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Archivo de la categoría ‘Historia’

Ars Magazine homenajea a Guillermo Cabrera Infante

Domingo, 12 Junio 2011

Sólo bastaba tomar el tren en dirección a Londres para encontrarse con Miriam Gómez y Guillermo Cabrera Infante. Entrar en su casa era volver a entrar en Cuba, en la Cuba de verdad, no en lo que la han convertido los dictadores.

Miriam Gómez nos iba a buscar al metro, y alegremente arrastrábamos las valijas hacia el hotel más cercano a ellos. Lo que nos interesaba era verlos, volver a la Cuba de ellos, y ver Londres a través de su prisma.

Nos reíamos mucho, caminábamos uno junto al otro. Miriam Gómez con Ricardo, yo junto a Guillermo, Luna iba de la mano de uno de nosotros, alternativamente. Almorzábamos chino, cenábamos indio, al día siguiente japonés, más tarde iraní. Y seguíamos riéndonos con las boutades de Guillermo.

Ars Magazine ha querido recordar la obra de Guillermo Cabrera Infante, su inmensa generosidad, aquellos paseos, y homenajea al gran escritor cubano, a través de Miriam Gómez, de sus recuerdos, y de autores que fueron sus amigos, que lo quisieron porque amaron primero su literatura.

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Jorge Semprún en la memoria

Mircoles, 8 Junio 2011

La primera vez que oi hablar de él fue a través de un castrista, en Cuba, que decía que Semprún los había traicionado, que había traicionado a la revolución de Castro. Me reí. Por dentro, claro está. Que fuera Ministro de Cultura de Felipe González cayó muy mal en La Habana, dado que a través de los ministerios de Cultura a Cuba le entra ayuda (alimento para los castristas, por supuesto) por un tubo y siete llaves.

Lo leí en cuanto llegué a Francia, busqué sus libros en la Librería Española de la rue de Seine. Es una escritura salvada desde el olvido por el olvido. Cuando se ha vivido el horror lo primero es querer olvidar el horror, luego, de ese mismo olvido emerge la memoria. El mismo Semprún lo explicaba muy bien.

Coincidimos en varias actividades literarias y políticas en París. Era un hombre bastante callado, exquisito al hablar, y tajante en cuanto al castrismo. Participó en cuanto pudo por la libertad de los presos políticos en Cuba, desde aquella época del Hotel Lutétia junto a Yves Montand y otras personalidades de la cultura francesa e internacional, que habían demandado y exigido durante años la liberación de estos presos, hasta los presos de la Primavera Negra del 2003. Con él y con otras personalidades reclamamos su libertad en el Teatro Rond Point de París, y viajamos juntos a Estraburgo para hacerlo también.

En Estrasburgo tuve la suerte de pasear de noche junto a él por la hermosa Plaza y por los alrededores de la Catedral, hablamos de dictaduras, de política, pero sobre todo de literatura, y de los artículos que tanto apreciaba yo de su hermano Carlos Semprún Maura.

Cenamos en varias ocasiones en la casa del matrimonio Dominique y Marie-Laure de Villepin. Nunca evitó el tema de Cuba, y siempre de parte de nosotros, de los demócratas cubanos, de los perseguidos políticos.

Que descanse en paz un hombre justo.

James Lord, ¿amante de Picasso?

Lunes, 6 Junio 2011

Recién apenas me enteré de que James Lord había fallecido. Tuve el inmenso placer de conocerlo, de visitarlo en su casa, cuando lo fui a entrevistar en ocasión de mis investigaciones sobre Dora Maar y Picasso. Jamés Lord fue un joven soldado norteamericano que se alistó con el pretexto de participar en la 2da Guerra Mundial, pero su único objetivo era viajar a Francia y conocer a Pablo Picasso. Su veneración por Picasso procedía primero de la obra del pintor, y después, en la medida que lo conoció se fue enamorando del hombre, como él mismo confesó en varias entrevistas.

James Lord era homosexual, y pretendía que Picasso hiciera varios retratos de él, así fue. Sin embargo, su mejor retrato fue dibujado por Alberto Giacometti. Jaime Sabartés, el secretario del genio, le abrió la puerta a regañadientes, como siempre hacía, pero al ver que se trataba de un soldado norteamericano herido, lo dejó pasar admirado. La herida de Lord era falsa, fingió como que cojeaba precisamente para inspirar lástima y ser mejor recibido.

Picasso se ponía a pintar y él se recostaba en unos cojines, junto al perro, a verlo crear, allí quedaba dormido, con el torso desnudo, y a veces se hacía también el dormido para que el genio lo contemplara. Dora Maar entró en la primera ocasión en la que se vieron y no le disgustó aquel joven desmadejado, bello y atento a la obra como si se tratara de la obra de Dios. Y eso era Picasso para ellos: Dios.

Los encuentros se produjeron en 7 quai de Grands-Augustins, donde Picasso pintó Guernica y Dora Maar hizo el primer reportaje fotográfico de una obra de arte que existió en el mundo.

James Lord me confesó que había amado a Picasso, pero también a Dora Maar. Esa historia está escrita en su libro Dora y Picasso, que les recomiendo. Pablo Picasso, sin embargo, sintió atracción por el joven, al punto que en varias ocasiones aprovechó algunos descuidos y lo besó en los labios.

Que en paz descanse James Lord, aunque ya haya pasado tiempo.

Me voy riendo sola

Martes, 24 Mayo 2011

Me voy riendo sola, que no a solas, en el metro, rodeada de gente. Una señora, visiblemente molesta, me increpa: “Stop!”. Señora, le digo, ¿es usted un automóvil, me ve cara de automóvil a mí? La mujer más bien posee una de esas quijadas de camión, desarrolladas de tanto apretar las muelas por culpa de la mala leche, agria y cortada, que se les acumula en el cerebro. Ahora me río a carcajadas, y parece que los demás me han leído el pensamiento, que también ríen. “Es saludable reírse”, comenta una monja, que parece salida de una película de Almodóvar.

El orígen de mi primera risa es la frase que se atrevió a escribir Fidel Castro en sus “reflexiones” sobre los “indignados” en la Puerta del Sol, se preguntaba si entonces la OTAN bombardearía España, en evidente comparación con la Plaza Tahrir, pero sobre todo con Libia. No, La OTAN, como habrá visto Chacumbele I no bombardeó ni bombardeará España, porque en este país existe la democracia, más que demostrada con las votaciones de sus ciudadanos que acabaron con el PSOE y su pésima gestión, y le dieron su apoyo al PP.

Pero sobre todo me reía, porque estaba recordando cuando Roberto Martín Pérez, en el libro ¡25,448, No! de Rafael Cerrato, cuenta que Castro I le lamió las botas a Salas Cañizares, uno de los jefes grandes de la policía de Batista, no sólo le lamió las botas, lloró encima de ellas, y le rogaba, no, Salitas, por favor, no me pegues, ay Salitas… Así mismo, como el pendejón que siempre ha sido. Harto es conocido que Castro I no tiró un tiro jamás y no participó en ninguna guerra, escondido detrás de Celia Sánchez Manduley, enviaba a la tropa delante.

Pero la imagen más cómica es cuando Martín Pérez (padre) le aplaudía la cara a galletazo limpio, y Fidelita Castrada lloraba a moco tendido, mientras rogaba que lo dejara en paz, hasta que huyó como el ganso tonto que siempre ha sido.

De eso me reía yo, agarrada del tubo del metro, cuando a la Madame de quijá de locomotora le molestó mi risa. Cuando me bajé del metro dejé a todos los pasajeros riéndose a mandíbula batiente, ella sólo esbozó un gesto con la comisura de los labios, pero estoy casi segura que cinco segundos más tarde estaría doblada en dos, y no precisamente del dolor.

50 años de Bahía de Cochinos

Viernes, 15 Abril 2011

Como cualquier persona siempre he sentido mucha curiosidad por el pasado, no sólo por el pasado de Cuba, por cualquier pasado de cualquier parte del mundo; es decir, por la historia. Pero también he afirmado anteriormente que no me interesa para nada la historia con el afán de apropiarme de fechas, datos precisos, y demás; me fascina –en tanto que novelista- el lado sentimental, emocional, de la historia, o sea, el costado psicológico, caracterial, de la historia, el tejido sincero del pasado.

En el último concierto organizado por la dictadura en el Malecón habanero, Silvio Rodríguez leyó un atribulado discurso donde habló de la “nada baldía”, que quería -según él- conducirnos al pasado, lo que es científicamente imposible. Qué pena que no expresó lo que sí es una realidad comprobada científicamente, que lo único que nos ha hundido en el abismo de la ignorancia es la “nada baldía” en la que nos hundió la dictadura castrista apartándonos de nuestra verdad histórica, borrando un esplendoroso pasado cubano, escamoteándonos pasajes extraordinarios de nuestra memoria, y tergiversándonos la columna vertebral y ancestral de nuestra nación; será porque él ha contribuido directamente a mentir sobre ese pasado.

Yo no siento nostalgia por la Cuba que dejé, esa Cuba no me interesa en lo absoluto, lo que resulta muy duro, muy doloroso; porque es especialmente complejo no poder contarle a los hijos de uno, de que no conservamos recuerdos sociales colectivos de nuestra infancia, dignos de ser extrañados, y menos de la juventud, y, por otra parte, el exilio no constituye una experiencia – al menos cuando se trata de un exilio forzado- que debamos asumir como precisamente agradable.

Sin embargo, yo profeso una enorme curiosidad por el pasado de Cuba, y ese pasado me proyecta hacia una nostalgia de lo que no viví. Las novelas de Guillermo Cabrera Infante, la literatura de Lydia Cabrera, y de otros escritores de altura, que vivieron esa época republicana, me conducen a una vida convulsa, extremadamente rica en experiencias, de una belleza incalculable, sobre todo porque había sueños, existían los objetivos, y se anhelaba conquistar aún más de lo alcanzado. Es obvio que nada de eso lo pudimos conocer los que nacimos después de 1959, o los que eran aún pequeños cuando el castrofascismo se apoderó de la isla.

Los acontecimientos de Bahía de Cochinos yo no los viví de manera directa, aún cuando ya yo existía, pero apenas contaba 1 año y meses. La historia que nos hicieron, a “los hijos de la revolución”, es que el imperialismo y sus mercenarios habían querido apoderarse de la isla, y que Fidel Castro nos había defendido de semejante monstruosidad, o sea, el discurso totalizante: “nada baldía” a pulso.

Por suerte, yo tuve madre y abuela, y ambas se encargaron de contarme lo que en realidad se decía, lo que ellas habían oído, lo que había acontecido verdaderamente. Cubanos exiliados se habían preparado para liberar a Cuba del “fidelismo” –era como ellas le llamaron cuando yo tuve uso de razón para entenderlo. Recuerdo nítidamente el miedo que se apoderó de mí cuando mi madre me aseguró que en la escuela mentían, que así no era la verdadera historia, que ella y mi abuela me la contarían, pero que yo no debía repetirla en ninguna otra parte; que sólo podíamos conversar de esos temas con ella y con mi abuela, con nadie más. ¿Y con tía? Pregunté yo. A abuela se le daba mal hablar mal de su otra hija, aunque en realidad no hablaba mal de ella, sino de su esposo: “No –interrumpió mi abuela-, con tu tía nada de nada… No por ella, por su marido, que anda con gente que no me gusta nada, con esos fidelistas”.

Muchísimos años más tarde, en Miami, y en Los Ángeles, conversando con algunos de aquellos hombres valientes, ya mayores, que participaron y sobrevivieron a la invasión traicionada y abortada, absolutamente todos confluyeron -después de contarme sus amargas experiencias, de ver morir a amigos, de saberlos fusilados, de haber estado en la rastra de la muerte y haber tenido que soportar el vil asesinato de sus compañeros-, todos, sin excepción me reafirmaron que no se arrepentían de haber hecho lo que hicieron, y mucho menos de haber ansiado liberar a su país del castrofascismo.

Muy de vez en cuando recuerdo la voz de aquel valiente cubano, Carlos Onetti, expedicionario de Bahía de Cochinos, al que interrogaban en los juicios castristas, y que declaró firmemente, que ellos no fueron engañados por nadie, que ellos estaban allí para recobrar la libertad, para defender a Cuba, y para que Cuba volviera a ser lo que era, un país con todas las ventajas de la democracia. Cito de memoria. Y termina: “porque la razón estaba de nuestra parte”.

Yo hoy, a pocas horas del 17 de abril del 2011, a menos de un mes de cumplir 52 años, le digo a aquel valiente expedicionario, que todavía vive en Miami: Que la razón sigue estando de su parte, y de la parte de los valientes, de aquellos que quisieron salvarnos de la “nada baldía” que nos impusieron. Yo era una niña pequeña, y sólo puedo agradecer lo que ellos, la Brigada 2506, hicieron por la libertad de nuestro país y por nosotros, los niños infelices del castrofacismo. Gracias.

Eterna Cuba

Martes, 28 Diciembre 2010

Un documental del músico cubano Enrique Chía.

Ciudad abierta

Jueves, 23 Diciembre 2010

El automóvil nos conduce hacia Roma, a la salida de París nos perdemos. Luego bajamos hacia el sur, la nieve desborda techumbres y cipreses. Montañas, túneles. Un frío glacial. Y de súbito Firenze, y enseguida Roma, la ciudad abierta.

Hace 16 grados centígrados en Roma, merodeamos el Coliseo, soleado y rodeado por romanos vestidos como en la antigüedad, que proponen que nos hagamos fotos con Julio César, en posición de sumisión al antiguo emperador. Nos quieren vender pedacitos del Foro Romano para pegarlos en la puerta del refrigerador, falsos, claro.

Frente al Museo Capitalino, y La Cordonnata de Michelangelo, advierto la foto de Shalit, el soldado israelí, rehén de los palestinos. A pocos pasos la foto de Sakineh, joven, bella e inocente, envuelta en el shador negro. Una joven de luto permanente.

Todo indica que la gente celebrará la Navidad de manera modesta. Los nacimientos son fabulosos, pero sin el aparataje mercantil de otras ciudades, poca publicidad. Roma no la necesita, y mucho menos en esta época. Anocheciendo empieza a llover y me refugio en una de las dos iglesias de la Piazza del Popolo, en la de Santa María de la Miracolosa (Milagrosa), la misa llega a su fin.

Me arrodillo, pido por todos nosotros, por Cuba, por el mundo.

¡Felices Navidades a todos! Muy especiales a ex carcelados cubanos que pasarán su primera navidad en libertad, por suerte junto a sus familiares.

¡Viva Cristo Rey y a comer mucho jamón, como Dios manda!

A 15 años de El Maleconazo

Jueves, 5 Agosto 2010

Hace hoy 15 años que el pueblo cubano se lanzó a las calles. Desde fuera pocos nos apoyaron. Por eso cuando oigo que los cubanos no han hecho nada para luchar por su libertad, me irrito. Esta es una de las pruebas más claras:

La desfachatez

Mircoles, 21 Julio 2010

A Miguel Ángel Moratinos no le da ninguna vergüenza contar hoy en los diarios que al negociar con las vidas de presos políticos cubanos, mandándolos al destierro en España, y tratándolos como inmigrantes, se conseguirá levantar el “bloqueo”.

Si no fuera por la tragedia, pudiéramos hasta reírnos con las gracias de Super Culete, como lo llama Juan Abreu en Emanaciones.

Cada vez que Estados Unidos ha querido levantar el bloqueo, notoriamente con Jimmy Carter y con Bill Clinton, Castro le han llenado de hambrientos, locos, y asesinos, el territorio norteamericano, o le han tumbado aviones. Todavía Super Culete no se ha enterado de que los Castro se niegan que les levanten el bloqueo porque han hecho de ello un negocete. Es la razón por la que la UE no paraba de darle créditos, antes de que vivieran pegados a la teta de la antigua URSS.

El envío de presos a España, y ahora a Estados Unidos, es otro Mariel por debajo del tapete. Un Mariel silencioso, dijo Raúl Rivero. Los presos están saliendo hasta con veinte personas de compañía, lo que es merecido.

Tremendo peso que se están quitando los Castro de encima. Cuando no negocian con la vida de los presos, abren las fronteras del mar. Al exilio o a la muerte, es el destino de los opositores cubanos.

Para ser ministro de exteriores Moratinos sabe poco de historia, y menos de política castrista. Él todavía no ha entendido en qué patas de los caballos se ha metido. A estas alturas los Castros deben estar desternillados de la risa, burlándose del gordo nalgón sin sesos al que le están llenando el país de gente que, si han pasado siete años entre rejas y celdas tapiadas, por no callarse, no vendrán a España a que los entollen, con o sin vaselina.

¿Y los presos y sus familiares? Mal, gracias. Tirados en un albergue de inmigrantes, después de haber pasado 7 años y meses en las cárceles, enfermos, torturados. ¿Habrían hecho lo mismo con los chilenos y con los argentinos en sus tiempos de dictaduras militares? Claro que no.

¡Por supuesto que no! Todavía en España se recuerda muy bien al agentón El Guatón, Max Marambio, incluso Carmen Balcells le publicó un libro. Pues en el día de hoy, el chileno que más millones ha recaudado a costa de la pobreza de los cubanos y haciendo de mercader y espía, está siendo llamado a contar por la “injusticia” castrista, debido a un caso de corrupción en el que están involucrados los Castro, como en todo, pero como son ellos los que juzgan

Así es la vida y los negocios con los Castros, un cachumbabé. Que se prepare Desatinos para el clase de chantaje que le montarán a su hora. Y toda hora llega con los Castro.

¡Qué desfachatez la de estos dictadores, pero aún peor la de Moratinos!

En fin, me voy al metro, son los últimos días de la expo de Munch.

Lo siento

Jueves, 15 Abril 2010

Esta mañana recibí un panfleto en el que se me pedía que firmara por la libertad del Juez Baltasar Garzón. También se añadía en el texto, que la justicia española estaba en peligro y que Pedro Almodóvar y Pilar Bardem habían firmado y se encerrarían por la causa del señor juez.

Bien, al Juez Garzón se le puso la posibilidad en las manos de enjuiciar a Fidel y a Raúl Castro, cuando ciudadanos cubanoespañoles pidieron que se abriera un proceso por crimen contra la humanidad contra los dictadores que mandan por más 51 años en Cuba. El crímen, específico, con el que comenzaría el sumario, era el del Remolcador 13 de Marzo, muchos de los sobrevivientes estaban, desde luego, del lado de los que acusaban. Visto que Garzón había hecho lo mismo con Pinochet, la cosa era posible.

Tan posible era, que un abogado francés, Serge Lewitz llevó a los Castro frente a los tribunales franceses, por la misma causa y otras. No pudo ganarla, pero lo intentó. Garzón ni eso, ni siquiera lo intentó.

Yo lo siento, por Pedro, que es una persona solidaria con los cubanos, pero no puedo firmar nada que apoye a ese juez. No es por ojo por ojo, diente por diente, simplemente tengo demasiado frescas en los tímpanos, las declaraciones de los sobrevivientes, y de los familiares de las víctimas. Es todo.

Las víctimas del Remolcador 13 de Marzo, hundido por el castrofascismo:

El Juez Baltasar Garzón pudo haber hecho algo por ellos, no lo hizo.