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Chenicio del Lobo

Sbado, 13 Febrero 2010

Después de haber rodado recientemente dos largometrajes sobre el Ché Guevara, bajo la dirección de Steven Soderbergh, ahora el actor puertorriqueño Benicio del Toro, ganador de un Oscar a la mejor interpretación secundaria en Traffic (del mismo realizador), nos entrega su performance de El Hombre Lobo, del director estadounidense Joe Johnston.

Nadie duda -a estas alturas- que Benicio del Toro sea un gran actor, lo es; sin embargo, El Hombre Lobo, no es una gran película, es como un soberbio juego de computadora, o sea, una de estas películas numéricas donde hasta la luna que ejerce la influencia conocida en el hombre lobo resulta ¡numérica!

En este tipo de filme es difícil ser un buen actor, sobre todo cuando la actuación sumisa a los inventos y piruetas numéricas del director y del equipo técnico, no aportan más que el disfraz, el maquillaje, y los saltos mortales, también numerizados. La película es un horror, falta de poesía, y sin nigún arte, sólo tecnología a pulso. Yo me quedé en la versión de 1941 de Lon Chaney Jr, y además con Bela Lugosi, todo un casting para una película plena de poesía y sugestiones artísticas. 

No me extraña, por demás, que después de haber filmado una película como Ché, en dos partes, larguísimas, aburridísimas, y mentirosas -poca rigurosidad histórica-, Benicio del Toro haya necesitado filmar un divertimento de horror. Aunque, ¿acaso no era también Ché un horror que divierte a las masas?

Chenicio del Lobo no hace más que subrayar al personaje de su película anterior, sobre todo, si nos ponemos a sacar cuenta del desperdicio de sangre y de víctimas. Entre el Ché y El Hombre Lobo, en ese sentido, no hay demasiada diferencia. Ambos depredadores.

La mole asesina

Jueves, 28 Mayo 2009

Por fin quitaron la mole asesina de una plaza newyorkina, me refiero a la estatua del Ché; dicen que la quitaron porque el Ché era antiamericano, seguro que la pusieron porque era anticubano.

Debieron no haberla puesto nunca, porque ya sabemos quién era el Ché, un asesino, un fracasado, un médico que nunca ejerció, un sacamuelas, un marido que abandonó a sus mujeres y un padre ausente, un ministro de industria que llevó a la isla a la ruina total, y un guerrillero que se hace asesinar dándole vueltas al mismo árbol.

Pero la izquierda es así, de malvada, adora al Ché y el tufo a sangre que adular su ideología carnicera conlleva. Luego no digan que no sabían, porque lo sabían hasta por los codos.

 Anoche soñé que regresaba a esa isla maldita, y la isla estaba reluciente, como nueva de paquete, mi madre era joven y delgada, pero se estaba muriendo, y le echaba las culpas de sus desgracias al Ché, a Fidel, a Raúl, a todos los asesinos que todavía mandan en ese país.

La buena noticia es que quitan a la mole asesina de una plaza, la mala: Obama quita también las barreras para que un estado dictatorial como Cuba entre en la OEA. ¿Hasta cuándo?

Hoy me levanté con la vida virada al revés, lo peor del exilio es cuando sueñas que tus padres son jóvenes y que se están muriendo, agonizan, y no acaban de hacerse viejos, ni de morirse. No hay nada más parecido a ese padecimiento que la idea insportable de que todo esto sigue igual.

No dejen de leerse el Diario del Ché en Bolivia por Güicho Crónico. Se reirán de lo lindo.