Blogs

Entradas con etiqueta ‘Estados Unidos’

Ganó el populachero

Jueves, 8 Noviembre 2012

Sí, ganó el candidato de Mariela Castro y el de Hugo Chávez, también el de una gran población latina en Estados Unidos, que no sabiendo cómo derrocar las dictaduras que imperan o imperaron en sus países, se fueron a construir otra en el Imperio que les dio cobijo, ayudas sociales sin trabajar, y por cierto, que todavía no los ha legalizado a una gran mayoría de ellos. Demografía, vientres que paren por no reventar, para que se los críen los que pagan impuestos.

Otros que votaron por Obama son los niñatos de papá y mamá, a los que sus padres les han pagado la carrera hasta el último centavo, y todo el mundo sabe lo caras que son las carreras en Estados Unidos, y que no han tenido que sufrir los horrores del comunismo, porque sus padres los liberaron de ellas. Y así les pagan. Para colmo chantajean a sus padres con los nietos para que se conviertan al islamismo, digo, al obamismo.

Votaron por Obama además los cubanos de nueva generación, los del cuchillo entre los dientes, los que quieren vivir entre Miami y Cuba, haciendo negocete de mulas, y viviendo del cuento, a costilla del sudor y de la sangre de los que trabajan en Estados Unidos y de los que mueren en las cárceles castristas.

Y claro, como el mundo es cada vez más un verdadero estercolero, y Estados Unidos ya es el bidet donde se lavan el trasero y las patas lo peor de este mundo, no podía ser de otra manera.: Ganó el inepto, aunque populachero, el de la deuda impagable, ¿les recuerda algo eso a los cubanos?

En cuanto al Tea Party y el Partido Republicano, una basura reaccionaria el primero, y una antigualla el segundo. Por eso perdieron. Salvo de todo eso al candidato Romney, pero no tuvo agallas, fue elegante, y la elegancia no se usa. ¿O no han visto la fealdad asombrosamente chabacana de los desfiles de moda últimamente? Todo se resuelve con unas licras negras y cualquier trapajo encima.

Un mormón, que hablaba francés, vivió dos años en Francia, un empresario rico, que sabe cómo sacar una empresa adelante, pero tal vez no un país. De todos modos no le dieron la oportunidad de probarlo.

Obama es peor, ni empresario, ni presidente, un fantoche de la izquierda rabiosa, y del peor Hollywood, un representante de toda la hipocresía de este maldito y aburrido planeta en el que vivimos.

Bueno, volvamos al arte, y al erotismo, y a la poesía, ¿y por qué no a la pornografía? Siempre será mejor que la política.

Humberto Fontova, sin guantes y sin hipocresía.

Jueves, 25 Octubre 2012

Humberto Fontova es un polémico ensayista y escritor, conocido en Estados Unidos por sus libros sumamente edificantes en contra de los mitos revolucionarios castristas, específicamente los del Che y el propio Fidel Castro. A mi juicio es una de las voces más importantes entre una generación de cubanoamericanos que no se dejan meter el pie por ninguna ideología políticamente correcta. No ha entrado en este negocio para contentar a nadie, ni para ser publicado en los medios de la izquierda recalcitrante, tampoco para que le hagan el cuento de nunca acabar de los buenos son éstos y los malos aquellos. No, él está aquí para contar su historia, la de sus padres, la de los cubanos, la de las víctimas del comunismo. No anda buscándose alabanzas, sino más bien discordias por expresar lo que piensa, y de manera muy valiente se quita los guantes, como todo un caballero, y con uno de ellos va abofeteando a los dormidos, a los engañados y a los descarados de este mundo. Para mí es un gran placer y un honor entrevistarlo.

screenshot006.jpg

La familia Fontova un mes antes de salir de Cuba (Humberto Fontova al lado de su padre)

ZV: -¿Cómo fue tu salida de Cuba? Sé que esto ocurrió en 1961, junto a tus padres, creo que viajaron directo a New Orleans en Estados Unidos.

HF: -Nuestra salida fue por Rancho Boyeros. Como la de muchos en esos días, pasamos por  “La Pecera.” A mi madre y a mi hermana le arrebataron los aretes y otras joyas que llevaban, mientras a mi padre se lo llevaron los del el G-2 (Policía Secreta). Imagínate a mi pobre madre. ¡Al fin tenían todos los papeles  de salida listos! Blah, blah, lo que ya conoces.  Me acuerdo bien de ese día:

“-¡¿Adónde lo llevan?!”

“-¡CÁLLATE!” -le gritó una miliciana a mami.

“-Bueno, entonces ¡nosotros NO nos vamos!  -mi madre llorando le gritó a mi padre que ya estaba un poco lejos en las manos de la policía  ñángara (comunista)- “¡Sin tí no nos vamos!”

“-¡SÍ se van!  ¡Lo ordeno! Lo que me pase a mí no lo sé, pero no quiero que mi familia siga viviendo  aquí, en un pais comunista!” -dijo papi mientras se lo llevaban.

Mami  agarró a mi hermana Patricia, a mi hermano Enrique y a mí, y marchamos hacia el avión. Me acuerdo bien de un avión lleno de mujeres y niños, la mayoría iban llorando. Llegamos a Miami, donde ya teníamos unos familiares. Esa tarde mami, completamente desesperada,, llamó  a  mi abuela (todavía en Cuba),  preguntó por papi, oyó la respuesta y se desmayó. (La primera y última vez que me acuerdo de algo así.)

Mientras unas primas atendían a mami, otra recogió el teléfono y también gritó: “¡Humberto está en el G-2!”

Estuvimos en Miami nada más que unas semanas, y seguimos para Nueva Orleans donde teníamos familia más cercana. Pasaron un par de meses  y mami recibió una llamada, atendió al teléfono y ¡otra vez gritó! Pero este era un grito de alegría.

Papi estaba en el aeropuerto ¡esperándonos!  De alguna manera encontramos a un amigo de un amigo de un pariente, que tenía un cacharro, y nos zumbamos todos al aeropuerto.

Jamás he olvidado esa reunión, ni el abrazo entre mami y papi.

Nunca averigüamos exactamente por qué lo cogieron preso, ni por qué lo soltaron. Así pasan los cosas con los ñángaras (comunistas). Papi (arquitecto) había conocido a Osmani Cienfuegos en la Universidad de La Habana, y más tarde Osmani lo quería  nombrar Oficial de Obra Públicas. Papi se negó, explicando  que  solamente quería sacar a su familia de Cuba.  Esto ocurrió  unos meses después de Bahía de Cochinos, y muchos cubanos comprendían que lo cosa sin la ayuda de los Estados Unidos ya casi no tenía remedio.

“-¡Ay, que horror!” -dicen  los presentadores de programas de  radio y televisión aquí en los Estados Unidos cuando les narro la salida de Cuba.

“-¿Horror?” -Yo aclaro. -“¡No, de eso nada! Miren, ¡nosotros fuimos de los dichosos! Hoy en día mi padre caza y pesca con sus hijos y nietos y sobrinos casi todas los fines de semana. Miles de miles, de miles de familias cubanas  sufrieron, y siguen sufriendo muchisimo peor. Lo de nosotros fue nada en comparación… Pero es que los norteamericanos, en general, incluyendo los muy educados, ¡no tienen la menor idea de lo que pasó y pasa en Cuba!

“-Miren,” -yo les explico-, “la mayoría de la familia Fontova estamos vivos y felices. ¿Quieren ver un  horror  verdarero?”  -Yo les aconsejo-. “Bien, pues vayan a ver El  Memorial Cubano en Miami. Ahí sí que tienen “un Horror.”

zoe1.jpg

En su casa de La Víbora.

ZV: -Me imagino que recuerdas poco de tu infancia en Cuba, ¿podrías hacer un ejercicio de memoria y contar algún pasaje de tu corta vida en La Habana?

HF: -Al contrario.  Recuerdo bastante, como puedes notar en mi respuesta anterior.  También  me acuerdo de Varadero, cuando la familia entera  ibamos los fines de semana. También  salíamos  a pescar en un botecito de remos. Me acuerdo del día en que el pobre dueño del bote nos dijo que ya no nos podía sacar más a pescar. Y nos enseñó su botecito. Estaba de boca arriba en la arena, acribillado de casquillos de balas.  Los milicianos se lo destruyeron porque muchos pescadores salían “a pescar” y acababan en Cayo Hueso, ¡quedándose allí, claro!

También me acuerdo bien de los tiroteos en la calle y de los bombardeos de la invasión de Bahía de Cochinos. Los aviones pasaron arriba mismo de nuestra casa en La Víbora.

Me acuerdo cómo me reía de los curas “gallegos” en Los Maristas y de cómo hablaban con la bemba p’afuera con su acento  “gallego.”   Pero la verdad es que eran curas decentes y maestros muy  buenos.

zoe2.jpg

Pescando en El Malecón habanero.

Y también me acuerdo cuando la policía agarró a mi primo Pedro de 21 años, que enseñaba clases de catecismo. Me acuerdo de los llantos de mi tía cuando la llamaron para que fuera a recoger  el cuerpo de Pedro, su hijo, que habían golpeado hasta la muerte.

todos.jpg

La familia Fontova en Nueva Orleans, en el patio de un restaurante en el Barrio Francés. Aniversario 59 años de casados de mami y papi, en diciembre del 2011.

ZV: -¿Cómo fue tu crecimiento en New Orleans, tu adolescencia y juventud?

HF: -Muy feliz, la verdad. Yo soy un típico “Baby Boomer,” ¡la generación americana más MALCRIADA en la historia!  Nada más que hay que pensar en la generacion de mis  padres, viviendo con la Revolucion, y de mis suegros viviendo durante la Depression y la Segunda Guerra Mundial. Al morir, mi suegro en 1987 era el ex-soldado  séptimo  más condecorado en el estado de Luisiana. Peleó en el Norte de África, en Salerno, en Anzio, en Normandie, ayudó a liberar París, después peleó en The Battle of the Bulge y acabó liberando  a Dachau. Fue herido tres veces, y murió en 1987,  de complicaciones de sus heridas de la Segunda Guerra  Mundial. Como él hay muchos de sea generación.

Mientras que para mi generación, era un sufrimiento ¡enorme! no tener  dinero para salir a una discoteca, ¡para bailar como un loco!  ¡O tener un asiento muy distante para ver claramente a los Rolling Stones en un concierto!

Lo reitero, la generación más MALCRIADA de la historia moderna, por lo menos en el caso mío. Y se lo debo a mis padres, que me sacaron de la Cuba estalinista a tiempo, donde mi crecimiento hubiera sido, vamos a decir, bastante diferente.

disco-che.jpg

En un baile con Shirley (se casaron un año más tarde de tomar esta foto) durante la era de la Disco. (”¡Nunca pensando que me parecía casi exactamente a Che Guevara!”)

ZV: -¿Por qué te presentas como un ferviente anticomunista y anticastrista? No son cartas de presentación que agrade a muchos todavía…

HF: -Tienes  mucha razón. Y no te olvides, también soy un “Recalcitrante” y un “Intransigente.” Debe de ser que no  tengo el talento para ser un hipócrita efectivo.

ZV: -Has publicado varios libros acerca de la historia más reciente de Cuba, sobre personajes emblemáticos. Esos libros también han sido traducidos. ¿Podrías hablarnos de ellos, de las recientes traducciones en Brasil, y del nuevo libro que saldrá muy pronto?

HF: -El libro de Fidel: El tirano Favorito de Hollywood fue traducido al español y al portugués. El del Che fue traducido al ruso y al portugués, todavía no al español.  Así que, vamos a ver.  Y el mes que viene sale otro The Longest Romance; The Mainstream Media and Fidel Castro (El romance más Largo; La Prensa Mundial y Fidel Castro).

cover1-the-longest-romance.jpg

ZV: -Hace muy poco leí un artículo sobre un libro en el que se presenta a Chanel como una colaboradora y espía de los nazis, es un libro de Hal Vaughan, titulado: En la cama del enemigo, Coco Chanel bajo la Ocupación. Era algo sabido sotto voce, sin embargo Chanel sigue siendo una marca muy cotizada. ¿Nos sucederá lo mismo con el Che Guevara, aunque en menor nivel, y salvando las distancias, desde luego, en cuanto a la calidad de los productos comerciales derivados?

HF: -Increíblemente la fama del Che me parece que se está complicando. Cuando salió  la pelicula Motorcycle Diaries en 2004, nadie se atrevía a criticarlo. El mito parecía estar intacto. Pero fíjense lo que pasó con la pelicula Che de Soderbergh y Del Toro.  No fue tan fácil para ellos. Hubo entrevistas donde los presentadores sí les hicieron un poco de oposición. Y fíjate lo que le pasó al Presidente de Mercedes Benz hace poco, acabo pidiendo perdón por usar al Che en un comercial. Y mira lo que pasa en Irlanda  ahora que quiren construir  un monumento al Che en Galway. Hay mucha oposición. Así que me parece que ¡AL FIN! está cambianda la cosa.

scan0001.jpg

Con sus hijos, en diciembre de 1986.

ZV: -Entonces ¿crees que ciertos mitos son indestructibles o no? ¿Cuál sería el papel del escritor, del ensayista que eres, para acabar con ellos?

HF: -No completamente indestructibles, como expliqué antes. Pero sí es dificil. A algunos de nosotros nos molestan tanto las mentiras que nos ponemos a escribir,  o  a hacer presentaciones, impartimos conferencias, o a realizar documentales, o lo que sea, tanto para tratar de rectificar la verdad (y burlarnos de los mentirosos y de los que se tragan tantas mentiras),  lo que también como una es como una forma de terapia, para  nosotros mismos, ¡para  evitar volvernos locos ante tanta comemierdería en el mundo en relación a la revolución  castrista!

ZV: -Has visto últimamente que Castro I se muere muy a menudo, y también resucita… ¿No es esto ya un poco cansón? ¿Qué crees que pasaría tras su muerte?

HF: Exactamente. En Babalú blog escribí un post con este mismo tema, usando dos canciones de rock:

La primera:  Won’t  Get Fooled Again (The Who)  (No nos engañan otra vez).

La otra de Phil Collins, I Don’t Care Anymore  ( Ya no me importa).

ZV: -¿Y si desapareciera primero Castro II?

HF: -Sería mucho mejor para el futuro de Cuba.

ZV: -¿Cómo ves a Cuba en la distancia y en el futuro?

HF: -No soy optimista, lo que le sorprende a muchos presentadores de TV y Radio aquí en los Estados Unidos, que es un país bien conocido históricamente por su optimismo. Pero como no soy hipócrita efectivo siempre les digo lo que pienso, y es que (¡ojalá que no!), pero no le veo remedio al problema cubano si no se elimina  del poder totalmente a la nomenclatura  castrista-militarista. Y eso me parece muy dudoso en la manera que va el rumbo y la conga… Mira, ¿por qué el puñado de militares que son dueños de Cuba irían, voluntariamente, a cambiar el sistema Castrista-Militarista? Les sirve muy bien.  No veo  muchos  cambios  verdaderos. El mundo entero ayudó a los Sudafricanos negros, el Presidente de Estados Unidos y el Papa ayudaron a los Polacos… Pero no veo a nadie ayudando a los cubanos. Solamente a sus opresores. Aunque ya todos sabemos eso desde hace rato.

ileana.jpg

Con la congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen.

ZV: -¿Y cómo ves ahora, en plenas elecciones, a Estados Unidos? ¿Crees que volverá a ganar Obama, o que nos llevemos la sorpresa con Romney? ¿Qué cambiaría en relación a Cuba que uno u otro gane?

HF: -Mis grandes amigos Henry Gómez y Alberto De la Cruz de Babalu Blog, a los que yo considero verdareros expertos en este asunto, creen que Romney va a ganar. Si ellos lo creen, yo también. Así que en esto sí soy un optimista.

glenn.jpg

Debate televisivo con Glenn Beck.

ZV: -¿Te gustaría mandarle un mensaje a los cubanos de la isla?

HF: -Seguro, ¿qué les parece que el mundo los ha abandonado? Casi toda la prensa mundial, la gran mayoría de los gobiernos, la gran mayoría de las organizaciones internacionales, todas y todos ignoran al pueblo cubano y colaboran con sus opresores ñángaras. Esto asegura que su victoria, la victoria del pueblo cubano, cuando sea, ¡será  la más gloriosa!  ¡Porque no le deberá NADA a NADIE!

Unos pocos de nosotros en el exilio tratamos de informar sobre la verdad, y de vez en cuando logramos algo, pero no mucho… Aunque seguimos con la tarea.

screenshot024.jpg

Con Hunter.

Después de esta entrevista con mi apreciado Humberto Fontova, saldré a la calle a tomar el sol. Sí, hoy hace sol en París. Los parques vuelven a llenarse, y los metros se vacían, la gente vuelve a pasear al sol, en lo que sería o es ya un verano indio.

Frida B. Masdeu: La trayectoria de una verdadera exiliada.

Viernes, 20 Julio 2012

Hubo una época en la que ser exiliada cubana era algo verdaderamente serio, y que haber vivido en la oposición lo era mucho más: Mujer, cubana, exiliada, anticastrista, con un padre preso, y una madre renuente a aceptar nada que tuviera que ver con lo que le recordara la traición: la revolución cubana, y una lucha que sólo le trajo dolor y amargura, fue durante muchos años, todos los de su infancia, adolescencia y juventud, la realidad de Frida Blanco Masdeu.

Conversando con ella a través del blog, de los emailes que intercambiamos, me doy cuenta que pese a haber vivido historias distintas, no hay mucha diferencia entre nosotros en el modo de analizar lo que le ha sucedido en las últimas cinco décadas a los cubanos, a nuestro país, sabiendo que no todo está perdido, pero que sin embargo, comprobando, día a día, que no quedan muchas esperanzas, viendo en lo que se ha transformado la Cuba actual.

Pese a todo lo vivido, Frida es una mujer sumamente divertida, de una fina ironía, amante de la cultura y del arte; y muy sensible a esa cubanía sólo viva de manera auténtica en el alma de los exiliados verdaderos. 

screenshot038.jpg

Frida Blanco Masdeu

ZV: -¿En qué parte de Cuba naciste?

FBM: -Nací a principio de los años 50, en La Cooperativa de Médicos de La Vibora, en La Habana. Soy primera generación habanera e hija única. Mis familiares maternos son de Bayamo y Santiago de Cuba, los paternos de Colón y Camagüey.

ZV: -¿Cuándo te fuiste de Cuba y por qué? Tengo entendido que tu padre cayó preso y tu madre atravesó por un auténtico calvario, ¿podrías comentarlo?

FBM: -Salí de Cuba en Septiembre de 1959 junto a mis padres. En Enero de 1960 regresamos, mi padre habia decidido incorporarse a la lucha en contra de la dictadura castrista. Sus contactos en New York, donde residimos, le aseguraron que aquello sería cuestión de meses y del esfuerzo de cubanos demócratas hasta que Cuba fuese libre de nuevo. En Mayo de 1961 mi padre cayó preso y condenado a nueve años de prisión, en 1966 se fugó de la Prisión de Taco Taco y lo volvieron a juzgar, esta vez imponiéndole doce años más a la sentencia.

En julio de 1968 mi madre y yo salimos definitivamente al exilio a través de los Vuelos de La Libertad.

Mi padre, Carlos González Blanco, era  comerciante, viajero, como le decían a los que se  dedicaban a vender mercancía en los campos de Cuba. Se especializaba en ropa interior. Desde muy pequeño se interesó por las causas sociales, participando a los 15 años en el asalto al Castillo de Atarés, poco después del ataque al Hotel Nacional, a raíz del golpe del 4 de septiembre de 1933. Así comenzó su activismo político. Su familia era casi toda de los Auténticos, su tío Lauro Blanco Muñiz, que fue un destacado sindicalista, líder de los trabajadores de la cooperativa Ómnibus Aliados. Un primo hermano de mi padre, José Puente Blanco, fue el último Presidente de La Federación Estudiantil Universitaria de Cuba Republicana. Otros tíos y primos se dedicaron también a organizar movimientos políticos y sociales. En aquella época, y en años posteriores, mi padre se fue involucrando en actividades en contra de los gobiernos del General Fulgencio Batista.

Mi madre, Ara Masdeu Guadix, era la hija menor del periodista, novelista y profesor Jesús Masdeu Reyes y su esposa Araceli Guadix Coca, amigos y colaboradores del General Fulgencio Batista y Zaldivar. La admiración y el respeto por el General se extendía a los cuatro hijos del matrimonio.

Esa discrepancia filosófica y política no impidió que mis padres se enamoraran y se casaran en el bufete de un amigo abogado (ambos eran libre-pensadores). El matrimonio se hizo efectivo en junio de 1952.

screenshot049.jpg

Frida y su mamá

Como sabes, después de 1953, las actividades insurreccionales aumentaron en La Habana y en otras ciudades, mi padre junto a su tío Lauro y otros, comenzaron a organizar a los trabajadores, en  huelgas y actos parecidos.

Todo este tiempo, mi madre trabajaba en la Renta de Lotería, en un puesto que le permitía observar las nóminas, algo que la alarmó sobremanera. Pudo comprobar que algunos de los supuestos “luchadores por la justicia” que vociferaban en contra del gobierno, recibían “botellas” que iban a cobrar en persona. Debo aclararte que esto ocurrió durante todos los gobiernos, la única diferencia consistía en que cambiaban los beneficiarios, aunque no siempre.

En varias ocasiones mi papá fue detenido por la policía de Batista, una vez estuvo un mes preso. Mi abuelo Masdeu, su suegro, sólo tenía que hacer una llamada a algún amigo e inmediatamente soltaban a mi padre. Te cuento esto no para justificar el amiguismo del gobierno anterior, sino para ilustrar la diferencia entre un sistema y el otro. En enero de 1959, mi padre estaba escondido, la situación era difícil para los que como él estaban involucrados en actividades subversivas.

En mi casa no hubo celebración. Mi padre conocía a Fidel Castro personalmente, y  sospechaba  que era comunista. Mi madre, aunque a esas alturas pensaba que un cambio era inevitable, tampoco simpatizaba con los “Mau-Mau” como les decian en Oriente a los verde olivo. Al empezar los fusilamientos (un primo hermano de mi mamá, Francisco López Guadix fue ejecutado a los 23 años en Santiago de Cuba) mis padres empezaron a hacer planes para abandonar la isla. En septiembre lo logramos, con visa de  turistas. A nuestro regreso, de inmediato mi padre empezó a conspirar con personas que le indicaron en New York y con otros que ya conocía.

Los detalles de sus actividades los ignoro, sólo que para no crear sospechas, nos llevaba a mi mamá y a mí en los viajes que hacia al interior del país a llevar dinero y tal vez otras cosas. Esos fueron los meses que más recuerdo haber disfrutado de mis padres juntos. Tenía yo entre 6 y 7 años y conocí Pinar del Rio, Las Villas. Los viajes eran para mí como vacaciones ininterrumpidas, fuimos al Escambray, varias veces a Trinidad y Cienfuegos.

En ese año de 1960 no me mandaron a la escuela, pues ya se hablaba de adoctrinar a los niños y en mi casa estaban seguros que la situación en Cuba cambiaría pronto.

Lauro Blanco luchaba contra los castristas con su grupo, José Puente Blanco también dirigía un grupo, mi padre con el suyo. No sé si hubo coincidencia en las misiones de los tres hombres.

En abril de 1961, cuando la gloriosa invasión, mi padre estaba esperando instrucciones para hacer su parte en La Habana. El mensaje llegó tarde y tuvo que esconderse.

Un mes después lo atraparon en Pinar del Rio, junto a Mario Fernández, José Enrique Valdéz, Eumelio Rodríguez y Reina Peñate.

Mi madre estuvo días sin saber de su suerte, se presentaba frente al Teatro Blanquita donde se sabía estaban detenidas varias personas, regresaba a la casa cada día más desesperada. Por fin, una tarde, recibió una llamada donde anónimamente alguien le dijo que se dirigiera a una casa en Miramar. Al llegar allí la detuvieron durante dos dias, interrogándola todo ese tiempo, sin decirle que a pocos metros se encontraba mi padre, a quien le hicieron ver por una rendija a mi madre sentada y esposada. Tuvo suerte que la dejaron libre.

El juicio por “Atentar contra los Poderes del Estado” duró poco y todos los acusados fueron sancionados a nueve años de prisión. Reina Peñate, una de las mujeres más valiente, elegante y digna que he conocido, recibió la misma condena que los muchachos.

Así comenzó el presidio político de mi padre que duró 17 años.

Casi enseguida lo trasladaron a Isla de Pinos, recuerdo haber llegado de jugar en la calle, y encontrar a mi madre acostada, anegada en llanto, presentía una separación larga y una vida difícil sola conmigo.

No se equivocó. En esos meses empezó a perder  a su familia, su madre, su hermana querida que falleció de una terrible enfermedad, muy joven, y su hermano mayor.

Nos quedamos solas mi mamá, mi abuela paterna, y yo. Mi abuelo Carlos que vivía aparte, siempre nos apoyó, pos supuesto.

Mami decidió que yo tenía que visitar a mi papá en prisión, años después me dijo que temía que lo asesinaran y que, por duro que fuera, era necesario que yo tratara a mi padre lo más posible, así fue que de niña conocí “el Presidio Modelo en Isla de Pinos”, a donde viajamos en dos ocasiones en el Ferry” El Pinero”, en otra por avión.

Era una odisea esperar bajo el sol que leyeran la lista de los presos, cargar las jabas con alimentos, pasar la requisa… En una de las visita mi padre no aparecía, sus compañeros nos entretenían con relatos mientras esperábamos, si mal no recuerdo, una hora después apareció mi papá con la cara hinchada, parecía un monstruo. Tenía un problema dental, le negaron asistencia médica  y se encontraba muy enfermo, con fiebre alta y sangrando por la boca.

Después de largos meses lo trasladaron para La Cabaña, de ahí al Castillo del Príncipe, pudo por fin ir a la enfermería. Allí lo operaron de una hernia que le salió a consecuencia de una golpiza que le habian propinado los oficiales castristas en Isla de Pinos.

Regresó a La Cabaña. Estuvo en Guanajay, en Sandino, en Taco Taco, de donde se fugó, de nuevo en La Cabaña.

A todas esas cárceles ibamos mi mamá y yo. Desde los 8 a los 15 años visitar cárceles, conocer presos políticos y sus familiares era parte de mi rutina.

También me acostrumbré a ser paria en mi pais.

A los diez años, mientras conversaba sobre estudios con una amiguita, la presidenta del Comité, que por cierto era una española comunista, refugiada en Cuba desde la Guerra Civil en su país, me interrumpió y dijo, que no me hiciera ilusiones, que como hija de gusanos y traidores a la patria yo no podría estudiar magisterio, que era sobre lo que yo estaba hablando, que la única manera de lograrlo sería si acusaba a mi madre por su influencia nefasta y que lo hiciera pronto, pues de otra manera los estudios universitarios estaban prohibidos para mí.

Mi mamá sufría de una depresión terrible, casi catatónica, y no se animaba a salir de Cuba.

A pesar de su estado anímico se enfrentaba a los comunistas, recuerdo que al principio de todo esto, una tarde encontré a mi mamá sentada en una silla detrás de la puerta, esperando pacientemente a que una de las del Comité de defensa introdujera por el espacio entre el piso y la puerta una hoja de papel citando a una reunión “de chivatos”, como les decía ella. Cuando vió que empezaba a entrar el papel, mami abrió la puerta y claro, sorprendió a la mujer, a quien le dijo:-”Mire, Paula, no se moleste más en invitarme a esas reuniones. No he ido ni iré jamás. Buenas tardes”, y cerró la puerta. Llena de contento nos dijo a mi abuela y a mí: “¡Así queria cogerla, agachada!”

Cuando mi padre se fugó de la prisión de Taco Taco, estuvo seis meses escondido en La Habana, dormía en los cines, en las funerarias, en casas de cita con  mi mamá.

Esos meses fueron tremendos. Enseguida que se fugó mi padre, los agentes castristas del Comité de defensa me seguían a la escuela, a mi madre en el barrio y a mi abuela por toda La Habana. No recuerdo cómo mi madre se las agenció, pero un día preparó unas mudas de ropa, me rogó que actuara con naturalidad, entonces tomamos un taxi. Nos bajamos en La Habana Vieja, caminábamos por uno de aquellos preciosos portales, cuando de repente me empujó hacia un hombre que estaba hablando en un teléfono público. Era mi papá, teñido el pelo de negro, con bigote. De ahí nos fuimos tres días a Santa María del Mar. Fue la única vez  que disfruté con mis padres juntos en toda mi adolescencia. No volvimos a estar unidos hasta 1978, cuando ya yo tenia veinte y tantos años.

Un detalle importante es que casi todos los de la familia de mi padre ya se había exiliado. Los que quedaban en Cuba en su mayoría simpatizaban con el régimen. Pero hubo un gesto de solidaridad y humanidad extraordinario. Su primo Hugo Martinez Blanco y su esposa Alba Benítez, protegieron a mi padre, y hasta le salvaron la vida cuando se enteraron que otro pariente había denunciado a una  tía anciana, que le había dado refugio a mi padre en su apartamento por unos días, y que el allanamiento de la vivienda se estaba planeando por militares armados hasta los dientes. Arriesgándose ellos, avisaron y mi papá logró huir de casa de su tia, evitando implicarla en su fuga.

Alba, era una mujer de una entereza moral y de una belleza resplandesciente. Una cubana típica, inteligente, fina en su trato, justa. Te digo que logró asilarse en la Embajada del Perú en 1980 con mis primos (su hijo mayor, un muchacho menor que yo, sufrió del presidio político también.) Hoy sus hijos son unos triunfadores en Miami, aunque ella murió demasiado pronto.

Mi padre deambuló un poco más por la isla, llegó hasta Ciego de Ávila, donde algunos familiares le tendieron una mano, pero tuvo que regresar a La Habana, allí unos jóvenes amigos lo ayudaron por un tiempo; sin embargo, la situación se hizo insostenible, hasta que decidió irse en lancha. No llegó muy lejos. Iba con un amigo.

De esa época recuerdo también el esfuerzo descomunal de mi madre y abuela por conseguir alimentos para los presos.

Mi abuela paterna, Mercedes Blanco Muñiz, maestra de matemáticas de Escuelas Superiores, llegó a tener dos hermanos presos (Lauro y Odón), a tres primos (Los hermanos Cuco, Osvaldo y Edmundo Muñiz, residentes en Colón). Sus sobrinos José y Roberto Puente Blanco estuvieron también dos o tres años encarcelados.

Mi abuela viajaba a Camagüey, a Colón, a fincas aledañas a La Habana buscando carne de cerdo y queso fresco para intercambiar en la capital por huevos, azucar, gofio, chocolate y leche en polvo, galletas (eran un lujo) para surtir las jabas de mi padre y sus tíos.

Mi padre, sus tíos, sus primos y la mayoría de sus amigos mantuvieron un presidio digno. Aunque al llegar al exilio costaba mucho que comentaran lo vivido, para ellos haber sobrevivido a aquello era un deber cumplido y nada más.

ZV: -¿Cómo fue llegar a un país donde no se hablaba tu lengua y del que muy poco sabías? Empezaste a estudiar, luego a trabajar, ¿donde estudiaste ¿En qué trabajaste?

FBM: -Nos reclamó un tío de mi padre, Rafael Blanco, desde Glendale, California. Se había exilado años antes y aunque ya era mayor seguía trabajando y apoyando a la familia y a los presos.

Estuvimos en su casa dos semanas. Nos ayudó a alquilar un apartamento cerca y a los 22 días de llegar de Cuba mi mamá comenzó a trabajar cosiendo sacos de dormir. Era una labor dura, pero se adaptó, y nunca recibió ayuda del gobierno.

Años después logró, junto a una prima, establecerse en el giro de la confección de ropa.

Empecé en décimo grado sin hablar inglés. En aquella época la educación bilingüe, al menos donde yo vivía, no existía. Aprendí poco a poco, con mucho esfuerzo.

Mi mamá nunca quiso tratar con cubanos, algo que nos hizo más difícil la adaptación.  No toleró nunca los insultos hacia el gobierno de Batista, y la justificación a los fusilamientos. Por los Vuelos de La Libertad llegaban muchas personas que en realidad no les interesaba la libertad de Cuba. Recuerdo que mi madre les decía, con cierto desprecio: “Yo no salí de Cuba por culpa de la libreta de abastecimiento.”

screenshot054.jpg

Después de la escuela secundaria asistí a Los Ángeles Community College y después a La Universidad Estatal, donde estudié Sociologia e Historia del Arte.

A los 19 años obtuve mi primer empleo en Mitsui Bank International, en la primera sucursal del importante banco japonés en California.

Allí comenzó mi profesión como banquera, especialista en Cartas de Crédito, que me llevó a varias instituciones durante más de veinte años.

Ahora sigo en el giro financiero, pero en la rama de los seguros.

ZV: -¿Cómo te vinculaste a la lucha política?

FBM: -A los pocos días de llegar al exilio, mi madre se puso en contacto con el Sr. Angelo Esteban Abreu, un gran amigo de mi abuelo. Angelo y su familia nos enseñaron la ciudad, nos orientaron en todo con mucho cariño.

Aparentemente Angelo notó que yo no me adaptaba fácilmente y que extrañaba La Habana, a mi padre, las visitas a la cárcel, todo lo relacionado con lo que hasta entonces constituía mi mundo.

Me sugirió que escribiera mis impresiones como hija de preso en La Prensa de Los Ángeles, entonces el principal semanario del exilio. Así lo hice por unos meses, adquiriendo el hábito de prestarle atención a lo que se hacía por la libertad de Cuba y de los presos políticos en particular.

Muy joven asistí a una reunión sobre el plan del Dr. de la Torriente, algo que prometía mucho. Pero mi madre no quiso participar en eso, y no me dejó seguir asistiendo.

Recuerdo con envidia cuando los que serían mis compañeros años después, organizaron una excelente protesta frente al cine que en Hollywood presentaba la película sobre el asesino argentino Guevara. Aquel fue un hecho apoteósico en el exilio angelino y sufrí porque no pude hacer otra cosa que aplaudirlos a distancia.

Unos siete años después, ya empleada en el Banco Mitsui, atendía a un joven muy bien vestido que me entregó un depósito a la cuenta “La Voz del Presidio Cubano”. Enseguida empezamos a conversar y descubrimos amigos en común ( específicamente Arnoldo Varona, ex preso y su primo Enriquillo Cazade, emparentados ambos con mi abuela Mercedes). Esa misma noche Rolando Espinosa, el joven que conocí en el banco me llamó (imagino que después de obtener el visto bueno de los demás muchachos), y me invitó a asistir el viernes siguiente a una reunión de la organización que pronto cambiaría el nombre por “La Voz de Cuba”.

cid_part1_07000104_06010600bellsouth.jpg

No te quiero aburrir con detalles sobre la primera reunión, aunque fue muy emotiva. Yo no podía creer que un grupo de jóvenes profesionales, serios (y buenos mozos, también, habían pocas damas en el grupo) sin otra agenda que no fuese la libertad de los presos, utilizaran sus propios recursos, el sentido común y métodos modernos para lograr sus fines.

Efrén Besanilla, los hermanos Byrne, José (Pepe) Castaño Jr., Enrique Cazade Jr, Rubén Díaz, Rolando Espinoza, Estebita Fernández, Tony Fernández, Esther Herrera, Carlos Hurtado, José Ramón Sánchez, Gloria María Rodríguez, Arnoldo Varona, y otros que colaboraron con el grupo como la Dra. Asela Gutiérrez Khan fueron los fundadores de este extraordinario esfuerzo.

La idea consistía en enviar programas de noticias y música a emisoras en toda Latinoamérica, con énfasis, por supuesto, en denunciar las violaciones a los derechos humanos en Cuba y la situación terrible en que se encontraban los presos políticos, las injusticias sociales, como los campos de concentración de La UMAP., la labor forzada a los adolescentes en el plan de “Escuela al Campo”, y todas las barbaries cometidas por el régimen.

Las grabaciones se  hacían en cassettes, llegamos a construír hasta una caseta especial para mejorar la acústica, en la residencia de uno de los miembros.

La locutora principal era la querida Gloria María Rodríguez, bisnieta del Generalísimo Máximo Gómez. Enriquillo Cazade, aportó su considerable experiencia en asuntos técnicos, fue camarógrafo profesional en Cuba y en Hollywood. Otros muchachos también conocedores de cómo operaban las emisoras radiales, etc, crearon un producto de calidad que aceptaron decenas de emisoras en todo el continente.

Mi labor particular consistía en trabajos de estenografía y en personalizar la lucha anticastrista. Para ello José (Pepe) Castaño y yo nos presentamos ante la prensa como lo que éramos: hijos ambos de víctimas del castrofascismo. El padre de Pepe, el Teniente José Castaño Quevedo, subdirector del BRAC (Buró para la Represión de Actividades Comunistas), como sabrás, fue fusilado por órdenes directas del asesino argentino, en La Cabaña, un hecho de extraordinaria crueldad e injusticia, bueno, como tantos. Como el Teniente Castaño y mi padre tenían ideas contrarias sobre la situación política en Cuba antes de 1959, el hecho de que los hijos de ambos, años después en el exilio estuvieran hermandados en la lucha contra los que destruyeron el futuro de sus padres, era impactante.

Nos entrevistó el conocido locutor George Putman, cuyo programa tenía una audiencia enorme. Fuimos de los primeros en aparecer en el Canal por Cable Z, el pionero en su género.

Me entrevistó además el Dr. Octavio Costa, distinguido profesor, en su columna en La Opinión de Los Angeles y otros más.

En 1979 viví y trabajé en Caracas por unos meses. En esa querida capital continué dando entrevistas y reuniéndome con compatriotas y otros afines a la causa cubana, representando a La Voz de Cuba.

cid_part2_07020200_01050004bellsouth.jpg

Tuve la suerte de conocer a Monseñor Boza Masvidal en su iglesia en Los Teques quien nos dió excelentes contactos. También en esos meses conocí a varios ex presos políticos de un valor extraordinario, como el que después llegó a ser un amigo y mentor, Mario Escoto, en Cuba asistente de Aureliano Sánchez Arango, a María Cristina Oliva y su papá (ambos presos políticos), entre otros.

Después de un tiempo viajé a Colombia, Ecuador, Perú y Chile, siempre con la misión de establecer contactos y denunciar al régimen criminal de La Habana.

Me limito a relatarte mis actividades, los compañeros  de La Voz de Cuba participaron en actividades mucho más complejas y peligrosas.

La Voz de Cuba logró su cenit al final de la década de los setenta cuando un gobierno africano nos facilitó transmitir directamente a las tropas “internacionalistas” cubanas en Angola y Etiopía. El gobernante de ese país, entonces amigo, recibió a los nuestros que le entregaron una bandera de la gloriosa brigada 2506 (de la que José (Pepe) Castaño fué uno de sus más jóvenes miembros).

Las transmisiones se efectuaron sin incidentes y un valiente compatriota, piloto profesional  recogía  y nos traía la correspondencia que se recibía en Bélgica, en un apartado de correos, y que enviaban algunos de los militares cubanos en África.

Esa gestión terminó, obviamente, al convertirse Rhodesia en Zimbawe, al perderlo todo UNITAS y su líder Jonás Savimvi.

A través de contactos que hice en La Voz de Cuba he trabajado con otros grupos del exilio, con mi querido Andrés Nazario Sargén,  con La Junta Patriótica Cubana, con la Fundación Nacional Cubano Americana, pero muy brevemente.

Con mi querido amigo Jorge Clark he seguido trabajando en varios proyectos, hasta el día de hoy, por la causa de Cuba, y junto al Sr. Clark he sido agitadora callejera, traductora, chofer, cocinera, paño de lágrimas, etc.

ZV: -Cuéntame de tu juventud y, de tus viajes, por ejemplo, a Chile

FBM: -Visité Chile, como te dije, por unos días, me entrevistó una revista católica,  no logré nada más.

screenshot018.jpg

Con su tía Cora, y Cookie, 1985

Mi juventud fue de contrastes. La juventud de aquella época en su mayoría era liberal, pero ignorante de la crueldad del comunismo, y mi estridencia anticastrista les resultaba chocante.  No me fue fácil hacer amigos de mi edad. Por un lado yo sentía afinidad con las feministas, con la libertad social de la época, el arte y la música avant garde, y por otro, no dejaba de preocuparme por el destino de los cubanos y aunque parezca mentira, los que más exigían derechos de igualdad racial, de género, etc, casi nunca levantaban sus voces por las injusticias cometidas por los castristas.

Era doloroso ser tratada con altanería y arrogancia, por profesores sobre todo, pero aprendí a rebatir los puntos con cortesía, lo que me costó mucho.

Ser joven, liberal y anticomunista no era fácil, pero nada nos ha sido fácil a los exiliados.

ZV: -¿Has vivido en otros países aparte de los mencionados?

FBM: -Además de Venezuela, viví unos meses en México y en Puerto Rico.

screenshot036.jpg

Frida en Venezuela, 1975

ZV: -¿Cuáles son los valores y los defectos del exilio cubano?

FBM: -Ay, Zoé, el exilio ya casi no existe.  Hemos perdido a tantos…

Es innegable que hoy por hoy la mayoría de los cubanos que viven fuera de la isla no son exiliados. Son emigrantes económicos. Es una realidad muy penosa.

El valor del exilio ha sido su optimismo. Y al principio nada se interponía a la lucha. Los hombres y mujeres que se sacrificaron aportando fondos, alentando a tantas y tantas organizaciones del exilio lo hacían seguros de que el final del exilio estaba cerca.

De no haber sido optimistas no se hubiera dado el Milagro de Miami que prometió (y fue por largos años) la Capital del Exilio. El optimismo ha sido nuestro aliado, pero también nos ha impedido ver las cosas desapasionadamente. Fuímos muy optimistas en pensar que los coterráneos que llegaban después del Mariel todos estarían automáticamente aliados a la causa.

El peor defecto del exilio para mí ha sido caer en el sentimentalismo de que los lazos sanguíneos, que las filosofías políticas (sobre todo el nacionalismo furibundo), están por encima del bien de un pueblo.

Hace 40 años, cuando la censura en Cuba era absoluta, cuando escribirle a un familiar en el exterior significaba perder una posición, o peor, la libertad, y nos llamábamos por larga distancia cuando un familiar o amigo recibía una carta que alguien había logrado enviar por valija diplomática, no se nos hubiera ocurrido que décadas después, esos mismos cubanos establecerían negocios para lucrar con la desesperación de un pueblo por adquirir al principio medicinas, después todo tipo de mercancías, hasta llegar a donde estamos hoy, cuando  traen parientes de la isla y en dos meses ya tienen líneas de crédito ofrecidas por bancos cubanos, y en seis ya han armado un negocio, cuyas ganancias van a parar a Cuba. Todo basado en la “reunificación familiar”.

Mi reunificación familiar, Zoé, se logró en 1978 cuando mi padre salió del Presidio Plantado, hacia Caracas, gracias a las gestiones de mi primo José Puente Blanco y su madre, mi adorada tía-abuela Pilar Blanco.

Desde que José y su hermano Roberto se radicaron en Venezuela junto a sus familias y padres, José particularmente, no cesó en su esfuerzo por obtener la libertad de mi padre y  de su tío Lauro.

El día más feliz de mi vida fue cuando recibimos la llamada en la que nos anunciaron que mi papá se encontraba en Venezuela.

screenshot039.jpg

El papá de Frida

Enseguida lo reclamamos como ciudadanas de este país, y al fin llegó a California en julio de 1978.

Nunca más mi padre quiso pertenecer a ningún movimiento. Nunca se expresó en contra de ningún hombre (ni mujer) que estuvo preso por motivos políticos, posición  que compartía con la mayoría de sus hermanos y hermanas de presidio. Eso sí, rectificó su opinión sobre el gobierno de Batista y hasta en su lecho de muerte me suplicaba que cerrara el capítulo de la lucha por Cuba, que los cubanos tenían lo que se merecían.

Mi madre nunca se recuperó de la depresión y también le perdió la fe a los cubanos y sus “patrañas”, como decía ella.

ZV: -¿Crees que conoces la Cuba de hoy, qué piensas de tu país?

FBM: -No la conozco, mentiría si te dijese lo contrario. Pero como trato de mantenerme informada, sostengo opiniones. En Cuba no veo que exista una voz insurreccional. No observo tampoco una vocación por la libertad. Todo está manipulado hasta el exceso por los intereses personales de los supuestos “disidentes”. Con dignas y salientes excepciones, la desidia e indiferencia es una constante en la mente del cubano. En la sociedad cubana un porcentaje altísimo no permite el rechazo a todos y cada uno de los mitos de la revolución. La mayoría cree que algo bueno se ha logrado. Mientras esa mentalidad conformista exista, lo veo todo muy mal. Es caldo de cultivo para que pillos que desde fuera, aliados con los socialistas en el poder y con los mismos castrofascistas, presenten ideas de “reconciliación y progreso”. Vender “el ideal chino”, Zoé, es la solución para que se queden los castristas en el poder y los cubanos toda la vida en lo mismo, sin evolucionar.

ZV: -¿Algún mensaje a los cubanos de la isla, y a los del exilio?

FBM: -A los cubanos de la isla les diria que estudien la verdadera historia de Cuba. Nada más. A los exiliados que se aparten del pensamiento oscuro y cerrado de la extrema derecha. Que se aparten de los improperios de la extrema izquierda. Que entiendan que los que proponen el modelo chino para Cuba y “la reconciliación” entre cubanos tienen fines contrarios a los nuestros y que los procedimientos (autoritarismo) de los chinos no son aceptables. Que recuerden que nuestros valores de lucha, aunque aperenten ser estacionarios no son los equivocados. Y les recordaría que si la inmensa mayoría de los cubanos hubiera reaccionado como lo hicieron mi padre y sus compañeros no estuviéramos más de 53 años después sin país, y la juventud cubana sin esperanzas.

Los de la mala entraña son los que se han mantenido en el poder y muchos de ellos están  entre nosotros. Que hay que desenmascararlos y luchar abierta y valientemente contra ellos.

La mirada limpia y tranquila de Carlos Eire

Martes, 26 Junio 2012

Iba en el metro pensando en los últimos acontecimientos en Aquella Isla y empecé a recordar la primera novela de Carlos Eire, Nieve en La Habana. Lo había conocido hace varios años en París y me había gustado su manera de observanos a todos, agudamente, como estudiándonos: Esos cubanos de París. Me agradó su mirada limpia y tranquila, como su literatura, plena también de dolores que se entretejen y bifurcan, parafraseando aquella novela de Italo Calvino, El sendero de los nidos de araña.

Todo el trayecto del metro estuve pensando en Carlos Eire, y en tantos como él, que fueron obligados a separarse de su familia siendo niños para afrontar el destino del exilio definitivo, en esos senderos opacados por la política y atrabancados por la historia.

Al llegar a casa, le escribí, y aquí está el resultado:

2011.jpg

Carlos Eire.

ZV:  -¿Cómo recuerdas la Cuba que dejaste? Tu literatura lo demuestra, pero me gustaría que lo sintetizaras para los lectores de El Economista.

CE: -La Cuba que dejé no la puedo separar de la niñez, pues salí de ella a los once años, y la única perspectiva que tengo –hasta hoy en dia – es la de un niño.  Así que lo que recuerdo más profundamente es la familia que perdí y más nunca volví a ver.  Por eso todos los recuerdos que tengo están montados en un cuadro de luto.  Los que dejé allá y los que se fueron a otros países, incluso mi padre, que se murió antes de poder salir, se convirtieron en difuntos instantáneamente. Encima de esto, la Cuba que recuerdo me ha dado una perspectiva funesta sobre el mundo y la vida, pues me dió la impresión de que todo en la vida puede empeorar repentinamente, en un instante.  Todo se arruinó instantáneamente con Fidel y los Fidelistas: se hundió el país en un atraso material y una esclavitud espiritual de la cual no ha podido salir.  Lo que me pregunto todos los días es: ¿va a pasar esto otra vez, aquí donde vivo?  También me ha dado un “radar” muy efectivo para detectar las mentiras de los políticos.  Lo único que recuerdo de Cuba que no esté forrado de luto o de miedo es el sol, el mar, y las nubes.  Cada vez que veo fotos de Cuba, eso es en lo que me fijo, hasta cuando las fotos son de un derrumbe o de las ruinas que se han creado allá.

carlos-havana-1953.jpg

Carlos Eire en La Habana, 1953.

ZV: -¿Cómo fue tu llegada a Estados Unidos? Tus estudios y la adaptación personal y la de tu familia…

CE: -Mi hermano Tony y yo llegamos solos en abril de 1962, sin nuestros padres.  Salimos de Cuba con la Operación Pedro Pan (un nombre estupidísimo que no existía entonces).  Al llegar a Miami, mi hermano fué para un campamento y yo para otro.  De ahí yo fui a vivir con una familia de judíos americanos, y mi hermano con otra. Buenísima gente.  Nuestra madre tenía el permiso para salir de Cuba en noviembre 7 de 1962, pero Fidel cerró las puertas en octubre, cuando los rusos le quitaron sus juguetes nucleares, y ella se quedó allá, atrapada.   Entonces, las familias que nos habían recogido – bajo el entendimiento que nos cuidarían por solamente varios meses  – nos devolvieron a las agencias sociales que se ocupaban de huérfanos.

Entonces nos metieron en una casa para delicuentes juveniles, que estaba dirigida por una pareja cubana.  Malísima gente, que lo hacían solamente por el dinero, no por que querían ayudar a huérfanos. Esa casa fué como un infierno.  Pasamos mucha hambre y nos sometieron a muchas palizas y a abuso constante por casi un año.  De ahí, por suerte, nos rescató nuestro tío Amado, que lo había relocalizado el programa de refugiados cubanos a un pueblecito en el estado de Illinois.  Nos pasamos dos años con él, los más felices de toda mi niñez.  En noviembre de 1965, nuestra madre por fín logró salir de Cuba, y nos reunimos con ella en Chicago.

Eso fue un trauma peor que la casa de delincuentes, pues ella no consiguió empleo, y mi hermano y yo tuvimos que trabajar “full time”, 40 horas cada semana, y, a la misma vez, seguir nuestros estudios. Yo trabajaba de noche, desde las 4 pm hasta la 1 o 2 am, y me presentaba en la escuela a las 7 am, todos los días.  Lo más dificil fue el no poder reconciliar esas dificultades con la alegría de estar con nuestra madre.  Fue muy difícil cambiar de puesto con ella, pues, de veras, lo que pasó fué que mi hermano y yo nos convertimos en los “padres” de nuestra propia madre.  Ella nunca se adaptó al exilio, ni siquiera aprendió ingles.  Mi hermano y yo perdimos la cultura cubana en cuanto salimos de Miami, y hasta hoy somos más americanos que cubanos.

No puedo decir nada sobre la adaptación de otros en  mi familia, pues la mitad de ellos se quedaron allá, y ya están muertos,  y la otra mitad, los que salieron,  se regaron por todo el mapa, y perdimos contacto. El castrismo destruyó a mi familia.

ZV: -¿Qué significó y significa el exilio para tí? Percibo que en el caso de otros exiliados no cubanos, el exilio significa un cambio importante y una reinvindicación de los valores de la libertad y de la justicia. Pero por lo que veo el exilio cubano se ha convertido en otra cosa…

CE: -El exilio es como una amputación que te salva la vida.  Vivir en Cuba para mí era como tener una gangrena fatal, que me estaba matando el alma.  El exilio me separó de mi patria y mi familia – algo durísimo – pero me rescató de esa muerte espiritual y de la esclavitud que me esperaba allá.  Todos los días, varias veces durante el día, le doy gracias a Dios y a mis padres de haberme sacado de esa fosa apestosa y abrumante. Todos pagamos un precio altísimo por la libertad, pero de veras vale la pena.  Encima de eso, me ha hecho reconocer el valor de la libertad como lo más importante en la vida, y me ha dado la oportunidad de ser un ciudadano del mundo civilizado.  Nunca me ha dolido perder los bienes materiales, la propriedad, y todos los trastos con que se llenan las casas.  Los perdería un millón de veces, y más todavía, a cambio de la libertad.

Lo que me enfurece mayormente de la situación actual en Cuba es que allá hay que vivir como un esclavo, no solo físicamente, pero también intelectualmente y espiritualmente.  Para vivir allá hay que acostumbrarse a las cadenas y al látigo, metafóricamente, y a veces literalmente. Ahora, despues de cincuenta años de exilio, no tengo deseo de volver a Cuba.  Si hoy mismo se liberara Cuba, iría de visita, pero no permanentemente.  Mi exilio es mi vida, mi cultura ha dejado de ser cubana, y aquí tengo mis raíces ahora, y mis descendientes.  Además, lo que queda allá ya no es Cuba.  El país que se llamaba Cuba murió en 1959.  Desde entoces es Castrolandia.  Lo que venga después de eso, nadie lo sabe.  Pero será otro país, con una cultura muy distinta, pues a todos los que sabemos lo que fue Cuba antes de su deslice y caída no nos queda tanto tiempo en la tierra– solamente como 30 años, lo máximo.  No va a ser como en España, después de Franco, pues Cuba está totalmente arruinada, de cabo a rabo.  Lo único que tiene ahora es la industria turística, y eso es fatal, especialmente porque en Cuba existe un sístema de apartheid.

ZV: -Me cuentas que conociste hace treinta años a Guillermo Cabrera Infante y a Miriam Gómez cuando el autor cubano hizo una estancia de cuatro meses en la Universidad de Virginia, y que su presencia e intercambiar con él reavivó tu cubanía. ¿Podrías ampliarlo?

CE: -Yo escogí una carrera que me arrancó completamente de mis raíces cubanas.  No solamente por lo que decidí estudiar – la historia de la religión cristiana en el medievo, en Europa – pero también porque me llevaron los estudios a lugares donde no había cubanos.  Así que me convertí en un americano rarísimo que se pasaba la vida leyendo textos del siglo 16 en alemán, francés, italiano, y latín, y a veces soñaba en esos idiomas, o, cuado buscaba una palabra, me salía a veces en alemán, o latín, y pocas veces el castellano.  Al terminar el doctorado aquí en Yale en 1979, el único trabajo que pude conseguir fue en Minnesota, en un monasterio que estaba aislado del mundo – una región de ese estado que fue colonizada por alemanes, noruegos, y suecos, exclusivamente.  Por casualidad, durante un viaje a Europa en el verano de 1980, me compré en la Feria del Libro en Madrid un libro que me llamó la atención por el título: “Tres Tristes Tigres.”  A mi padre le encantaba ese trabalenguas. Lo compré más por emoción que por cualquier otra razón – ya llevaban los huesos de  mi padre cuatro años en el cementerio de Colón – ni siquiera sabía quién era el autor.  Leer ese libro fue como destapar una empresa detrás la cual se habían amontonado millones de memorias, especialmente de la lengua castellano-cubana.  Liberó un diluvio de recuerdos, me cambió mi axis mundi… no sé ni cómo decirlo…  resucitó parte de mi alma…. renovó parte de lo que el exilio me había amputado.   Logré vivir de nuevo en Cuba, y como un adulto, indirectamente.  En el siguiente verano, 1981, comenzé a leer todo lo que había publicado Cabrera Infante.

De casualidad – o gracias a la providencia divina, a la cual le encanta hacer trucos – me conseguí un puesto en la Universidad de Virginia el año siguiente.  Y ¿quién viene a pasarse un semestre en esa universidad?  Guillermo Cabrera Infante.  Dió una clase sobre sus proprias obras.  Todos los jueves, por tres horas cada tarde, por diez semanas, en 1982 , Guillermo abría su mente y su alma y nos hablaba de lo que le daba la gana: del arte, del cine, de la política, de sus obras, de Fidel. Y también nos guiaba por sus escritos, como si fuese por una selva espesa, identificando lo que leíamos y explicando como llegó a ser así.  Yo era profesor, no estudiante, así que tuve que pedirle el permiso para participar.  Y me lo dió con un poco de aprensión, pues cada vez que tocaba el tema de la religión, paraba su discurso y decía, “bueno, hay que preguntarle al experto,” y me metía un vistazo mordaz.

Fuí su chofer también.  Despues de la clase, lo llevaba a la casa, donde lo esperaba Miriam Gómez, y de vez en cuando seguíamos un hilo u otro de los que había comenzado a desenrollar en la clase.  El mundo perdido que me había devuelto con su libro por primera vez, se profundizó en esa clase.  Por primera vez en mi vida, desde el salir de Cuba, volví a sentirme cubano, y a comprender mi cultura.  Me cambió la vida.  Cuando le dije esto a Guillermo se asustó tanto que brincó un poco para atrás.  No sé si el pudo comprender lo que él me había devuelto   Entre otras cosas, me acuerdo muy bien de un dia en el cual llegué tarde a la clase, pero como el hablaba en una voz muy alta, pude oirlo en el pasillo, como a media cuadra de distancia, y el acento bien cubano me llenó de un sentimiento casi místico.  “Por fín,” me dije (en castellano, no inglés), alguien que habla divinamente.”

ZV: -Esa foto tuya y de tu mamá bajo una nevada es muy bella. ¿Hablaban mucho de Cuba en la casa una vez exiliados o ella intentó integrarse rápidamente a la nueva vida en Estados Unidos?

CE: -Como mi madre nunca se adaptó al exilio, y nunca comprendió la cultura americana, ella fué el único puente que me conectaba con Cuba, especialmente después que me fuí de Chicago a vivir en sitios donde no había cubanos, como Connecticut, Minnesota, o Virginia.  Ahora me doy cuenta de cuanto le debe haber dolido a ella tener dos hijos completamente americanizados, que se casaron con americanas, y a los cuales no les interesaba la cultura cubana.  La comida cubana sí – eso sí que nunca perdimos mi hermano y yo – pero el resto de la cultura….forget about it… olvídalo.  Mi hermano y yo le rogabamos que aprendiera inglés y que se americanizara un poco, pero ella nunca lo hizo.  Al revés, yo creo: lo más que se lo pedíamos, lo más que lo resistía.  Ella decía que los americanos eran los que tenían que ajustarse y que debían de aprender castellano y volverse cubanos.  

screenshot049.jpg

Carlos Eire y su mamá, Chicago, 1967.

De veras, ahora me doy cuenta también que ella sacrificó toda su vida para reunirse con nosostros – dejó a su esposo, sus padres, sus hermanos y primos – y cuando llegó aquí se encontró con dos seres extraños que se parecían a sus hijos, pero ya no lo eran. Y para mí y para mi hermano, la señora que llegó a Chicago tampoco era nuestra madre: era mas como una hija vieja y sordomuda que teníamos que cuidar, y a la cual le teníamos que traducir todo, pues en aquella época no existían cadenas de televisión o de radio, o cines con películas en castellano, Y ella tampoco podía encargarse de nada en nuestra educación.  Es un milagro que yo llegué a la universidad, y a un Doctorado.  Mi hermano ni siquiera pudo terminar la secundaria de high school.

ZV: -Hace años te conocí en París y pasabas por aquí para impartir unos cursos de Religión, ¿no?. ¿Qué impresiones tienes de lo que está ocurriendo en Cuba con la iglesia y los movimientos opositores? Estoy al tanto de que algo has escrito al respecto…

CE: Si, me encantó esa reunion de cubanos en París, en la casa de Miguel Sales Figueroa, que fue vecino y amigo mío allá en Cuba.  Estaba en París en un Congreso sobre las traducciones de libros religiosos en los siglos XV al XVI.   Mi campo de estudio es la religión en esa época.  Pero tambien estudio la historia total de las iglesias cristianas, desde el primer siglo hasta hoy.  Y como historiador de la religión me parece que la iglesia católica de Cuba ha vendido su alma al gobierno castrista.  La conducta del Cardenal Jaime Ortega y Alamino – el que dirige tal iglesia – es casi la de un ministro del estado. No sé mucho sobre los otros obispos cubanos, pues la prensa no les presta mucha atención. Ciertamente, andan con las bocas cerradas, pues ninguno, hasta hoy, se ha atrevido a criticar al Cardenal Ortega.  El sitio en la red de la arquediócesis de la Habana – el cual leo regularmente– da asco.  Bajo el manto de piedad, la iglesia católica de Cuba insiste en que solamente los que soportan al régimen castrista tienen derecho a decidir el futuro de Cuba.  Y lo que dicen, en fondo, es que la Revolución tiene que continuar, con cambiecitos pequeñísimos.  Y al que se atreva a criticar esa posición lo acusan de ser imbécil o malvado, o violento.

El cardenal habla mucho de reconciliación, una palabra cargada de dinamita.  Para él la “reconciliación” solamente tiene un sentido: aceptar al castrismo.  Y esto la hace con maldad, pues cualquier estudiante de teología en cualquier seminario sabe bien que la reconciliación requiere arrepentimiento y cambio de la conducta.  Si el pecador no se arrepiente, y no pide perdón, no puede existir una reconciliación.  Y eso no ha pasado en Cuba todavía, y el cardenal no quiere que pase.   Además, la posición del cardenal es agresiva: hay que aceptar su definición retorcida, o pa’ fuera….  A él le encanta decir que ha abierto espacios para la iglesia, pero esos “espacios” ¿qué son? Hasta ahora el único espacio que le han dado es para procesiones en las calles, o darle el viernes santo como día libre.   Pero no hay espacio para criticar, o ni siquiera para un diálogo genuino, o para la protección de los disidentes.  La iglesia no critica al gobierno, no soporta a los disidentes.  Hasta llama a los esbirros castristas para que saquen a golpes de un santuario a los disidentes, y después el cardenal dice que eran gente mal educada, locos, y delincuentes.  Y también saca a disidentes de la cárcel para mandarlos a España, insinceramente, para que el gobierno Europeo le diera más crédito a Castro Incorporated.  Quizá no hay mucha gente que se acuerde de cómo funcionaba la iglesia Rusa bajo el comunismo– que esa iglesia también era un ministerio del estado.  

Lo que pasó durante la visita del papa Benedicto XVI fue un crimen: negarse a una reunión con los disidentes y darle media hora a Fidel y sus hijastros. Y ni una palabra sobre todos los disidentes que maltrataron y encarcelaron para que no pudieran asistir a las misas del papa. Soy católico y fiel a la iglesia, pero como historiador yo sé que la iglesia ha metido la pata miles de veces en sus veinte siglos, y que a veces los obispos y papas han traicionado a sus rebaños.  Las iglesias protestantes en Cuba ofrecen más resistencia al gobierno, y algunos pastores protestantes son parte de la disidencia. No sé cuanta culpa tiene el papa directamente, pero me parece que confía demasiado en el secretario de estado, Tarcisio Bertone, el cual está totalmente a favor de la dictadura Castrista.

ZV: -¿Qué música escuchas? Sabes que cuando llegué a este país no conocía ni la mitad de la música cubana que nos habían prohibido, y poco a poco me hice una gran colección de música cubana de grandes figuras del exilio, que habían sido prohibidas y que lo siguen estando. Sin embargo, ahora, cuando voy a los estantes de música, esa música también ha desaparecido, y me vuelvo a encontrar con la basura musical que nos dieron a nosotros, que nos impusieron, con los canticos patrioteros y los himnos al Che Guevara. Me digo que algo ha pasado, que Cuba está exportando su miseria castrista hacia el capitalismo. Pero, bueno, es sólo una disgresión, es probable que oigas otro tipo de música, y no la cubana solamente.

CE: Me encanta la musica cubana antigua.  Pero eso se ha vuelto en un repertorio muerto, que no puede crecer.  De vez en cuando me hace llorar, pero casi siempre me eleva el ánimo.  Y nada me alegra más que los gritos de Perez Prado: uuuuuumff!  Ninguna de la música de Castrolandia me gusta.   Escucho a muchos tipos de música: rock, jazz, blues, clasica, electrónica.   Odio al rap, y la música “country” americana.  Todo lo otro lo escucho con mucho gusto, y prefiero cambiar de un estilo a otro.  Los discos que tengo son una mezcla tremenda.

ZV: -¿Qué autores te han influenciado en tu carrera de escritor?

CE: -Aquí, como en la música, no tengo un solo estilo o influencia, pero en el primer renglón pongo a los siguientes, en orden cronológico:, San Agustín, Meister Eckhart, Erasmus de Rotterdam, el autor anónimo de Lazarillo de Tormes, Juan Calvino, Voltaire, Charles Dickens, Mark Twain,  Ernest Hemingway, Raymond Chandler, Flannery O’Connor, Vladimir Nabokov, Kurt Vonnegut, Guillermo Cabrera Infante, y S.J. Perelman.

ZV: -Eres profesor de Historia y Religión en Yale en estos momentos, y sigues escribiendo. Ganaste el National Book Awards con Waiting for Snow in Havana, editado en el 2003. ¿Cómo combinas la escritura con el magisterio? 

CE: Tengo dos identidades y dos vidas distintas.  Dos modos de escribir también.  Los libros académicos me toman como diez años cada uno, los otros los escribo en tres meses cada uno.  A veces no es fácil ser dos personas, pero me gusta muchísimo la flexibilidad y variedad que esta situación me ofrece.  Me llena la vida de sorpresas – casi todas buenas.  Siempre tengo algún proyecto, nunca me aburro.  Lo único que me pesa es que a mi edad, 61 años, me quedan solamente tres libros académicos, como máximo, si me dedico a cada uno por diez años y sobrevivo hasta cumplir 91.  Me gustaría mucho escribir ficción también, pero eso sí que sería un pecado mortal en mi profesión.  Quizás cuando me jubile… a los 91.  Hasta ahora no he podido ganar sufiente dinero con mis escritos para dejar mi puesto en Yale.  Pero me encanta ser profesor, así que no lo hago solamente por el sueldo.  Lo hago porque es mi vocación, y a esa le dedico nueve meses de cada año completamente.  Cuando estoy dando clases, no puedo escribir mucho: eso me consume totalmente.

ZV: -Háblame algo de tus dos últimos libros, A Very Brief History of Eternity, editado en el 2009, y Learning to Die in Miami, del 2010.

CE: La Brevísima Historia de la Eternidad es una historia intelectual – no social – del concepto de la eternidad en la civilización cristiana del Occidente.  Comenzó el libro con una serie de charlas que dí en la Universidad de Princeton. Lo que trato de hacer en este libro es analizar cómo es que conceptos abstractos tal como la eternidad pueden tener un impacto enorme en la creación y mantenimiento de realidades políticas, sociales, y económicas.  Escribí este libro porque mi profesión de historia esta dominada por un materialismo crypto-marxista que insiste que las ideas no valen para nada, que toda la historia está dominada por causas materialistas (la economia, el conflicto social, etc…) y que la religión y las creencias son respuestas a las causas “verdaderas” como el conflicto social.   El punto que afilo en este libro es que lo que cree una sociedad colectivamente si tiene un efecto profundo en la vida cotidiana. También propongo que deshacernos del horizonte de la eternidad es un grave error, pues el materialismo puro nos deja empobrecidos espiritualmente y abre la puerta al totalitarismo.  El último capítulo se intitula “De la eternidad a planes quinquenales”, una referencia al horror monstruoso de las sociedades comunistas totalitarias.   Este no se ha traducido al español, pero sí al portugués.

Learning to Die in Miami, que se publicó simultáneamente en español aqui en Norte América, bajo el título Miami y Mis Mil Muertes, es una continuación de Nieve en La Habana. Aquí continúo el cuento de mi vida en los Estados Unidos, desde que llegué en 1962 hasta el día que me reuní con mi madre en 1965.  Es la vida del huérfano… muy Dickensiano el cuento.  Pero no es ficción; todo lo que se lee en este libro me pasó de veras.  Y fuimos 14,000 los niños que vinimos solos.   Yo creo que este libro es mejor que Nieve en La Habana, en su mérito literario.

Sobre las traducciones: algo muy curioso y muy pesado ha sucedido con mis dos biografías.   Waiting for Snow/Nieve en La Habana se ha traducido a catorce idiomas, incluso Turco, Serbio, y Finlandés.  Pero hasta ahora ninguna editorial española o latino americana ha aceptado el libro.  Y hemos tratado un montón de veces.  Nada, nada, nada.  La traducción al español que se hizo aqui en los Estados Unidos solamente se vende aquí y en Puerto Rico.  Las editoriales españolas hasta me han insultado, diciçendome que el libro es basura y que a ningún lector español le interesarían las “niñerias” y “excentricidades” de un cubanito. Una editorial hasta me dijo que nadie en España lo podrá comprender, pues está escrito en argot “cubano”, no en castellano.   Igual con los latinoamericanos, menos Brasil.  Nada.   E igual con los franceses también, que, junto a los españoles, son los únicos países europeos que no han publicado el libro.

ZV: -¿Podrías explicarme desde tu punto de vista como historiador algo sobre dos palabras con dos conceptos bastante cercanos al cubano: La eternidad y La Nostalgia? ¿Tú crees, por ejemplo que exiliados como José Martí, Cirilo Villaverde y Gertrudis Gómez de Avellaneda pensaban en la eternidad, como un propósito personal y sentían nostalgia de su país y de su vida en Cuba?

La eternidad es un eje de la vida cubana; la temporalidad es el otro.  Siempre he pensado que la cultura cubana contiene muchas contradiciones, y, encima de eso, un amor a la exageración.  Eso quiere decir que cualquier contradicción se exagera al máximo.  “¡Ay, tuve que esperar una eternidad en la cola!”  “Espera un minuto, chico…” (sabiendo que se va a demorar una eternidad).  La cultura cubana mantiene en tensión lo espiritual –y eterno – contra lo material, e impermanente.  Todo se ve simultáneamente sub specie aeternitatis, bajo el horizonte de la eternidad, y bajo el horizonte del placer o necesidad del momento. Creencia en un mundo espiritual es parte de la cultura cubana que el comunismo no pudo borrar, y ese mundo es la conexión a la eternidad.  La santería no se interesa por la eternidad, solamente con resolver problemas.  Y en Cuba, como la vida es un constante problema el “resolver” se ha vuelto una religión.   Pero, a la misma vez, la Robolución tuvo que crear una categoría de tiempo entre el momento y la eternidad, prometiendo un futuro glorioso, casi apocalíptico, al cual le dieron el perfume de la eternidad, sin Dios, y sin vida espiritual.  Y ese perfume, como lo conocen muy bien los cubanos, tiene una peste sofocante.

La nostalgia es parte esencial del exilio.  Lo que se pierde al emigrar no es lo mismo que lo que se pierde al ser exiliado.  El exiliado existe con un mundo perdido del cual está separado por razones politicas, que incluyen la violencia, o la amenaza de violencia.  Esto convierte a la patria en un monstruo y crea tremendas ambivalencias: la patria es madre, pero también verdugo y carcelero.  En el caso de Cuba, para los que conocimos el país antes de que convirtiera en un laberinto de ruinas, la nostalgia se multiplica imensamente cada vez que vemos como todo se está derrumbando, y la miseria en cual se ha hundido nuestra patria, que es ahora una nación de pordioseros, en cual solamente los extranjeros y los matones que gobiernan pueden disfrutar de la vida.  Eso pone la nostalgia que todos sienten sobre el pasado en otro nível, en el cual el dolor no cesa, nunca.  El presente en el exilio siempre tiene esta sombra encima de la nostalgia, como un parasol gigante.  Por supuesto, todo exiliado, de cualquier país que sea, vive bajo tal parasol.

ZV: -¿Qué referencias tiene de la oposición en Cuba y qué opinas, si es que deseas opinar? ¿Cón quién te identificas más con personas dentro o fuera de Cuba, con cubanos, o con otra personalidad, por ejemplo, americana, europea?

CE: Soporto la oposición en Cuba, totalmente.  No me importan las diferencias de opinión que existen entre los distintos grupos.  Y no le deberían importar a nadie, y menos todavía a ellos mismos.  Lo mas importante ahora mismo es la unidad.  Despues que llegue la libertad a Cuba, podrán discutir todo lo que quieran.  Con un frente unido, se puede resistir a la tiranía.  Hay tantos héroes en Cuba, que nadie sabe todos sus nombres. Gente humilde, y muchos de ellos y ellas son de sangre Africana, pues el racismo que existe en Cuba no lo soportan.  Hay varios líderes que dan un maravilloso ejemplo al mundo: Oscar Elías Biscet, Marta Beatriz Roque, Las Damas de Blanco,  Guillermo Fariñas, Antúnez, Oswaldo Payá, y tantos más.  Me identifico con cualquier persona que labore por la libertad de Cuba, desde la isla o en el extranjero, en cualquier país.

Lo que no soporto y me vuelve loco es toda la gente que quieren que Cuba se quede tal como está, o que convierten a la Robolución en un ídolo…  Mi profesión está dominada por izquierdistas intolerantes e ignorantes que piensan que la dictadura Castrista es algo buenísimo.  Esta situación es más común en Europa.  Es dificil encontrarse con un europeo al que no le guste Fidel.  Toda esta gente que alaba a la Robolución y que les encanta ir a Cuba de turista son unos degenerados racistas – los verdaderos “imperialistas”– que se creen que los cubanos son una gente tan atrasada e inferior que solamente pueden ser felices bajo un líder fuerte y un gobierno totalitario.  Les encanta ir a Cuba, pero nunca vivirían en la isla bajo las mismas condiciones que el pueblo cubano.  “Eso es bueno para los cubanos – maravilloso,” me han dicho un millón de veces estos imbéciles degenerados, “pero no para mí.”   Nos han vuelto a los cubanos en el salvaje noble de Rosseau y no se dan cuenta que la opinión que tienen sobre los cubanos es más racista que la de los imperialistas del siglo XIX.  Este fénomeno merece el nombre de “el síndrome Mussolini.”  Es igual que en los años antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando la prensa europea y americana felicitaba al pueblo italiano por la gran fortuna de haberse encontrado un líder que forzó a los ferrocarriles a mantener sus horarios con puntualidad.  Así mismo piensan estos nouveaux-racistes sobre Cuba y el Castrismo.  Es lo que merecemos.

ZV: -El libro más vendido, según la prensa española, en la última Feria del Libro, de Madrid fue el Manifiesto Comunista, ¿qué crees de eso?

CE: -Aquí tengo que morderme la lengua, pues lo primero que se me ocurre es un chorro de malas palabras.  Pero hay que contestar la pregunta: ¿cómo puede ser que el mundo tenga tanta gente ciega e ignorante?  Debe tener algo el marxismo que le sigue gustando a los que no han vivido bajo su yugo.  Es como algo hipnótico, tal como le debe lucir una ratonera al ratón o el anzuelo a los peces.  ¿Y qué puede ser eso? ¿Quizá la simplicidad dualística del marxismo, que, como todas simplicidades esconde la verdad, pero luce atractiva?  ¿Quizá la desesperación que sienten los que no encuentran empleo, o perdieron lo que tenían cuando reventó la burbuja bancaria en 2008?

El Marxismo tiene una dimensión religiosa: es un sistema filosófico que requiere un salto de fe, tal como muchas religiones, y también promete una utopía terrestre que es tan imposible de alcanzar como el cielo.  Pero esta gente que le prestan atención a Marx lo hacen ciegamente, sin conocimiento de la historia.  Pues si estudiaran lo que ha sucedido en todos los países que adoptaron el marxismo oficialmente se darían cuenta que es una filosofía de pura fantasía, un utopianismo de mierda, que solamente ha causado miseria y millones de muertes, y, encima de eso, nunca a traído prosperidad o libertad a nadie.  Interesarse en Marx es como interesarse en los escritos de un loco, o del líder de un culto religioso fanático.  Y lo peor de todo es que casi toda esta gente se auto-clasifica como “intelectuales” y piensan que los que no están de acuerdo con sus locuras son gente de baja inteligencia, o peor, gente mala.  Y si los que hemos sufrido bajo el Marxismo les damos testimonio de lo malo y loco que es el marxismo, nos ponen imediatamente en la categoría de opresores y monstruos capitalistas.

Hay que repetir esto, pero los que se enamoran de esa filosofía no lo escucharán:  La crisis économica mundial  no se puede arreglar con socialismo o comunismo.  Solamente se empeorará, pues el Marxismo solamente trae ineficiencia, miseria, desigualidad, y corrupción.  La Utopía nunca existirá en la tierra, y todos lo que intentan crear Utopías solamente crean dystopias.

berlin-wall-5.JPG

Carlos Eire en el Muro de Berlín.

ZV: -¿Piensas que todo lo que esta ocurriendo con la crisis económica actual y sus secuelas afectarán todavía más la apreciación que se tiene de la cultura por parte de la humanidad?  

CE: No se sabe a donde nos llevará esta crisis economica.  Esto sí que ni los expertos saben, pues si tuviesen esa información, ya hubiesen arreglado el desastre.  Como historiador, me asombro que tanta gente todavía piense que las dialécticas dominan la realidad humana, y, peor, que piensen en dialécticas marxistas o crypto-marxistas.  El capitalismo es la única manera de progresar y de aumentar la prosperidad, pues es un sístema que se basa en la naturaleza humana, y el deseo que tienen los seres humanos de que se respete su autonomía y dignidad personal. Cuando todo se vuelve comunitario, a nadie le importa un bledo el esfuerzo, o los ideales.  Todos se vuelven inmediatamente tramposos y vagos. Y la envidia se los come a todos.   Eso lo ha comprobado la historia. 

El capitalismo no es perfecto, porque el mundo nunca será perfecto. Tiene sus problemas porque la vida terrestre nunca es algo simple, y la naturaleza misma está llena de desigualdad y crueldad.  Hace falta la caridad al prójimo, sí, y la compasión, y el mantenimiento de servicios sociales, pero la igualdad no se puede forzar, y nunca, nunca existirá, por lo menos antes del Juicio Final.  En los siglos XIII y XIV, unos monjes Franciscanos radicales – los”espirituales” creyeron que estaba el mundo listo para una nueva etapa, la era del Espíritu Santo, cuando Dios cambiaría la naturaleza humana, y desaparecería el egoísmo, y todos los seres humanos vivirían sin propriedad privada, como monjes. Anunciarion el fín del mundo egoísta en el año 1266, y como no pasó nada, cambiaron la fecha contínuamente, tal como hacen los Testigos de Jehová hoy en día.  También duplicaron esta profecía cuando llegaron los primeros misioneros Franciscanos a México en el siglo XVI.  Claro, no pasó el cambio que anticipaban, pero hay que fijarse en este detalle: estos Franciscanos admitieron que para que funcionara el comunismo/socialismo hacía falta una interveción divina, y un cambio profundo en los seres humanos.

En varias religiones, por miles de años, el experimento comunista se ha practicado en el monasticismo.  En el Occidente, la historia del monasticismo es un largo cuento de fracaso tras fracaso y reforma tras reforma.  La corrupción de los ideales es constante, y no hay ni una sola orden monástica que se ha podido escapar de esta ley de la naturaleza.  Pero sí, han existido comunidades monásticas ejemplares, aquí y allá, siglos tras siglos.  Pero no han durado en su pureza, porque la naturaleza humana no lo permite.  El egoísmo y las desigualdades naturales siempren llevan al fracaso.   Y esta son gente que se dedican a ser comunistas por ideales religiosos, que lo hacen voluntariamente.   La pregunta que hace falta hacer es ésta: Si el comunismo ha fracasado con los monjes y monjas – que lo adoptan voluntariamente en un ambiente piadoso- ¿cómo es que pueda suceder en naciones donde se impone con violencia, contra la voluntad de los ciudadanos?   A cada ejemplar del Manifesto de Marx se le debían atar  una historia del monasticismo, y las dos obras maestras de George Orwell, Rebelión en la granja, y 1984.

Termino de releer la entrevista, la subo al periódico. Ahora tengo que salir, a tomar el metro nuevamente, donde continuaré inevitablemente reflexionando en las palabras de esta entrevista, y desde donde me dedicaré, ahora más que nunca, a observar el mundo a través de la perspectiva que ellas me ofrecen. Gracias a Carlos Eire.

Lincoln Díaz-Balart: “Siento una unión muy especial con todos los que aman a Cuba y con todos los que han muerto esperando verla libre”

Martes, 1 Mayo 2012

Lincoln Díaz-Balart no es solamente el gran político que algunos conocerán a través de esta entrevista, aunque muchos ya saben de quién se trata, es además una persona de una gran cultura, y un amigo. Nuestra amistad comenzó a través del proyecto La Rosa Blanca y de la figura de su padre Rafael Díaz-Balart, uno de los ejes fundamentales entre la pasada historia de Cuba y la actual, desde dentro y desde el exilio.

Mucho debemos de agradecer a los Díaz-Balart por que se mantenga la dignidad de la causa cubana, que se le atienda, y que se le comprenda, sobre todo en Estados Unidos.

Pocos tal vez lo sepan, pero Lincoln Díaz-Balart ha apoyado a numerosos artistas cubanos en el exilio, desde la política, y personalmente. En lo que a mí respecta agradezco su amistad y su apoyo individual y moral a la revista Ars Atelier City. 

Me hubiera encantado ir a Miami a entrevistarlo, tomarnos un café cubano en la calle Ocho, conversar con Cristina, abrazarlos, pero no ha podido ser. Gracias a Yanik Fenton-Espinosa por enviarme todo el material.

ZV: Los que te conocen sólo te conocen como político. ¿Cómo era Lincoln Díaz-Balart de niño?

LDB: Fui un niño travieso e inquieto. Pero con buenos amigos.

ZV: ¿Dónde naciste?

LDB: Nací en La Habana, aunque siempre he querido haber nacido en Banes, donde está enterrada mi abuela. Nací en la antigua clínica Miramar, hoy conocida como Cira García. Hoy la clínica es parte del apartheid anti-cubano de los Castro, es solo para extranjeros, pero era para cubanos cuando yo nací allí.

Lincoln con su mamá, Hilda Caballero Brunet, y su hermano mayor, Rafael, en Cuba, 1955. Lincoln con su mamá, Hilda Caballero Brunet, y su hermano mayor, Rafael, en Cuba, 1955.

ZV: Incluso según Cristina, tu esposa, fuiste rockero o tuviste una banda de música, ¿cómo fue tu juventud?

LDB: Siempre me ha gustado la música. Desde muy joven en España y hasta mis años universitarios en Estados Unidos, fui percusionista. Conocí el jazz cuando Gastón Baquero, un gran amigo de mis padres, me regaló un disco de Ray Charles en Madrid cuando yo tenía 14 años. Me fascinó, y fui conociendo la música de grandes figuras del jazz como Miles Davis, el pianista catalán Tete Montoliu, y gigantes musicales cubanos como Paquito D’Rivera y Arturo Sandoval. En el “New College” en Sarasota fui parte de un conjunto de jazz, un cuarteto. Yo era el único de los cuatro que no sabia leer música. Siempre toqué de oído. Pero era bastante bueno. Tocábamos en hoteles, tú sabes, almuerzos, comidas, música de fondo que la gente no escucha.

ZV: Los hermanos Díaz-Balart son célebres por su dedicación a la política, pero antes lo fue vuestro padre, Rafael Díaz-Balart, que estuvo en el gobierno del presidente Fulgencio Batista, y además fue el cuñado de Fidel Castro, hermano de su primera esposa Mirtha Díaz-Balart. En un documental tu padre dijo que de lo único que no podía sentirse orgulloso Castro era de lo que sí el se podía sentir ampliamente orgulloso, que era de tener hijos como ustedes. Cuéntame de tu padre como ejemplaridad política, y de la relación que tú y tus hermanos tenían con él.

LDB: Mi padre era, como lo es también nuestra madre, Hilda Caballero Brunet, el mejor amigo mío y de mis hermanos. Era un padre tierno y cariñoso que siempre le decía a todos que en casa no había ciudadanos de segunda. Rafael Diaz-Balart poseía una sabia intuición que nunca he visto en nadie más, ni en los más brillantes jefes de estado o analistas de agencias de inteligencia que he conocido. Yo tuve la gran suerte de compartir con él la vocación política, el amor por el derecho y el amor por Cuba. Él me contó todas las anécdotas que están en su libro de memorias, y muchas más, innumerables veces. Y cada vez que las escuchaba me fascinaban y aprendía algo nuevo, entendía algo adicional. El amor por Cuba tanto de mi padre como de mi madre fue realmente impactante. En casa siempre estuvo presente la historia de Cuba y el sufrimiento de su pueblo. Siempre recordábamos a los presos políticos. Roberto Martín Pérez, por ejemplo, estuvo presente en mi vida durante los 28 años que él estuvo en los calabozos de Castro. Hoy en día él está en el exilio y es uno de mis grandes amigos. Mi padre siempre decía que hay solo dos clases de cubanos, los patriotas y los que no lo son.

screenshot038.jpg

Lincoln con su esposa Cristina y sus hijos, el día que fue electo al Congreso de Estados Unidos, 1992.

ZV: El proyecto de La Rosa Blanca creado por tu padre, y por un grupo de cubanos, en el exilio de Nueva York, es uno de los proyectos, sino el más completo para una Cuba próspera y democrática. Acabas de crear una fundación con ese nombre, ¿con qué intención?

LDB: La Rosa Blanca es un ideal en marcha y un ideario para reconstruir a Cuba en libertad. Tomó décadas en formarse ese cuerpo de ideas que hoy hemos puesto en el internet. Hay que mantener vivo y al día ese cuerpo de pensamiento. La Cuba democrática que se acerca debe tener a su disposición esas ideas, producto de toda una vida de estudio rigoroso y serio, para ayudar en su reconstrucción política, económica, y social. Por eso, y para ayudar a los que luchan dentro de Cuba contra el totalitarismo, formamos El Instituto La Rosa Blanca.

ZV: ¿Cuál ha sido tu lucha durante todos estos años dentro de la política norteamericana?

LDB: En el Congreso de esta gran nación que tanto quiero obtuve importantes logros. Fui el autor, en 1996, de la codificación de las sanciones de Estados Unidos contra la dictadura de Castro, del requisito en la ley de Estados Unidos que, antes que se puedan levantar las sanciones, todos los presos políticos, sin excepciones, tienen que ser liberados, y elecciones pluripartidistas  convocadas en Cuba. En 1997 fui el autor de la ley conocida por sus siglas en inglés como NACARA, que le concedió la residencia legal a cientos de miles de inmigrantes en Estados Unidos.  En 2007, mi enmienda, con el Congresista Albio Sires de New Jersey, incrementó la ayuda de Estados Unidos a la oposición interna cubana por casi un 500 por ciento. Pude ayudar a muchas personas como Congresista de Estados Unidos.

screenshot039.jpg

Lincoln con su padre, Rafael Diaz-Balart, poco antes de la muerte de Rafael en 2005.

ZV: ¿Crees que Fidel Castro esté fuera de la política?

LDB: No. Fidel Castro sigue siendo el poder supremo en la Cuba totalitaria. Aunque yo no llamaría política a lo que hacen los Castro. Ellos hacen solo lo que necesitan hacer para mantenerse en el poder total, y por lo tanto, tener para ellos como una finca particular todo el patrimonio de Cuba. Pero es importante entender que Fidel Castro, aún con lo débil que está físicamente, es el poder supremo en ese régimen totalitario. Él es quien toma las decisiones importantes en ese sistema diabólico. ¿A qué presos políticos se le presentan cargos? ¿A cuántos años de prisión son condenados? ¿Se mantiene preso a Alan Gross? Como hizo con Wilman Villar, ¿se le niega el agua a un preso político en huelga de hambre? ¿A quiénes van dirigidas las maletas de dinero de Hugo Chávez? Esas son decisiones de Fidel Castro.

ZV: ¿Crees que las medidas que Raúl Castro ha anunciado serán puestas en vigor? Lo de los viajes de los cubanos, y las pequeñas empresas, etc…

LDB: Las medidas de Raúl Castro son bastante irrelevantes, son incapaces de mejorar la calidad de vida de los cubanos.

ZV: ¿Por qué crees que la gestión del Presidente Barack Obama ha contribuido a flexibilizar de un solo lado las medidas del embargo, que solo favorece a los Castro esa flexibilización? Si es que lo crees…

LDB: Las medidas del Presidente Obama, lamentablemente pero hay que decirlo, desde el mismo comienzo de su presidencia hasta hace solo unos días cuando le otorgó una visa para que visite Estados Unidos a una alta oficial de la policía política de Castro, le han dado el visto bueno al incremento de la represión por el régimen contra los cubanos y al mantenimiento de un rehén americano por Fidel Castro, Alan Gross.

ZV: Sé que eres una persona que siempre te has implicado en otras causas de DDHH, ¿por qué crees que dictaduras y totalitarismos tan peligrosos en el mundo como Corea del Norte, Cuba, y ahora Irán, Venezuela, Nicaragua y Ecuador, Bolivia, etc., estos últimos podríamos llamarlos dictaduras con voto populista, por qué crees que duran y son tan toleradas en el mundo?

LDB: Cada caso es diferente. Chávez en Venezuela y Correa en el Ecuador, como la dictadura en Irán, tienen petróleo y, por lo tanto, extraordinarias cantidades de dinero para mantenerse en el poder. Bolivia y Nicaragua reciben dinero de Chávez. Cuba y Corea del Norte son los países cuyos pueblos sufren la mayor represión existente en el mundo. Si hubiera un Estado de Derecho internacional no se permitirían las dictaduras. Pero existen, y la dictadura que ha recibido la mayor solidaridad internacional es la cubana. En efecto, la razón más importante por la que ha durado más de medio siglo la tiranía de Castro es la falta de solidaridad internacional con el derecho de los cubanos a ser libres. Pero, aún así, se acerca el fin de la dictadura cubana. La dictadura se enterrará, en términos históricos, con Fidel Castro. Cada día hay mayor oposición al régimen. Héroes de la oposición interna, lideres como José Daniel Ferrer, Sara Marta Fonseca, Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, Iris Pérez Aguilera, cada día hay más de ellos, en todos los municipios de Cuba. Y la autoridad moral que tienen hoy en día esos héroes se convertirá en autoridad política en las urnas después de la inevitable transición democrática. Ellos son el futuro de Cuba.

el-equipo-cubano-en-el-congreso-de-estados-unidos-2009.jpg

El equipo cubano en el Congreso de Estados Unidos, de izquierda a derecha, los Congresistas Mario Diaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen, el Senador Bob Menéndez, y Lincoln Diaz-Balart, 2009.

ZV: Tienes hijos, ¿siguen tus hijos el camino de su padre y tíos?

LDB: Mi hijo Lincoln Gabriel trabaja con mi hermano Rafael y mi hijo Daniel es abogado y fiscal en el Sur de la Florida. No sé si entrarán en la política algún día, pero lo importante es que ambos son hombres buenos, llenos de amor.

ZV: ¿Te retiraste definitiva o temporalmente de la política? ¿Cómo ves tu vida en el futuro de una Cuba libre y democrática?

LDB: Después de 24 años en cargos electos, dejé el Congreso de Estados Unidos el año pasado y he regresado al ejercicio de mi profesión de abogado. Pero continúo presidiendo el Instituto Congresional de Liderazgo Hispano, en Washington, y trabajo por la libertad de Cuba a través del Instituto La Rosa Blanca. Apoyo en todo lo posible a los héroes dentro de Cuba que luchan por su libertad. Todos los que amamos a Cuba deseamos contribuir a su reconstrucción. A través de los años he aprendido que para que pueda haber prosperidad económica y justicia social en un país, tiene que haber propiedad privada y un poder judicial con independencia e integridad. Y he comprobado como se puede trabajar en un parlamento soberano por el bienestar del pueblo. Creamos el Instituto La Rosa Blanca para poner a la disposición del pueblo de Cuba nuestras ideas para ayudar en la creación de un verdadero Estado de Derecho donde rijan las leyes y las instituciones en un país donde exista un parlamento electo fuerte que represente los intereses de un pueblo libre. Siento una unión muy especial con todos los que aman a Cuba y con todos los que han muerto esperando verla libre. Todos estamos unidos por el mismo ideal.

recibimiento-en-miami-por-el-pueblo-nicaraguense-1997.jpg

Recibimiento en Miami por el pueblo nicaragüense al regresar de Washington tras la aprobación de la ley que le otorgó la residencia legal a los nicaragüenses, conocida como NACARA, 1997.

Fotos Cortesía de Lincoln Díaz-Balart.

Esteban Fernández y la libertad de Cuba

Lunes, 9 Abril 2012

esteban1.jpg

                   Foto: 1962, llegada al exilio de Esteban Fernández (Archivos EF).

Esteban Fernández, más conocido como Estebita, lleva ya más tiempo viviendo en Estados Unidos que en Cuba, pero su país sigue siendo Cuba. Un luchador nato por la libertad, se ha dedicado a las crónicas cubanas durante toda su vida. Su trabajo como antologuista de la naturaleza del cubano, de su carácter e idiosincracia, sea dentro de Cuba como en el exilio, es notorio. Publica en varios periódicos en Estados Unidos creados por los cubanos exiliados, y en los blogs del exilio.

img_7944.JPG

                             Foto: En el Army Fort Jackson (Archivo de Esteban Fernández).

ZV:-¿Qué edad tenías cuando saliste de Cuba y por qué te fuiste?

EF: Tristemente salí de Cuba el 12 de agosto del año 1962. Ahora se cumplirán 50 años. Al conocerse que no simpatizaba con el nuevo régimen implantado se desató una violenta represión contra mi persona. Y mi padre decidió, en contra de mi voluntad, sacarme de Cuba.

ZV: ¿En qué condiciones saliste de Cuba? ¿Pudiste salir con tu familia? Tengo entendido que tu mamá se quedó en Cuba. ¿Volviste a reunirte con ella?

EF: En aquella época se podía salir por la Panamerican después de varios meses de espera. Salí solo y jamás volví a ver a ninguno de mis seres queridos.

ZV: ¿A qué edad decidiste incorporarte a la lucha por la libertad de Cuba, qué te tocó hacer?

EF: Bueno, nací en  1944 y ya para marzo del 59 estaba en contra del sistema castrista, así que tenía 15 años. Me incorporé a una célula clandestina del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (M.R.R.) vendía bonos, puse una bandera del M.R.R. en  la azotea del Edificio Partagás de mi pueblo (que se viera desde abajo) y otra del Movimiento 30 de Noviembre en el parque Infantil, tres petardos en diferentes lugares del pueblo, preparaba huelgas estudiantiles en el Instituto. Caí ocho veces preso.

ZV: Después de lo sucedido en Bahía de Cochinos, ¿cuál fue la reflexión que hiciste? Con los años, sabiendo que el presidente Kennedy engañó a los cubanos que estaban allí, luchando por la libertad de Cuba, y que esos cubanos fueron unos valientes. Yo pienso que de todos modos, los cubanos del exilio ganaron, los expedicionarios ganaron, y fracasaron los Castro. De hecho la historia nos da la razón. ¿Qué piensas de eso?

EF: Fue muy triste esa derrota, y muy grande la decepción de nuestros supuestos aliados. La decisión fue que teníamos que seguir adelante, luchar  por nuestra cuenta en el intento de liberar a Cuba.

ZV: -¿A qué te dedicaste entonces después? ¿Trabajabas en qué? Pero al mismo tiempo empezaste a escribir ¿a qué edad y para qué publicación?

EF: La lucha continuó, tuve que salir de Cuba, en los Estados Unidos estuve sin trabajar mas de cinco años dedicado por completo a la causa: En el Army en Fort Jackson, después en el JURE de Manolo Ray, en campamentos en Puerto Rico entrenándome, después de telegrafista del Barco Venus. Toda esta etapa siempre fue bajo los ordenes del hoy mártir de la patria, el Coronel Vicente Méndez. Vine a California y fundamos La Juventud Cubana de Los Ángeles para fajarnos cuerpo a cuerpo contra los castro-comunistas locales, fundamos la Voz de Cuba libre para transmitir desde decenas de emisoras radiales la verdad de nuestra nación, fui jefe de reclutamiento del Plan Torriente, y he cooperado con TODAS las organizaciones anticastristas. Me casé, tuvimos dos hijas, y comencé a trabajar en la Compañía de Teléfonos A.T.T., y ahora estoy retirado. Del trabajo, no de la causa, ya que estoy ma

ás activo que nunca antes. Además desde 1967 he escrito una columna en el periódico 20 de Mayo, hoy reproducida en muchos lugares, sin fallar una sola semana en escribirla y sin cobrar un solo centavo.

ZV: ¿Cómo es posible que una persona que salió tan joven de Cuba siga siendo tan cubano? Tus Crónicas Costumbristas son conocidas por casi todo el exilio, publicas en varios blogs…

EF: No sé la respuesta a eso pero pienso que al haber dado un vuelco tan grande mi vida en 1959, verme obligado a abandonar a mi país y familia siendo un muchacho, y al haberme hermanado con un grupo enorme de combatientes ESO ME CREÓ UN TRAUMA EMOCIONAL  y una pasión por todo lo cubano, y una obsesión porque Cuba acabe de ser libre.

ZV:  -¿Cómo ves el futuro de Cuba? ¿Te ves regresando y viviendo allí?

EF: Soy un firme creyente en el IMPONDERABLE. Algo tiene que suceder. No sé lo que será, para mí es una incógnita. No lucho por regresar a Cuba sino por PODER HACER LO QUE ME DÉ LA GANA sin que un régimen dicte quienes pueden regresar y quienes no. Sueño con mi vejez en una bella playa de Cuba, tranquilo, con una varita de pescar, y que los domingos pueda ir a darle vueltas al parque de mi pueblo.

fernandez2.jpg

                                        Esteban Fernández en la actualidad (Foto Archivos EF)

ZV: Tu país es también y sobre todo Estados Unidos. ¿Qué piensas de todos estos intercambios que llaman culturales? Los que se están produciendo con artistas que representan el régimen cubano que viajan a Estados Unidos y hacen giras por allá. que sepamos solamente son músicos de música popular o de música protesta. Pero no ha habido un sólo músico de Miami que haya podido entrar en Cuba del mismo modo, para incluso decir lo que piensa, como hicieron los que en Estados Unidos, en sus conciertos abogaron por la libertad de los Cinco Espías Terroristas, los “enemigos del imperio” como los llaman en Cuba. Cuando sabemos que en ese mismo imperio cantan y actúan sus representantes, incluidos niños, porque hasta mandaron al grupo de teatro infantil La Colmenita… ¿Cuál es tu opinión al respecto?…

EF: Yo siento que mi país sigue siendo Cuba, estoy en contra de todo intercambio cultural, en contra de todo arreglo o componenda. Tampoco estoy de acuerdo conque nuestros artistas vayan allá.

ZV: -¿Qué piensas de los escritores y periodistas que se venden como que viven en Cuba y en realidad se la pasan viajando el mundo entero autorizados por el régimen y vendiéndose como pro castristas?

EF: Que son unos descarados. Y en el peor de los casos están tramitados.

ZV: O mejor dicho, ya sabemos lo que podríamos pensar de ellos, pero, ¿qué crees de los que los compran?

EF: La misma respuesta, que son unos descarados.

ZV: -¿Qué te gustaría decirle a los cubanos, a los que de verdad dentro de Cuba luchan por su libertad?

EF: -Los que de verdad están dispuestos a hacer algo serio contra la tiranía:  están, o deben ir, a la clandestinidad. Todo lo que se haga público y notorio no va a ninguna parte.

Con el mártir Vicente Méndez (Archivos de Esteban Fernández)

Foto: Con el mártir Vicente Méndez (Archivos Esteban Fernández).

Harry Potter y el Remolcador 13 de Marzo.

Mircoles, 13 Julio 2011

Hoy se estrena Harry Potter en Francia, y un día como hoy, en 1993, ocurrió en Cuba una de las mayores masacres inimaginables, la del Remolcador 13 de Marzo, donde murieron asesinados por el castrismo 12 niños. Esos niños, de haber podido llegar a su destino: los Estados Unidos, tal vez habrían leído Harry Potter y hubieran visto la saga tan apreciada por niños y adultos. No fue posible.

Al parecer en esta última entrega, el brujo, Voldemort, por fin muere.

¿Morirán alguna vez los brujos asesinos de Cuba? Ojalá sea más temprano que tarde. Los dejo con otra película, más difícil de ver:








Escapar de Cuba en un paquete DHL

Lunes, 4 Julio 2011

Sandra de los Santos es una cubana que escapó de Cuba hacia Las Bahamas, y desde allí, dentro de un paquete DHL hacia Estados Unidos.

Camarera grabada

Sbado, 2 Julio 2011

Supongamos que eres una camarera negra, que un tipo que paga casi dos mil y tantos euros por noche en el hotel en el que trabajas, intenta violarte o te viola. Supongamos que te dejas, supongamos que tienes amigos delincuentes, supongamos que no sólo los tienes, sino que además eres delincuente; supongamos que tu hijo no es tuyo, que lo has declarado para jugar a que tienes un hijo, y ganar lo que sea con esa acción: dinero o simpatías.

Supongamos que le cuentas por teléfono al amigo delincuente que está en la cárcel que “este tío tiene dinero”, y no sospechas que hay investigadores detrás de tí.

Supongamos que el tío al que quieres birlarle el dinero es judío (él mismo lo subrayó en una entrevista en un periódico importante), millonario, posible presidenciable en su país, peso pesado de la política. Su mujer, otro tanto.

Supongamos que perteneces a una comunidad musulmana donde nada de lo que digas o hagas te traerá buena suerte, más bien todo lo contrario. Porque ya sabemos que el islam es malo y todas las demás religiones son buenas. (Personalmente pienso que el islam es una mierda y las demás religiones también. Aunque creo en la fe individual y personal.)

Supongamos que liberen a tu agresor, que le devuelvan el dinero que tú pensabas ganar, y que te acusen a tí de todos los males de este mundo. Y que en lugar de ser tú la víctima entonces sea él quien salga ganando, como víctima, claro.

Supongamos que en su país tanto el sexo como el victimismo, como el hecho de pertenecer a una cierta izquierda millonaria, engreída, y rapiñera, sirva para aspirar a la presidencia. Supongamos que todo haya sido un complot. Todavía no sabemos de quién.

Supongamos que tú no eres ni siquiera camarera, supongamos que lo eres… So what? De todos modos él es un político, millonario, socialista, aclamado por los políticos. Y tú sólo eres una camarera, negra, delincuente, mentirosa, con un hijo que no es tuyo, eres una mujer, violada o no, qué coño importa. Tú no eres nadie y estás siendo grabada… Un mes después muy pocos saben que te llamas Nafisatu Diallo. No eres nadie, te están grabando. Él es alguien, te están grabando, a tí, no a él. No eres nadie… Por eso.

Hoy me ha bajado el espíritu de Marguerite Durás defendiendo a una madre a la que acusaron en Francia de haber asesinado a su niño. Se llamaba Grégory. ¿Recuerdan? Treinta años más tarde todavia no sabemos quién lo mató. Pero la madre, la madre, tuvo que soportar que la acusaran de asesinato. 

Osama Ben Laden y las setenta y cuatro vírgenes

Martes, 3 Mayo 2011

Me imagino que el terrorista Osama Ben Laden, ex jefe de Al Qaeda, a la hora que es, debe de andar muy feliz con sus setenta y tantas vírgenes en el paraíso islámico. ¿No pensaba así el que creía que matando a inocentes iría a implantar un Califato Mundial cuando enviaba a sus kamikazes a morir usando sus cuerpos como bombas? Entonces, no entiendo cómo fue que se defendió en un tiroteo cuando lo enfrentaron los cuatro miembros de las tropas de élite estadounidense, ¿no dice el islam de este señor que morir como mártir asegura un paraíso islamista con harén incluido?

Tampoco entiendo entonces por qué los de Al Qaeda se ponen bravos y amenazan con acabar con el resto del mundo porque los únicos que valen son ellos y su sharia, lo mejor sería que murieran todos y se fueran a ese mundo mejor que es el de los mártires islamistas, y nos dejaran éste a nosotros, que es un mundo de infieles, donde las mujeres somos impías, bellacas, sucias, y traidoras. Lo de traidoras, a veces por amor, claro que sí, fíjense que la mujer que condujo a los del comando de élite de la Marina Seal fue una de las cuatro esposas del terrorista, que lo llamó por su nombre, el de Osama, no el de Gerónimo, que fue con el que se bautizó al terrorista durante la preparación de la operación, y casi seguro ella desconocía.

También dicen que murió un hijo de Ben Laden, y tampoco hemos tenido foto, ni más detalles. ¿Lo tiraron también a él al mar según el rito musulmán que niegan algunos musulmanes que exista? ¿Alcanzará el número de vírgenes disponibles en el paraíso islamista o deberán compartirlas hijo y padre?

Algunos se atreven a sugerir de que Estados Unidos debió capturarlo vivo y juzgarlo. No me digan, qué gracioso. Sí, debieron capturarlo vivo, y hacerlo explotar dentro de una mezquita, de las más altas que existan en el mundo. Pero claro, eso insultaría al mundo islamista que es tan sensible, y sobre todo tan justo, y tan considerado con las demás religiones y templos. Además, cómo qué no, Osama Ben Laden era “tan justo”, “tan amante de la justicia”, “ tan respetuoso de la justicia occidental”, como lo son algunos imbéciles de la libertad, de la vida, de los derechos humanos, y sobre todo de las víctimas inocentes que durante veinte años han muerto en los ataques terroristas perpetrados por este personaje.

¿Justicia para con los terroristas? No hay mayor justicia que su muerte, a todo costo, sin piedad. Ninguno de ellos la ha tenido con nosotros. Además, ¿el mundo ideal no es para ellos el más allá islamista? Pues lo merecen, más rápido que tarde. Primero ellos, y cuando nos toque, sólo cuando nos toque, y no cuando ellos nos empujen, nosotros iremos, pero al paraíso que cada uno elijamos, como si no elegimos ninguno.