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Viaje a Delibes

Me bajé del tren en la terminal de Rennes, durante el viaje iba leyendo Cuerpos Divinos, la novela recién editada de Guillermo Cabrera Infante. Llovía finito, hacía frío, la grisura lo invadía todo.

Monsieur Serge Bouvier me condujo, en automóvil, hacia Coglès, quien iba al timón es Sophie, bibliotecaria; el vehículo recorrió paisajes austeros, aunque hermosos, de la Francia Profunda. Y no sé por qué razón, misterios de la vida quizás, laberintos de la mente humana tal vez, recordé una conversación con otro escritor cubano, hace unos veinte años atrás, mientras andábamos por esos mismos parajes, sobre Miguel Delibes.

El señor Bouvier me preguntó sobre Cuba, sobre la conferencia que daré esta noche; entonces regresé a la actualidad, pero sin que se me opacara del todo el recuerdo de aquella conversación, en la que el escritor cubano me hizo leer a Miguel Delibes, con sus recuentos apasionados de la obra del escritor.

Empecé en aquel entonces, con 23 años, mi viaje hacia Delibes, ese inmenso escritor con apellido de continente. ¿No les suena Delibes a continente? Y ha sido sin duda uno de mis más bellos y largos viajes, apacibles, serenos. El viaje de cada novela, cada tramo de espesura, de una realidad contada con la valentía que proviene de lo hondo, del alma, de la melancolía.

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7 respuestas a “Viaje a Delibes”

  1. Rasmussen dice:

    Por fin nos ponemos de acuerdo en algo, Zoe. Nuestra admiración por Delibes como escritor. Aunque dudo que hubieras escrito esto si supieses que tanto Miguel como su familia conocida, son admiradores de la revolución cubana.

  2. Saulo en la Guagua dice:

    De todos los escritores que aparecen en este artículo, efectivamente, el único que merece ese calificativo es Miguel Delibes.

  3. zoe-valdes dice:

    Admiradores de la dictadura castrsita, o de la revolución cubana. Porque, mire usted, admiradores de la revolución cubana, así como revolucionarios cubanos, que estuvieron en la cárcel por culpa del castrismo, desengañados, y asqueados, hay muchos. Empezando por Hubert Matos y Mario Vargas Llosa. Tiene usted razón, en el caso que Delibes fuera admirador de la dictadura castrista, entonces no habría escrito esto, pero no habría escrito nada, con callarme me hubiera bastado. Usted, sin embargo, no se calla y firma con seudónimo, o sea le falta el respeto doblemente a Delibes, haciéndolo admirador, sin que él pueda replicar ya, de una criminal dictadura que dura 51 años. ¡Qué pena para usted!

  4. pepe dice:

    Tu ZV , hablando de admiradores .Que ironia la tuya .Sobrepasasre esos limites , fuiste funcionaria castrista y tu psicologia del ” trapo sucio ” te persigue como el cinismo y la mala memoria .Uses el detergente que uses , tu ropa siempre empercudida luciras .Techo de vidrio en Paris .

  5. pepe dice:

    Te actualizo .

    http://www.lajiribilla.cu/2010/n462_03/462_30.html

  6. pepe dice:

    No des pie con bola , sudas castrismo .Pablito apuesta por cambios ( PERO ) con los Castros .

    http://www.youtube.com/watch_popup?v=7_CMvMTqRcA

  7. zoe-valdes dice:

    Señor pepe, le han informado mal o es usted quien desea informar mal a los lectores de El Economista y de EcoDiario. Nunca fui militante comunista ni de la juventud ni de adulta. Trabajé 5 años en la UNESCO, acompañando a mi primer esposo, el escritor Manuel Pereira, quien fue enviado con el equipo de Alfredo Guevara, tronado, o sea alejado de Cuba y de la cultura cubana, por Fidel Castro, a raíz de la película Cecilia Valdés, que Castro repudió en compañía del dominicano Bosch y de Gabriel García Márquez. En aquel momento yo estudiaba en la universidad, después de haber sido expulsada en la segunda cacería de brujas de la misma, hice todos mis exámenes, y pude entrar de nuevo, luego de dos años de separación de los estudios, a la facultad de Filología.
    Mi trabajo cxonsistía en recortar las noticias de los periódicos que hablaban de Cuba, a eso ellos le llamaban Documentalista Cultural, ganaba el equivalente en francos de 65 dólares mensuales.
    También limpiaba la casa del embajador, y todo lo que a él se le ocurriera. Le puedo asegurar que guardo recuerdos muy jugosos -esos sí- de aquella época.
    Luego trabajé cuatro años en la Revista Cine Cubano, por contrata, hice cuatro números, una revista por año, de las que nadie puede decir que son de corte castrista, todo lo contrario.
    Es todo lo que trabajé en el castrismo, sin más. Me exilé con 35 años, a la misma edad en la que se exiló Guillermo Cabrera Infante, por poner un ejemplo que me es cercano y querido, él también trabajó para el castrismo, y fue diplomático en Bruselas. No he sido la única, otros lo fueron, haga una lista para que usted vea. Y ya me dirá.
    Nunca fui militar, ni participé en ninguna guerra, ni maté ni chivatée a nadie. Usted, que no firma con su verdadero nombre, debería registrarse.
    En cuanto a mi librería y a mi productora de cine, la hice con el dinero de mi trabajo, con mi esfuerzo y el de mi esposo. Mi blog, por el contrario, no se vende. Lo que yo invierto en mi librería y en mi productora, muchas veces no lo recojo de vuelta, son más bien pérdidas que ganancias, y si ha visto el trabajo que hemos hecho, ya me dirá si se puede3 comparar un blog de pegar y cortar con una casa editora y una productora.
    En cuanto a lo de ballena asesina, el mote que usted usa aquí, eso lo veremos en los tribunales, si es que EcoDiario no retira antes el insulto.
    Pablito Milanés no me interesa para nada, sólo lo cité como ejemplo de lo que puede hacer alguien que ha mamado en grande de la teta del castrismo, ese sí. Sin embargo, revise la relación de Ernesto Hernández Busto con Pablo Milanés, que encontrará sorpresas gratas.
    Por otro lado, funcionario castrista ha sido todo el que ha trabajado en Cuba. Yo sólo trabajé cuatro años, y para una revista cultural.

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