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El cuento del rigor

Ah, ya salieron los castristas tapiñados con el cuento de siempre, el del rigor. Cada vez que les escribo algo que les duele salen con la misma cantaleta de que yo no tengo rigor. Llevan años, qué digo, décadas, insultándome, calumniándome, e intentando desacreditarme con lo del rigor, y con lo otro de que si soy pornógrafa. El caso es que mientras ellos redactan artículejos catedráticos (firmados por gentuza de tercera categoría) yo sigo escribiendo mis libros y publicándolos, traducidos inclusive. Y ellos babeándose en su veneno del rigor.

Verdaderamente a mí el rigor me importa una mierda. Yo tengo ideas buenísimas y las escribo, me salen como agua de un manantial, y claro, con eso no pueden. Mi poesía y mis novelas están ahí, editadas. Y mi rigor, en el que yo creo, es pasarme noches en vela, escribiendo, revisando, sin que me ayude nadie, sin correctores que más bien serían envidiosos censores. Soy un espíritu libre. Entérense de una buena vez. Hace algún tiempo alguien quiso coger en falta a Esther Tusquets debido a unos errores en una de sus novelas. Ella respondió lo siguiente: “Yo no cuento la historia, yo soy la historia cuando escribo. No me preocupo por los gazapos históricos, de eso se ocuparán los exégetas. No soy exégeta, soy escritora.” Lo suscribo. Súmenle a eso que suelo ser muy pornógrafa, todo lo más que puedo.

No les basta que mi trabajo salte a la vista, que mi esfuerzo diario y constante está ahí, en mis libros y en mi blog, en varios blogs; ellos siguen tratando de echar paletadas de basura. ¿Pero no se dan cuenta que ellos son la basura misma? Que lo único que muestran, que lo que tienen para enseñar es a un poetastro cheo, marica de alma, pendejón, y para colmo juguetón con el castrismo. Y todavía piden rigor. Debieran tener más rigor y vergüenza al escogerse entre ellos mismos.

Ya vuelven otra vez, repetitivos que son, con el viejo y tan gastado truco de que no tengo rigor. Por lo visto les dolió otro artículo que hice. No saben cuánto lo disfruto. No tienen ni puta idea de lo bien qué duermo cuando sé que les hice daño, que los herí, que los he ido desenmascarando. Duermo de maravilla. Y ahí dale que dale otra vez… Siempre la misma cantilena, no cambian, no se salen del guión, no tienen iniciativas, ni inventivas. Y ni siquiera admiten que la literatura puede con todo, contra todo. Porque ignoran lo que es la literatura, y menosprecian lo que significa el arte.

Como que nunca esperé, ni espero, ni esperaré jamás que me defienda nadie, lo voy a hacer yo misma, como siempre hice. Ya lo del rigor de ustedes, pedazos de chorlitos, aburre. Ya cansa. Y de nada vale que me tiren desde un periodicucho diz que importante manejado por tarrúas millonarias y donde garabatean sus papeluchos las hijas de los papás, las hijas de putos cabezas de cajones castristas, como me señala un amigo, porque aunque eso hagan, yo sigo y seguiré replicando desde mi blog, o desde mis blogs. Sépanlo, no me callaré nevermore, ay, Poe, gracias, tú ahí, para acompañarme eternamente.

Debieran agradecerme por cierto, y ya son una larga lista los que debieran hacerlo, todos aquellos que han conseguido trabajo gracias a mí en esos periodicuchos. Porque aquellos que se propongan para criticarme y reprobarme cada cinco minutos lo del rigor enseguida serán contratados, al punto, por el misionero o la misionera castrista de turno. Así que impriman una foto mía, colóquenla en el pedestal que me corresponde, y enciendan una vela, ah, y ya saben, no menos de tres rezos diarios. Que conmigo se les apareció la virgen.

Ah, lo del rigor, yo quisiera saber qué han escrito, qué obras tienen, dónde han sido publicados y traducidos los que exigen rigor con sus caras de mojones tiesos. Pero sobre todo, ¿cuánto llevan trabajando, qué han hecho? Que se miren en un espejo, que se midan con una vara, y noten por una puta vez dónde están ellos y dónde estoy yo.

Fin de la historia, con rigor o sin rigor, pero a mucha honra.

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6 respuestas a “El cuento del rigor”

  1. El cuento del rigor. | Blog de Zoé Valdés dice:

    […] Mi blog en El Economista. […]

  2. gilberto dice:

    JAJAJAJA ……caras de mojones tiesos,….buena calificacion para esos morones extraterrestres !!….

  3. jose antonio jimenez dice:

    el rigor eran las etapas del plan de reeducacion despues que se termina el presidio de isla de pinos, era un rigor de sangre, la revolucion es esto un vomito de sangre, y rigor sera el del pueblo cuando despierte y se de cuenta de la realidad.que se preparen para ese juicio, de rigor del pueblo esclavo,una vez liberado.

  4. Paloma dice:

    Zoe,tu como siempre,con el machete en la mano.Asi se hace cortando la mala yerba del camino.A los comunistas,todo pero todo les apesta,hasta el aire que respiran.Saludos y sigue como siempre que tu eres guerrera firme.

  5. alexluyano dice:

    zoe me encanta lo que escribes no sabia que tanias un blog te leo desde cuba que escondido llegaban a mis manos tus libros que quemaban, eres la voz de mi generacion la que se resingo en la escuela al campo y perdio el culo en los circulos de estudio , besos te deseo lo mejor

  6. rogelio martinez dice:

    Fabuloso Zoe, el poder desenmascararlos con tu pluma es un privilegio. El rigor es con el llevan al pueblo esclavo por 53 anos, a patas por culo!

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