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El circo cubano

“Créame, todo es un circo”, confesaba una velada Marlene Dietrich hacia el final de su vida, recluída en su apartamento de la rue Montaigne en París, a un periodista. Y desde luego que tenía toda la razón, el mundo es un circo, pero Cuba lo es todavía más.

Ayer 13 de agosto fue la fecha escogida por una parejita de enamorados para casarse. Ellos son Wendy Iriepa, que se declara “patriota y revolucionaria”, y él es Ignacio Estrada, dice que gay, aunque ha tenido relaciones con mujeres, de ahí que le guste Wendy, porque es transexual operada, además Ignacio es disidente, y seropositivo.

Wendy Iriepa trabajaba con Mariela Castro, la hijaza de Raúl Castro, en el Cenesex, que es invento de estudios sexuales creado y dirigido por la Castro, para estudiar y aceptar a homosexuales castristas, los otros no tienen cabida. Es la razón por la que expulsaron -aunque ella niega de que haya sido expulsada, pues aclara que ella misma se largó- a Iriepa cuando se enamoró en menos de tres meses de Ignacio Estrada, también gay, pero disidente.

La parejita de enamorados, se casó ayer, en lo que la prensa ha querido calificar de boda gay, cuando en verdad no lo es, porque Wendy aparece como mujer en su carnet de identidad, e Ignacio, como él mismo ha dicho, es bisexual. Veremos a ver si a partir de ahora, dos hombres, o dos mujeres, podrá presentarse en un juzgado y casarse por lo civil, de manera normal, sin que se les reprima por su condición de homosexuales reales. En un país donde existieron los campos de concentración para homosexuales, religiosos, y artistas, las UMAP, creadas por los mismos Castro, todavía la herida está muy abierta, y la mayoría de las víctimas viven y no han podido ser considerados que han sido retribuídos emocional ni socialmente por el daño que les hicieron, resulta cuando menos una falta de respeto que este tipo de ceremonia como la que se celebró ayer, apadrinada por la bloguera Yoani Sánchez, quien tuiteó minuto a minuto la boda como en los peores espectáculos del corazón sea tomada como desagravio por parte de la sociedad castrista a los homosexuales y a los cubanos.

Para colmo, la boda fue celebrada en esa fecha, el 13 de agosto, porque se trata del día del cumpleaños de Fidel Castro, y ese fue el “regalo” que ellos decidieron hacerle al dictador. Me pregunto si eso habría sucedido de tal modo en la Alemania Nazi, o en el Chile Pinochetista.

Paralelamente artistas latinoamericanos y cubanos decidieron celebrarle el cumpleaños real al tirano la víspera en el teatro Karl Marx, el antiguo teatro Blanquita, donde Silvio Rodríguez proclamó que Fidel Castro era el padre de la patria, olvidando que ya hay un padre de la patria, que es Carlos Manuel de Céspedes, en un acto de guataconería pavorosa.

En cuanto al último número que se vio en la isla ayer, creo que ha sido el más acertado, el más sincero, puesto que fue el concurso circense de payasos, también en el Karl Marx. ¿Delirante? No, abismalmente vergonzoso.

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