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Cristinita y Michelita (hasta se me olvida cómo se llama la retonta)

Cristinita no tenía un pasado del montón, ella había sido una niña bien montonerita, se casó bien, con un señor muy sartreano, el señor K, que tenía un ojo en el ser y otro en la nada (Guillermo Cabrera Infante dixit). A Cristinita le encantaban las maletas llenas de dinero, si posible; pero tenía la mala manía de perderlas por ahí. Desde niña se hinchó la boca con botox, se repintarrajeó los ojos imitando a una maleva revolcona, y hoy en día el botox se le encarama por la raíz del pelo. Tiene la costumbre de llegar tarde a todas partes, pero ella sólo tiene cita con Castro y con el Rey de España. Sin embargo, con Castro llegó puntual, miratúniña, al rey lo dejó esperando 45 minutos. Y al llegar parecía vestida para ir a bailar la carioca, o que venía de posar como mamboleta.

La Cretinita llega temprano a la recepción el Cadáver en Jefe, aún cuando el Coma Andante fue el primero en apoyar a la dictadura militar argentina. Con el Rey llega tarde, no vaya a ser que el Rey la mande a callar, y le ordene cambiarse de disfraz.

Michelita ayer mató de nuevo a su padre, asesinado bajo la dictadura de Pinochet, pero ayer lo volvió a matar ella misma, es una metáfora, no se asusten, que ya con un parricida en la tele tenemos demasiado. Ella mató a su padrecito cuando volteó la mirada para no querer ver a las Damas de Blanco y a los opositores cubanos al régimen. Y claro, metió la misma muela que la Cretina, que si el bloqueo, bla,bla,bla. ¡Bloqueo, será sonsa: boicot comercial! Esta niña no lee los periódicos. Porque mira, cabeza de chorlito, este año ha sido el año en que Cuba ha comprado más a Estados Unidos en materia de alimentos. Marcelita, yo te creía más lista. Pero sí que lo eres para ponerte para la maldad, has ido a robarle a los cubanos, como todos; en ese evento no has estado sola.

Cristinita y Michelita, son dos boludas. Yo como castigo las mandaría a pasar una noche con la Albóndiga Armengola, que seguro que la camancola sería de las más asquerosas que se haya visto jamás.

Cristinita y Michelita, ustedes son dos representantes de todo lo que no debe hacer una mujer, no ya en política, como ser humano. Y saben qué, ya escribí demasiado de sus huevonadas, ¡vayanse a freír tusa!

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