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Mario Vargas Llosa, la estatura del intelectual

Martes, 2 Febrero 2010

Escuchar a Mario Vargas Llosa alivia, sana, cura de toda la imbecilidad cotidiana que estamos obligados a oir. Yo he tenido ese privilegio, y acabo de repetir la experiencia en Cartagena de Indias, en el Hay Festival. Mario Vargas Llosa responde de manera sincera, sin titubeos, sin ambages; fue un hombre de izquierdas, que se desligó de la izquierda, para convertirse en un hombre libre. Ese hombre libre no sólo es un gran escritor, además es un pensador consecuente, cada uno de sus análisis está provisto de humanidad, de una visión literaria y política de los acontecimientos, aún cuando los presente de manera separada, aún cuando estos coincidan.

Mientras paseaba una noche por la cálida ciudad amurallada, me detuve en una librería en cuya vitrina se mostraban los libros de Vargas Llosa, todos los he leído, de todos conservo una maravillosa sensación de aprendizaje perpetuo, eterno. Autor de pensamiento, escritor de lenguaje y de ideas, de situaciones complejas, el escritor peruano es, sin duda alguna, una referencia más allá del llamado Boom Latinoamericano; mientras que algunos miembros de ese boom se quedaron anclados en el fenómeno comercial, Vargas Llosa sigue siendo un escritor que se renueva, un “joven” escritor, con cada vez mayor sabiduría, con una visión más amplia del mundo.

Me tropecé con él y con Patricia, su esposa, unas cuadras más abajo. Después de los abrazos, me animó, con esa frase: “Ganaremos, ganaremos”. Yo sabía que se refería al tema cubano, y le agradeceré siempre que esté del lado de la verdad, de la justicia, y que cada vez encuentre palabras para animarnos. Lo pude comprobar en su conferencia en el Teatro Heredia, en Cartagena de Indias, volvió a reiterar su solidaridad con el pueblo cubano, y a subrayar que Fidel Castro “es un caudillo”, con palabras más elocuentes que las que acabo de escribir.

¿Por qué entonces la falta de solidaridad de otros escritores, por qué su silencio? No lo sé, y cada vez me importa menos. Con tener a Vargas Llosa de nuestro lado, del lado de la verdad, ya es algo sustancialmente magnífico. Vargas Llosa llegó a la literatura a través de la literatura, de la escritura, y no de la política, a la política llegó después. Ahora, hay otros escritores que llegaron a la literatura -o sea a la publicación- valiéndose de la ideología. A esos mejor tenerlos bien lejos.

Gracias, querido Mario.

Hay Festival en Cartagena de Indias

Viernes, 29 Enero 2010

No conocía Cartagena de Indias, había viajado antes a Colombia, a Bogotá y a Medellín, en 1993, para asistir a un Festival de Poesía maratónico donde 60 mil personas aproximadamente reclaman a los poetas. Fue intenso aquel viaje, hubo hasta un terremoto, tembló mientras yo pronunciaba la palabra terremoto, en un poema, leído y grabado en la radio. Jamás olvidaré todo lo que leí y bailé. Colombia siempre me reanima.

Llegué a Cartagena de Indias hace dos días, de noche, y no niego que el impacto fue profundo, porque fue como entrar en mi vieja ciudad amurallada imaginariamente, a mi Habana Vieja. ¿Que si tuve dolor o nostalgia? Nada de eso. Sentí una inmensa alegría de encontrar otra ciudad, mucho más bella y mejor reconstruída que la mía, con las calles llenas de jóvenes y de comercios, de todo tipo de comerciantes, de fruteros, músicos, timbaleros, de muchachas educadas y vivarachas.

Por otro lado, compartir con escritores a los que admiro y quiero,y  con personas que dedican su vida y su trabajo a la literatura y a la cultura, resulta -en medio de este perrerío cotidiano-, un oasis y me invade de nuevo esa sensación de deseo que me inundaba cuando acaba de escribir un poema de un tirón, en mis lejanos catorce años.

Hoy entregamos los premios RCN Ministerio de Educación, 36 mil cuentos participaron, las edades oscilaron entre 8 y adultos, entre niños de la escuela primaria, secundaria, universitaria y sus profesores. Fue un placer enorme sonreir con ellos, feliz de que la literatura posea un relevo de semejante calibre. En un patio hermoso -un claustro soleado-, entregamos los diplomas, estrechamos sus manos emocionadas y los abrazamos.

Cartagena de Indias y el Hay Festival se me han colado  de golpe en el corazón, para siempre, para la eternidad.