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La cena locuaz

Acepto la invitación a una cena en uno de los mejores restaurantes parisinos, en una esquina cercana a Champs-Elysées, es un restaurante de comida árabe, excelente, pero singularmente un amigo de su dueño prefiere que no de el nombre. El amigo me comenta que no lo haga porque entonces se buscará la enemistad de otros comensales. Curioso, yo creía que vivía en un país libre. Prefiere, añade, que no hablen de él en la prensa.

La cena es perfecta, platos libaneses exquisitos, que el anfitrión nos comenta como si nos contara una novela, o se deleitara describiéndonos una escena de su película predilecta. No sé por qué la escena-cena me recuerda a esos filmes viejos de Hollywood donde, de pronto, alguien en la cocina destila un fatal veneno en una copa. Se lo comento al anfitrión y me asegura:

-No te preocupes, yo no te voy a envenenar -ríe con una carcajada desconcertante.

Le respondo al instante:

-No me inquieto, chériantes de venir fui a ver a mi abogado, y en caso de que algo me ocurriera mi familia heredaría tu restaurante, como mínimo.

Todos ríen, pero el chiste que yo misma hice, me deja un sabor amargo. La miserabilidad de la gente es ilimitada, la envidia, el desasosiego que eso provoca, infinitos. Viven pendientes del mal, el bien no existe para ellos. Y a todo lo que aspiran es a hacer daño.

Alguien intenta remover la conversación hacia los laberintos de una traición, y le ruego que se calle, que hablemos de arte, de literatura, que hagamos honor a la cena con poemas o melodías que nos recuerden la civilización de donde venimos, lo otro sería convocar a la barbarie, a rateros de a tres por quilo, a viejas damas indignas, pretenciosas hasta la muerte.

La cena, entonces, fue muy locuaz, y los alimentos y el vino hicieron su efecto bienhechor. No hay nada como ser ingenuos ante la maldad. Pero no tanto, sin exagerar, siempre alertas…

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2 respuestas a “La cena locuaz”

  1. El Sefardito dice:

    Joder, tia, con ese presentimiento pudo tener una digestion como Dios manda?

  2. zoe-valdes dice:

    La cena fue deliciosa, sí que la tuve.

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