Blogs

Trayecto al coraje

Bajé al metro, me introduje en el vagón, dirección Bastille; me hallaba lejos de casa, había acabado de almorzar en un restaurante suburbano, y no bien me acomodé en el asiento del vagón me adormilé. Hundida en esa semivigilia soñé con La Habana, mejor, soñé con unas mujeres, vestidas de blanco, con gladiolos en las manos, que avanzaban por una calle desconchada, rodeadas de la masa vociferante, que las agredía, que gritaban en su contra, las empujaban, las golpeaban…

El vagón se detuvo en la Gare du Nord, me desperté, había soñado con unas imágenes que acababa de ver, en internet, la crápula castrista enardecida persiguiendo a las Damas de Blanco, mujeres valientes, pacíficas, firmes en su propósito: la libertad de sus familiares; la crápula de siempre, la estupidez, la barbarie. Recuerdo, a mi pesar, los rostros de la dictadura; lo peor es que dentro de poco tiempo, esos mismos rostros los veremos probablemente en los programas televisivos de Miami, declarando que ellos se pusieron de parte del horror, que ellos persiguieron, golpearon, y todo lo demás, porque estaban obligados. ¿Obligados? Más bien, pagados.

El tren echa a andar, pienso en Reina Luisa Tamayo Danger, en Laura Pollán, en Alida Viso, en las demás mujeres vestidas de blanco. Y así, a semejante velocidad de pensamiento, de infinitud, puedo imaginar que emprendo un trayecto definitivo hacia ellas, hacia La Habana, que las encuentro, que nos unimos, en otro paseo, hacia la iglesia de La Merced, y allí, reunidas, nos enteramos de que, por fin, la libertad ha sido posible. De que no sólo sus familiares han sido liberados, de que Cuba entera ya es libre.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google

Tags: , ,

Una respuesta a “Trayecto al coraje”

  1. LIBORIO dice:

    ¡Qué hermoso final para un sueño! ¡Ojalá y se haga realidad!

Deja tu comentario