconden, escriben de una manera transparente  sus encontronazos con la dictadura, exponen a diario las persecusiones y represiones a las que se ven sometidos. Ellos sí que no tienen miedo. Mis respetos a todos ellos.

Cincuenta años de dictadura para que el terror de los policías castristas cambie, mínimamente, de una decoración a las palabras en una computadora, que el mundo entero puede leer, menos la mayoría de los ciudadanos en Cuba. Tienen razón de tener miedo, porque con internet se les acabó la impunidad, que lo sepan.

Enrique Patterson: Lo inalterable profundo.

Lunes, 1 Diciembre 2008

Conversar con el ensayista y periodista Enrique Patterson resulta delicioso, hablamos de nuestros hijos, de la familia, de proyectos para el futuro de Cuba, de las ideas que compartimos y de las que no, éstas últimas son bien pocas. Lo había leído ya, pero sólo lo conocí personalmente en el trayecto hacia un programa de televisión, donde compartimos programa con el periodista Oscar Haza en A Mano Limpia. Enrique Patterson es un periodista del programa, especialista en temas cubanos, y de política cubana y americana, su conversación es ecuánime, firme, y sin necesidad de alterarse para convencer a nadie, todo un caballero de la palabra. Aún en las arduas discusiones mantiene un tono inalterable y profundo.

Compartimos animadamente a la ida y a la vuelta del programa. Y en el programa mismo, debo decir, que estuvimos de acuerdo en la mayoría de los puntos, en relación a la situación actual de nuestra isla, en el que tocamos el tema de Raúl Castro, los ciclones devastadores que han sufrido nuestros compatriotas, y los cincuenta años de dictadura.

Hace unos días leí uno de sus artículos en El Nuevo Herald, en donde desenmascara a Pedro Pérez Sarduy, un castrista empedernido que vive en Londres, muy cómodamente, desde hace años, casado con una inglesa. Pero de este señor mejor ni hablar.

Sigamos con Enrique Patterson, me gustaría mucho que algún día alguna editorial española editara un libro de Enrique Patterson, es un hombre culto, un pensador, que tiene mucho que decir, mucho que aportar a la reconstrucción de ese país despedazado.

Antes de separarnos le entregué una carta de invitación para que asistiera a la presentación del libro de Mercedes García Ferrer, Declaro que estoy loca, y del documental Ramón Unzueta de Ricardo Vega, en Unzueta Gallery, en la calle Ocho. Sé que es un hombre muy ocupado, pensé que no podría estar. Allí estuvo, como es habitual en él, inalterable en su silencio. Amigo en su profundidad.