Blogs

Atardeceres

Miami es una ciudad de grandes contrastes, puede que un nubarrón empañe el cielo, y de súbito, en menos de dos segundos, el cielo se despeja, y aparece un sol radiante, del sol radiante podemos pasar también al sol achicharrante, con igual rapidez.

Yo no las tenía todas con Miami, había empezado a detestar la ciudad, porque además de que no podía caminarla, aquí todo se hace en automóvil, el metro es un desastre, y los buses son peores. Pero empecé a reconciliarme con Miami cuando, sentada en una terraza, mientras pensaba en lo que ha ocurrido en Japón en las últimas semanas, y lo que está aconteciendo en el mundo, pude disfrutar de uno de los atardeceres más hermosos de mi vida. Lo retuve en la retina, apretando los párpados, creyendo que no volvería a ver uno igual. Fallo mío. Al día siguiente tuve otro atardecer todavía más bello que el anterior, y así ha sido, atardecer tras atardecer, la hermosura no deja de sorprenderme.

De vez en cuando, en medio de los contrastes de esta ciudad, y de los horrores del mundo, hay que detener la maquinaria, y ponernos a contemplar atardeceres. Toda la respuesta de la vida está en ellos, en su misterio, en el dibujo perdurable que dejan en nuestros recuerdos.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google

Tags: ,

Deja tu comentario