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Lavado de cerebro, lavado de estómago

Ayer puse los canales Free de televisión, son más baratos que Numericable, y dejé a estos para irme con los otros, oh, bendita elección del capitalismo, me dije. Sin embargo, Free trae incluído el canal Telesur, invención de esa cabeza “portentosa” que es la de Hugo Chávez. Estuve viendo casi toda la noche Telesur, pura bazofia comunista. Todos actos políticos, información dirigida, al final siempre le tiran a los yanquis, que por supuesto, viven en el peor país del mundo.

¿Cuál es el mejor país del mundo para Telesur? Por supuesto, Cuba, y muy de segundón, Venezuela. A salto de patio vi una cosa sobre Casa de Américas, la institución cultural castrista desde donde han salido premiados valiosos escritores, otros inventados, y unas cuantas guerrillas organizadas. Se acordarán del Premio Sahara de poesía, siempre queda desierto.

Allí se había congregado un burujón de viejos en honor de Roberto Fernández Retamar, intelectual cubano, que la última vez que lo vi andaba con las patas de los espejuelos pegadas con un trozo de esparadrapo en el mismo centro de la nariz, con la libreta de racionamiento sobresaliéndole del bolsillo de la guayabera, y compraba -junto conmingo- unas Mc Castro del mercado negro, en la misma puerta de la Óptica donde nos habían negado el derecho a arreglarnos las gafas (como se dice en España) ya que todo era en dólares y para extranjeros. El vendedor ambulante que nos vendía las sospechosas Mc Castro (una versión isleña de los Mc Donalds), nos abrió las tapas del pan para mostrarnos que era carne de verdad, y no frazada de piso, ni carne de rata, de ni de caguama, en el mejor de los casos. Era carne de verdad, igual de alguna morgue cercana, porque parecía un tumor estirpado, estaba prieta, verdosa por los lados, y coagulada en un cuajarón de grasa rancia. Pero eso fue en los aciagos años noventa. Compramos y comimos gustosos las Mac Castros y nos despedimos. Nunca más volví a ver a Fernández Retamar, menos mal.

Ahora es un anciano enclenque, viva estampa de un Quijote hambreado. Detrás de él los antiguos jóvenes escritores cubanos mostraban sus risas desdentadas, peinan canas o les brilla el intelecto cual bola de billar. El más joven era Miguel Barnet, le seguía Eusebio Leal, siempre con ese verbo encendido.

La retahila de ancianos en Casa de Américas me dio la medida de que la juventud de ese país se encuentra en otra parte, en el exilio o dentro, pero en ruptura total con el sistema. Hablo de los que valen, no de los que se venden por viajes. Viajar no es malo, yo lo hice. Lo peor es cuando te lo pagan ellos, y además te sientes en deuda, entonces sin que nadie te lo pregunte, empiezas a echar pestes de los colegas exiliados. Eso es lo cabrón.

Bien, apagué Telesur convencida de que la televisión del Mico Mandante es una réplica de la televisión castrista, puro lavado de cerebro. Entonces me levanté directo a hacerme un lavado de estómago. En estos casos, es lo más recomendado.

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6 respuestas a “Lavado de cerebro, lavado de estómago”

  1. Lavado de cerebro, lavado de estómago. « Zoé Valdés dice:

    […] Lavado de cerebro, lavado de estómago. 2009 Abril 30 tags: Telesur by Zoé Valdés Sobre el canal Telesur del Mico Mandante, en Zoé en el metro. […]

  2. Eufrates del Valle dice:

    Como pudiste….? Bueno, por eso fuiste a lo del lavado de estomago.

  3. Endido Edgard dice:

    Raul dice que solo puede “hacer gestos afeminados” a EE:UU.

  4. Güicho dice:

    Estoica noche, Zoé, pero valió la pena por la descripción de esa juvenil intelectualidad castrista.

  5. ELEWA dice:

    ¡Pobre Cuba!…… Gracias por algunos de sus escritos.

  6. Isa dice:

    La verdad es que TELESUR no lo ve ni el MICO ni el COMA , tal vez a Evo le resulte interesante , despues de una mazcadita de coca de las habituales.

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