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Cambios ¿para qué?

Nicolas Sarkozy envió a Jack Lang a Cuba, y algunos días, ayer, después Raúl Castro cambia a sus ministros, o sea, a los que puso Fidel Castro, a los fidelistas y talibanes, a Carlos Lage, a Felipe Pérez Roque, entre otros. ¿Los cambia, los destituye? Nada sabemos, ni sabremos, como es normal en un país subnormal. Ellos se dirán que Jack Lang tiene gafe, seguro que sí. Esa es a la conclusión que le permitirán llegar en su plan pijama.

Raúl Castro hace cambios para ponerle la zancadilla, que no “la jiribilla”, a Barak Obama. De este modo, ya no habrá pretextos para levantar ningún embargo o boicot comercial, o como sea, por parte de los Estados Unidos. Obama se ha quedado de piedra, como se quedaron todos los anteriores presidentes de la gran potencia con la que juegan desde hace 50 años los Castro. Porque esto se ha convertido ahora mismo en un sketch del Teatro Martí entre el galleguibiri pan con tibiri, y el negrito lustrabotas, que así lo llamará el galleguíbiri.

Me pregunto qué interés tienen esos cambios, ninguno. O tal vez, haya pasado algo con Fidel Castro. O sea, se murió, y entonces este otro, el Don Segundo Sombra (perdón al novelista por semejante ofensa), se permite el lujo de situar a los militares, a más militares, como corresponde, en el poder más absoluto.

Entonces, ¿quién se paseaba por Jaimanitas según Hugo Chávez hará dos noches? ¿Fidel, o su fantasma? Probable que sea su fantasma. Mejor así, que sea su fantasma, pero le zumba que ahora tengamos que aguantar a un fantasma extraviado por Jaimanita. Además, ¿por qué Jaimanitas? ¿Qué mal le habrá hecho ese pueblo a la humanidad?

Estas son preguntas típicamente cubanas, las que sólo puede procesar un cerebro gelatinoso, machacado, y rudimentario, un cerebro producto del castrismo.

Raúl Castro hizo cambios para no cambiar nada. Es lógico, es la lógica del castrismo, durante 50 años ha sido siempre así. La variante: Antes era su hermano quien hacía la monería. Ahora es el hermanazo quien realiza la payasada. Y el mundo le ríe la gracia. ¡Ah, cambios, cambios! Exclaman jubilosos. ¡Qué comemierdón es el mundo, caballero! ¿De verdad se lo creerán, o se burlan de nosotros? Mejor que se burlen, perderíamos menos tiempo en el futuro.

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3 respuestas a “Cambios ¿para qué?”

  1. SOBRE LOS CAMBIOS DE CASTRO II. « Zoé Valdés dice:

    […] SOBRE LOS CAMBIOS DE CASTRO II. Archivado en: Política — Zoé Valdés @ 4:21 am Tags: Castrismo Un pequeño texto sobre los cambios que se produjeron ayer a deseo de ordeno y mando de Castro II en EcoDiario, en mi blog de Zoé en el metro. […]

  2. Eufrates del Valle dice:

    El cambio, como lo veo, es este: de una dictadura unipersonal como la de Castro I, el gobierno de Cuba pasa ahora a una dictadura militar, a lo Castro II; no habra escrupulos para sacar los tanques a la calle en caso de una revuelta del pueblo.

  3. A dice:

    De acuerdo con el comentario anterior. No es más que una dictadura militar para afianzar un poder tambaleante. Si antes no tenía esperanzas, ahora he borrado esa palabra de mi diccionario. Mi pobre país cada día se queda con menos alternativas de solución.

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