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El Trapecio

Estoy a punto de caerme de un sueño. Ando vestida con un leotard negro, llevo un sombrero puntiagudo en la cabeza, tres bolas de estambre pegadas al mismo. Acabo de cumplir diez años y mi abuela me ha llevado al circo. No para ver a los payasos, no, ella quiere que yo sea payaso, ella ansía que me convierta en un payaso de los que además hacen trapecio.

El hombre, bajito, de bigotes finos, calvo y regordete, estudió mi cuerpo, tomó mi mano y me dio varias vueltas, asintió silencioso, me aceptó. Ordenó que me vistieran; me subieron al trapecio, y otro hombre fornido empezó a balancearme tomada de las muñecas, hacia el vacío.

Y por fin me soltó una primera vez, entonces fui a dar contra un sueño. Mi cabeza golpeó la punta del sueño, de ahí fui resbalando y cayendo, y aún no he parado de caer.

Mientras esto ocurría, en Aquella Isla, empezaron las operaciones militares, ahora que todo el planeta aboga por la paz. Ahora que parecía que el presidente norteamericano iba a ofrecernos la rama de olivo de la paloma blanca. ¡Qué bonito!

¿Ven? A veces soy una niña buena, me comporto como una estúpida muñeca vacía.

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2 respuestas a “El Trapecio”

  1. LIBORIO dice:

    Una risa semejante al choque de finas copas en un brindis, carcajada espontánea, provocadora y fulminante, es la mejor respuesta a una ‘pesadilla’.

    Una ‘muñeca’ de fina porcelana, de ‘coleccionista’, como una auténtica joya artística, jamás puede ser ‘estúpida’ ni estar ‘vacía’. Lleva el sello de su Creador y se distingue de las demás ‘muñecas adocenadas’ de los ‘bazares de baratijas’.

    Escampará, Zoé, y donde quiera que nos encontremos, veremos los resultados. Los campos anegados en sangre y lágrimas retoñarán el verdor y la esplendente floración. La feracidad de la tierra así ‘regada’, rielará lunas y soles sobre el horizonte. Todo llegará. La Libertad y la Paz se habrán consumado, y tu sueño acunará dulcemente los tiempos de pasados insomnios y desvelos. Descansaremos con la conciencia tranquila y la satisfacción de la sensatez.

  2. zoe-valdes dice:

    Gracias, querido Liborio.

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